La dependencia del país de productos importados y la baja en los espacios para el sector agrícola pone en riesgo el acceso más equitativo a alimentos.
La agricultura costarricense ha sido un pilar del desarrollo del país. Desde sus inicios, productos como el café y el banano, y posteriormente otros como la piña, el arroz o los frijoles, cimentaron una parte esencial del agro nacional.
Sin embargo, Costa Rica atraviesa momentos difíciles para quienes se dedican a la agricultura y la ganadería, así como para los consumidores de los productos nacionales.
Seguridad alimentaria
Por eso, las amenazas contra la seguridad alimentaria costarricense aumentan. Pero ¿Qué es la seguridad alimentaria? La investigadora del Informe Estado de la Nación, Karen Chacón, explicó que esto es la garantía de que todas las personas tenga acceso, en todo momento, a alimentos nutritivos y saludables.
«Si descomponemos este concepto que es el más reconocido y que ha sido formulado desde la FAO, identificamos cuatro componentes o cuatro áreas que son fundamentales en esta meta de alcanzar la seguridad alimentaria.
El primer componente es la disponibilidad, que se trate de alimentos que se producen a nivel nacional o que se obtengan a partir de las importaciones e incluso de ayudas. Un segundo componente es el acceso físico y económico a los alimentos, que hace referencia básicamente a que todas las personas y los hogares, las familias, tengan las titularidades, es decir, los recursos económicos fundamentalmente para acceder a estos alimentos.
El tercer componente es la utilización biológica que refiere a elementos como, por ejemplo, el acceso al agua, la higiene, la parte nutritiva, las características del alimento y la estabilidad, que básicamente es que los países, en este caso, puedan garantizar la alimentación en función de estos tres componentes que anteriormente señalábamos, en todo momento, incluso en aquellos contextos donde se presenten crisis políticas, económicas, climáticas.
Entonces, en términos generales, la seguridad alimentaria es la garantía de que todas las personas, como decíamos, las familias y los hogares tengan acceso a alimentos que cumplan con todas estas características», detalló.
Amenazas
La experta detalló que, actualmente, Costa Rica no tiene problemas de disponibilidad, pero sí muestra una dependencia de productos extranjeros y una diferencia en el acceso entre personas de diferentes clases sociales.
«Eso pone a Costa Rica en una situación de vulnerabilidad y riesgo, sobre todo si se considera que buena parte de estos alimentos provienen de países que también pues están expuestos, por ejemplo, a implicaciones o efectos asociadas a eventos climáticos, como por ejemplo el caso de los Estados Unidos, eh Nicaragua, China.
Entonces, en términos de disponibilidad, el país no ha experimentado problemas, pero sí una alta vulnerabilidad y riesgos en materia de acceso, ahí Costa Rica sí enfrenta retos importantes justamente asociados a las condiciones socioeconómicas de las familias, las personas y los hogares para poder adquirir estos alimentos», indicó.
Las preocupaciones por esta realidad llegan también a los gobiernos locales. El vicealcalde de Upala, Jorge González, pidió acciones para garantizar la seguridad alimentaria costarricense, durante una conferencia sobre la situación de los productores de frijol en el país.
«Tenemos, como país, que cambiar ciertas políticas nacionales en torno a poder garantizar, poder proteger, no solamente al productor nuestro, sino la seguridad alimentaria del país.
Si lo viéramos desde un entorno económico, podríamos decir que claramente lo que se busca es tratar de reducir el precio del mercado, porque sí, el frijol importado actualmente tiene un precio internacional más bajo de lo que cuesta producir acá en el país y en el momento en que las industrias se les dé la oportunidad de importar a un precio más bajo claramente van a importar antes de la producción nacional», aseguró.
Ante este panorama, el académico de la Escuela de Ciencias Agrarias de la Universidad Nacional, Rafael Evelio Granados, aseguró que el país debe tomar decisiones, con la producción de frijoles como ejemplo.
«A nivel institucional se plantea la necesidad de fortalecer las políticas públicas ligadas al Consejo Nacional de Producción, reconociendo que hay algunas limitaciones que se deben superar y hay que actualizar, efectivamente, las normas de importación a partir de otros indicadores a los existentes hoy día que tengan que ver con digestibilidad del grano, contenido proteico y otros elementos importantes para la salud pública.
Tenemos que ser un país feliz, tenemos que ser un país saludable y eso implica cambios importantes. Somos un país diferente. Costa Rica es un país muy diferente a los países de donde importamos estas materias primas», finalizó.






