Mientras un proyecto busca regular el uso de estas plataformas para niños y adolescentes, profesionales recuerdan que la educación y el apoyo familiar son clave para la salud digital.
Costa Rica avanza para tener una ley que regule el uso de redes sociales en menores de edad. La propuesta fue dictaminada afirmativamente en la Comisión de Juventud, Niñez y Adolescencia.
La diputada del Partido Unidad Social Cristiana (PUSC), María Marta Carballo, impulsora del proyecto, explicó los alcances de este.
«Este proyecto establece, para menores de edad de 14 años para abajo, se prohíbe el acceso a plataformas digitales, incluidas las redes sociales. Y para menores, adolescentes entre 14 y 18 años, se permitirá su uso, pero con verificación de edad y además el consentimiento expreso de padres o bien de encargado legal», indicó.
Carballo agregó que la iniciativa busca establecer responsabilidades para padres y empresas tecnológicas.
«Las empresas deberán cumplir obligaciones, cómo desactivar mecanismos que generen adicción, detectar y bloquear el grooming, la violencia y el contenido sexual dirigido a menores. Si no cumplen, se establecen sanciones que van desde 5 hasta 18 millones de colones, así como la posibilidad de suspensión de servicios y el bloqueo temporal de estas plataformas», detalló.
Barrera a adicción y ciberacoso
La neuropsicóloga Carina Castro Fumero celebró la iniciativa y afirmó que los menores enfrentan muchas presiones en los entornos digitales.
«El aumento de todos los trastornos mentales que vemos hoy en menores de 14 años, que están vinculados con anorexia, bulimia, trastornos dismórficos corporales, ansiedad, depresión, inclusive suicidio, se vinculan directamente con el contenido que están viendo en estas pantallas, en estas redes sociales, pero al mismo tiempo sabemos que estas apps o estas redes sociales son, hoy por hoy, una de las primeras vías de ciberacoso y una de las primeras vías en las que los niños o los adolescentes se exponen a abuso.
Entonces, estos lineamientos de proteger, de no delegar solamente en los padres, el que los padres decidan si ponen o no ponen límites, si compran o no compran el dispositivo o si les permiten o no bajar alguna aplicación, (es importante) que sea una ley, una ley que proteja, una ley que entienda que el tema de las redes sociales es un problema de salud pública y que no solo está impactando a nivel emocional, sino que también a nivel académico y a nivel físico», dijo.
Castro agregó que mantener una regulación entre los 14 y los 18 años también es una medida positiva.
«Considerando que el cerebro se termina de desarrollar entre los 25 y los 30 años, y considerando que entre los 14 y los 18 es una etapa de amplia vulnerabilidad, no solo a la adicción a las redes sociales sino a la adicción al algoritmo como se presenta y también a la adicción a lo que podrían ser apuestas online o inclusive a los videojuegos, definitivamente creo que al tomar esta decisión Costa Rica está posicionándose, como muchos países líderes, en este tema», señaló.
Aporte de la familia es fundamental
La directora y psicóloga de la Fundación Casa de los Niños, Catalina Chaves Fournier, explicó los beneficios de esta propuesta, pero apuntó a los cambios a nivel familiar que deben implementarse.
«Consideramos que no basta con prohibirlo, especialmente en los adolescentes donde la prohibición estricta no es efectiva, porque en esa etapa donde ellos están buscando autonomía, estas restricciones podrían generar más curiosidad, más el uso a escondidas y, por ende, un aumento en el riesgo. Si bien esta ley es necesaria para el país, estamos claros en eso: no sería suficiente si solo se va a encargar de prohibir.
El reto sería que preparemos a nuestros niños y a nuestros adolescentes a usar el mundo digital de una forma segura, de una forma consciente y, sobre todo, de una forma saludable, porque de lo contrario, si no lo hacemos, lo que va a pasar es que van a enfrentar los mismos riesgos más adelante cuando puedan usar las plataformas que hoy les estamos prohibiendo», expresó.
Cambios sugeridos
Por su parte, el director ejecutivo de la Fundación Paniamor, Oscar Valverde, se mostró complacido con el avance del proyecto, pero señaló algunas modificaciones que pueden enriquecer el texto.
«Pensábamos que podría sustituirse la prohibición absoluta por un modelo de acceso progresivo por edad, porque hay evidencia que muestra que la prohibición absoluta en sí misma no es la única respuesta ni la mejor respuesta.
Consideramos también que era importante fortalecer la regulación del diseño en plataformas digitales para cuentas de personas menores de edad, implementar mecanismos de verificación de edad que fueran respetuosos de la privacidad que sean viables para el estado costarricense y también para las plataformas globales, particularmente que el proyecto sea viable, es decir, que podamos monitorearlo, porque que exista una ley, pero que no se pueda monitorear o que no se pueda dar cuenta o incluso que ponga en riesgo la privacidad de las personas menores de edad, nos parece que deberíamos revisarlo.
Nos parece que es importantísimo fortalecer en el proyecto de ley la alfabetización digital y la ciudadanía digital en el sistema educativo, como una tarea del Estado, y, por supuesto, que pensamos que si es hacen esas mejoras el proyecto podría tener un alcance y una potencia mucho mejor para precisamente los fines que el proyecto busca», aseguró.






