En la Asamblea Legislativa existen al menos dos propuestas para establecer una edad mínima para ingresar a las redes sociales.
Diferentes expertos consideran que fijar una edad mínima para ingresar a las redes sociales no es suficiente para proteger a los niños y adolescentes de sus riesgos.
Las limitaciones de ingreso y uso de redes sociales han venido tomando fuerza en los últimos meses, tanto en centros educativos como en los espacios de esparcimiento de los menores de edad.
En la Asamblea Legislativa, por ejemplo, existen al menos dos propuestas para establecer una edad mínima para ingresar a las redes sociales.
La primera, presentada por la exdiputada María Marta Carballo, se denomina “Ley para regular el acceso y uso de plataformas digitales por parte de menores de edad” (exp. 25.336), y busca prohibir la creación y uso de cuentas para menores de 14 años, según indicó su autora.
A finales de setiembre, el liberacionista Eder Hernández presentó el proyecto de “Ley de protección y edad mínima para el acceso a redes sociales” (exp. 25.805), que establece los 15 años como edad mínima para el acceso a redes sociales.
Más allá de la edad mínima
Desde la Fundación La Casa de los Niños consideran que el debate no debería centrarse únicamente en establecer una edad mínima para utilizar estas plataformas, sino también en cómo preparar y acompañar a los menores para desenvolverse de manera segura en el entorno digital.
Un criterio similar sostiene Karen Álvarez, vocera del Colegio de Profesionales en Orientación, quien argumentó que aunque la limitación por edad podría ser una buena medida preventiva, no es suficiente para garantizar la protección integral de los adolescentes.
“Además de establecer límites de edad es necesario desarrollar procesos de alfabetización digital que permitan a las personas menores de edad reconocer riesgos, como el ciberacoso, el contacto con personas desconocidas, la manipulación, la exposición a contenidos perjudiciales y todas las vulnerabilidades que pueden haber en torno a las redes sociales, y también es importante fortalecer habilidades como el pensamiento crítico, la autorregulación emocional, la toma de decisiones y la búsqueda de ayuda ante situaciones de riesgo; otro aspecto importante es que a nivel familiar se debe promover una mediación parental que esté basada en el acompañamiento, que las y los papás ayuden o promuevan comunicación abierta, establecimiento de límites claros, evitando que la supervisión se reduzca al control o al castigo, sino más bien es una toma de conciencia sobre qué implican las redes sociales”, apuntó la especialista.
Valverde agregó que, en el ámbito educativo, pueden promoverse acciones preventivas como el fortalecimiento de la convivencia digital, el desarrollo de competencias socioemocionales y la articulación entre familias, personal docente y otros servicios de apoyo.
Además, las plataformas digitales deberían asumir responsabilidad mediante mecanismos efectivos de verificación de edad, configuraciones de privacidad y seguridad que sean adecuados para personas menores de edad, a criterio de la vocera.
Oscar Valverde, presidente de la Fundación PANIAMOR, comentó que siempre le dan seguimiento a cada iniciativa que se dirija a la limitación de las plataformas digitales en la niñez y la adolescencia.
Eso sí, mostró su preocupación por los efectos que pueden tener medidas restrictivas como la prohibición de redes sociales, por lo que recomienda acompañarlas de otras acciones.
“Nos preocupa muchísimo que la población crea que con medidas prohibicionistas se resuelva el problema, en realidad la investigación que hemos hecho lo que nos da cuenta es que la prohibición de repente genera que los chicos y las chicas no desarrollen las habilidades suficientes para evitar los riesgos dentro del ecosistema digital cuando la mediación es absolutamente restrictiva o prohibicionista, y cuando se enfrentan al ecosistema digital no tienen las suficientes capacidades y habilidades para precisamente identificar esos riesgos y evitarlos o saber qué hacer cuando se presentan, entonces es como una paradoja; en ese sentido, lo que creemos es que cualquier medida restrictiva o de prohibición debe estar necesariamente acompañada de otras medidas que sean educativas para el desarrollo de habilidades digitales”, expresó.





