- Ciberacoso, grooming y algoritmos adictivos integran el diagnóstico que impulsa la iniciativa.
La diputada María Marta Carballo Arce presentó el proyecto 25.336, una iniciativa que pretende regular el acceso de menores de edad a plataformas digitales, debido a que los estudios recientes evidencian un aumento acelerado en los riesgos asociados al uso no supervisado de redes sociales.
La II Encuesta Kids Online Costa Rica (2023) revela que la edad promedio para obtener un teléfono celular es de apenas 9 años, que un 40% de adolescentes ha sufrido ciberacoso y que más de 10.000 menores han recibido mensajes sexuales de adultos, mientras cerca de 31.000 han tenido encuentros presenciales con desconocidos contactados en línea.
El proyecto propone una prohibición total para que menores de 14 años accedan a redes sociales, salvo en versiones infantiles certificadas, y establece que los adolescentes de 14 a 18 años deberán verificar su edad mediante documentos oficiales y contar con autorización de sus padres. Además, obliga a las plataformas a desactivar funciones adictivas, limitar algoritmos de recomendación y prevenir el grooming, mientras el Ministerio Ministerio de Ciencia, Innovación, Tecnología y Telecomunicaciones (MICITT) y la SUTEL asumirían la fiscalización y la capacidad sancionatoria.
Noticias Columbia consultó a a las instituciones sobre cómo se verificaría. Sin embargo, nos respondieron que no han recibido notificación oficial sobre el proyecto de ley, por lo que no pueden emitir un criterio.
La diputada defiende la propuesta argumentando que el país requiere estándares más estrictos para proteger a la niñez, afirmando que la iniciativa “busca establecer límites claros y responsables para proteger el bienestar psicológico, emocional y social de la niñez y adolescencia costarricense, en línea con las regulaciones que ya avanzan en otros países”.
Sin embargo, especialistas en ciberseguridad señalan que el problema exige soluciones más amplias. El experto en ciberseguridad José Adalid Medrano advierte que, aunque el proyecto reconoce un problema real, podría generar efectos no deseados:
“El proyecto de ley no tiene un enfoque que vaya a ser efectivo. Una de sus soluciones es imponer sanciones a empresas de plataformas digitales. Empecemos porque no se encuentran en nuestro país, que los montos que están ahí, realmente, para estas resultan insignificantes, que si quisiéramos crear una industria local de plataformas digitales, esta es una regulación que se convierte en un obstáculo, o sea, que tampoco es bueno para la economía, que, finalmente, si los padres de familia quieren saltarse estas prohibiciones, pueden hacerlo. Si los menores quieren saltarse estas prohibiciones, pueden recurrir a plataformas todavía más inseguras… me parece que el proyecto de ley está lleno de buenas intenciones, pero no podemos seguir con una visión simplemente de prohibición y de sanción.”
Desde el Colegio de Profesionales en Informática y Computación, Fabio Andrés Miranda sostiene que la regulación debe complementar, y no sustituir, la supervisión familiar y la educación digital:
“Respaldamos el objetivo de la ley, pero la solución debe ser integral, no solo punitiva o restrictiva. Es necesaria la supervisión e interés de los padres en las actividades en línea que realizan sus hijos, la implementación de políticas en los dispositivos electrónicos, tales como Family Link y controles parentales, y la concientización de los menores en su huella digital”.
La psicóloga infantil, Andrea Robles advierte que la exposición temprana a algoritmos adictivos puede afectar el desarrollo emocional y social, lo que refuerza la necesidad de acompañamiento adulto y alfabetización digital desde edades más tempranas.
«La adolescencia constituye una etapa crucial donde el cerebro todavía se encuentra en pleno desarrollo, específicamente en las áreas relacionadas con el control de impulsos. Esta parte frontal del cerebro, conocida como el lóbulo frontal, es fundamental para la regulación emocional y la correcta toma de decisiones. Debido a este desarrollo incompleto, los adolescentes son más sensibles a la búsqueda de aprobación, reconocimiento, y a compararse constantemente con otros. Responden, además, con mayor intensidad a estímulos como los «likes,» las notificaciones o los comentarios. Esto conlleva un aumento en la ansiedad, la depresión y los problemas de autoestima».





