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Yehry Rivera: La historia del líder indígena cuyo asesinato será juzgado en enero

by Alejandro Arley

Su caso nuevamente saltó al ojo público y la polémica luego de que el acusado por el crimen lo admitió públicamente en una actividad en Buenos Aires. Alegó que fue en defensa propia.

Yehry Helmut Rivera Rivera era un indígena Bröran del territorio Térraba que tenía 45 años de edad. Fue asesinado a balazos el 24 de febrero del 2020 en Potrero Grande de Buenos Aires de Puntarenas. Su muerte ocurrió en el contexto de la disputa y recuperación de tierras.

El presunto responsable del hecho es un indígena Boruca, de apellido Varela, quien afirmó que cometió el asesinato para defender a su hermano que estaba siendo atacado a machetazos. También porque su familia y su casa corrían peligro.

“Yo fui el que lo maté y yo quiero que ustedes se den cuenta por qué lo maté”, expresó el acusado que enfrentará el juicio en enero próximo.

Las manifestaciones las hizo el 17 de agosto en una actividad de la Mesa Técnica Interinstitucional en la Escuela Rogelio Fernández.

Lea también: Esposa de hombre que admitió crimen de indígena: “Él tuvo que hacerlo, estaba matando a su hermano”

A través del testimonio de Digna Rivera Navas, madre de Yehry, conoceremos cómo fue la vida de este hombre, padre de dos hijos de 21 y 19 años.

Alegre y con liderazgo

Nació el 1 de noviembre de 1974 en Térraba y fue el segundo de cuatro hermanos. Asistió a la escuela de la comunidad y luego hizo la secundaria en el Colegio Técnico en Palmar Norte.

En su etapa de niñez, la mamá lo describió como muy alegre. Le agradaba mucho la agricultura y la música merengue, salsa y romántica. “No le gustaba jugar bola”, recordó.

Desde pequeño iba a pescar al río. “Le encantaba agarrar camarones o peces”, añadió.

En la secundaria, Yhery ayudaba a estudiar a otros compañeros que tenían algunas dificultades. Hizo muchas amistades en Palmar, tanto con personas jóvenes como con adultas.

Siendo joven, Rivera trabajó en una empacadora de fruta pero, por motivos de salud, decidió ir a San José a buscar oportunidades laborales. En la capital fue vendedor y guardia privado, entre otros trabajos.

Pronto se vinculó con la parte política e inició su labor como defensor de los derechos de los pueblos indígenas.

Su madre afirma que era conocido como “un abogado sin título”, pues estudió mucho las leyes para buscar soluciones a los problemas de las comunidades y la devolución de tierras.

Participación activa

Cuando Yehry regresó a Buenos Aires, su madre relató que siguió dedicado a actividades de agricultura y comercio.

Dedicó mucho esfuerzo y tiempo para atender el conflicto ocasionado por la disputa de tierras en zonas indígenas.

Doña Digna expresó que a su hijo le preocupaba el problema de la desigualdad, pues hay indígenas sin tierras mientras que ganaderos o personas no indígenas poseen grandes extensiones.

“Eso es lo que a él no le gustaba. Había mucha gente pobre, con muchos niños”, comentó.

Rivera se involucró en grupos, comités, visitó la Asamblea Legislativa y planteó iniciativas en procura de que el Gobierno interviniera.

Hizo todo tipo de contactos, incluso, la madre recordó sus encuentros con un embajador de Bolivia, quien es indígena. Como producto de esa relación se promovió que el Gobierno comprara una finca para personas que habitaban en un sitio donde no había acceso a tuberías de agua, a un programa de vivienda o atención médica.

A pesar de todos los esfuerzos, la respuesta estatal ha sido lenta o nula en algunos casos. La situación poco a poco lo fue llevando a tomar otro tipo de acciones como la recuperación de tierras. Por eso, alentó a otros a que hicieran lo mismo.

Vida en riesgo

Yhery Rivera fue amenazado y agredido en varias oportunidades, no solo por sus acciones relacionadas con los conflictos territoriales. La madre aseguró que tuvo problemas por defender la naturaleza y combatir la tala ilegal.

En una oportunidad, el indígena fue a un lugar donde se realizaba una corta de árboles y fue golpeado. Esa vez sufrió contusiones en el rostro y le quebraron un brazo, según relató en una entrevista para la Fundación Gaia.

Imagen de video de Fundación Gaia.

La mamá explicó que su hijo también se opuso a la cacería en un terreno que tenía y usaba para trabajar. Los animales llegaban al lugar porque tenían cómo alimentarse.

“Empezaron a traer grupos de otras comunidades. Se unían en la noche y echaban los perros de cacería. Un día llegaron hasta la casa de él. Él estaba solo abajo en la finquita. Lo amenazaron que si seguía defendiendo a esos animales ahí lo iban a matar. Entonces él tuvo que salir de ahí”, indicó.

“Precisamente por todas esas razones que estábamos viviendo y sufriendo y que el Gobierno no dice nada ni hace nada, por más que se denuncie, entonces se tomó la decisión de recuperar tierras”, añadió.

En cuanto a las declaraciones que dio el acusado de matar a su hijo, doña Digna manifestó que lo más prudente es esperar a que se realice el juicio en enero próximo.

Lamentó que su esposo Enrique Rivera, quien murió el pasado 8 de agosto, no tuviera la oportunidad de ver el proceso judicial que tanto esperó.

“Siempre nos dijo: ‘solo para adelante, nada para atrás porque el derecho de los pueblos indígenas lo tenemos que ganar algún día. Si me muero, el que queda tiene que seguir luchando por eso’”, aseveró.

Orgulloso de sus raíces

Doña Digna explicó que la familia pertenece a la cultura Teribe y el clan Bröran.  Señaló que Yhery hizo todo lo posible por mejorar las condiciones de vida del pueblo.

“Él nunca se avergonzó de ser un indio de Térraba y un indio más en Costa Rica. Él iba a la Asamblea Legislativa, al Poder Judicial, a todas partes, para buscar el acompañamiento para las comunidades indígenas y en este caso el de nosotros, que nuestro pueblo es el más sacrificado en la zona Sur”, resaltó.

El caso judicial

Según la acusación de la Fiscalía, la noche del 24 de febrero del 2020, en medio de una muchedumbre, al menos tres personas no identificadas sujetaron a Yehry Rivera.

Varela, un indígena de la etnia boruca, supuestamente aprovechó esa circunstancia y le disparó en dos ocasiones. Los proyectiles impactaron en el dorso y en el brazo izquierdo de Rivera, heridas que le provocaron la muerte.

El juicio por este caso está programado para el 23 de enero del próximo año. La Fiscalía informó que, durante el proceso, al sospechoso le dictaron medidas cautelares de cambiar el domicilio, impedimento de salida del país, y la prohibición de acercarse, molestar, perturbar o amenazar a testigos y ofendidos.

En el 2020, solicitó prisión preventiva pero fue rechazada por un Juzgado Penal y luego por un Tribunal que vio la apelación.
En cuanto al video que circuló con las manifestaciones de Varela en la actividad pública, respondió:

“El Ministerio Público está al tanto y tiene conocimiento de la situación que usted menciona. Sin embargo, se está a la espera de que se realice el juicio por este caso, por lo que, por ahora, no es posible dar más detalles”.

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