Precios ruinosos a los productores nacionales justifican que se pida vigilancia sobre las autorizaciones de importación y situaciones de competencial igualitaria en los comercios nacionales para proteger al propio consumidor
En el último año, las importaciones de cebolla hacia Costa Rica han experimentado un aumento alarmante del 504%, según un estudio elaborado por la consultora Grant Thornton. Entre 2023 y 2024, ingresaron al país un total de 15,985 toneladas de este producto, procedentes de hasta 11 países diferentes.
El mismo análisis revela que el costo de producción de un kilo de cebolla en Costa Rica ronda los 420 colones. Sin embargo, la cebolla importada se comercializa entre 123 y 677 colones por kilo, lo que genera una competencia desigual que afecta significativamente a los agricultores locales.
Frente a esta situación, la Asociación de Horticultores del Irazú (Ashori) solicitó a las autoridades políticas implementar acciones concretas para enfrentar la competencia desleal que sufren en este momento. Gilda González, vocera de Ashori, destacó la urgencia de brindar apoyo efectivo al sector agrícola.
“Queremos que se realice una revisión exhaustiva de los permisos de importación, porque creemos que no hay un control adecuado y podrían estar ocurriendo irregularidades. No estamos en contra de las importaciones, pero sí exigimos una competencia equilibrada. Además, pedimos un refuerzo en los controles fitosanitarios, ya que hemos encontrado cebolla importada con desperfectos en algunos puntos de venta, y los consumidores muchas veces ni siquiera saben que están comprando producto importado, porque esa información no se revela.», declaró.

Ronald Ramírez, Martín Redondo y Gerardo Víquez elevaron la voz por los productores nacionales de cebolla quienes afirman no se oponen a la competencia, siempre que sea en condiciones equitativas para poder producir y subsistir
Agricultores de la zona de Tierra Blanca, en Cartago, como Gerardo Víquez, Martín Redondo y Ronald Ramírez, coincidieron en que lo más recomendable para los consumidores es evitar comprar cebolla importada, pues actualmente los productores locales reciben aproximadamente 300 colones por kilo tras grandes esfuerzos.
Redondo fue quién elevó las quejas.
«En este momento estamos luchando para que la cebolla en campo se pague a 300 colones el kilo, que es el precio que estamos logrando con mucho esfuerzo. Mientras tanto, la cebolla importada llega al país a costos de alrededor de 200 colones y en los supermercados se vende hasta a 1,570 colones. Para identificar la cebolla importada la solución sería que las cadenas de supermercados exhiban en paralelo ambos productos con su respectivo precio y etiquetado claro, para que los consumidores puedan elegir con transparencia.», manifestó.
German Morales, socio director de Grant Thornton, señaló que esta situación puede estar afectando también a los consumidores.
«Hay que analizar bien el costo de producción en los países de origen de las importaciones. Si a un agricultor nacional le cuesta 420 colones producir un kilo y le pagan 220, está perdiendo 200 colones por kilo. Mientras tanto, el comerciante compra a 220, vende a 500, y el consumidor final paga más de 1,000. Entonces, el único que pierde es el agricultor; ni el comerciante ni el consumidor salen beneficiados. Por eso, aunque el producto importado tenga un costo menor, el precio final para el consumidor no baja, y lo que realmente se afecta es la rentabilidad del productor nacional.», explicó en sus manifestaciones.
Cabe destacar que en junio pasado se reportaron casos de importación irregular de cebolla, que ya fueron enviados al Ministerio Público por presuntas prácticas de subfacturación en los valores aduanales, entre otras irregularidades. Estas denuncias forman parte del reclamo del sector productivo para garantizar la transparencia y legalidad en el comercio.
Esta problemática pone en evidencia la necesidad de medidas que fortalezcan la producción local y protejan tanto a los agricultores como a los consumidores costarricenses.





