Según datos del Ministerio de Educación Pública (MEP), a la fecha se han registrado alrededor de 60 amenazas de tiroteo en centros educativos este año.
Las recientes amenazas de ataques armados en centros educativos ponen bajo la lupa un aspecto: el impacto emocional a los estudiantes.
Según datos del Ministerio de Educación Pública (MEP), a la fecha se han registrado alrededor de 60 amenazas de tiroteo en centros educativos este año, sin que ninguno se haya concretado.
Eso sí, diferentes especialistas consideran que el solo hecho de la amenaza puede causar impacto en la salud mental de los estudiantes, tanto de primaria como de secundaria.
El impacto emocional
Catalina Chaves, psicóloga y directora de la Fundación Casa de los Niños, expresó que, aunque aún no se registren tiradores activos, lo que suceda alrededor del centro educativo tiene impacto emocional en los estudiantes y debe abordarse adecuadamente.
“Cuando los menores escuchan disparos camino al centro educativo, cuando ven patrullas constantemente, dejan de sentirse seguros en su propia comunidad, la violencia a la que hoy se están enfrentando definitivamente está generando en ellos ansiedad, está generando miedo, está generando una normalización, especialmente en las comunidades de alto riesgo; hoy podemos ver niños cuyo cerebro ha aprendido a vivir en estado de alerta y de estrés y esto genera todo tipo de conflictos emocionales, y es por eso que tenemos que entender que la percepción de un menor frente la violencia es totalmente diferente a la nuestra, los niños comienzan a sentir miedo por su propia vida, miedo por la vida de las personas que aman y, en el caso de los adolescentes que están sobreexpuestos a violencia, empiezan a generar esta curiosidad, esta emoción y, peor aún, una normalización al respecto de los hechos”, expresó.
La experta dio una serie de recomendaciones para abordar los casos de violencia con los menores de edad:
- Hablar con ellos de manera honesta y calmada, tomando en cuenta su contexto y edad
- Responder preguntar sin entrar en detalles y sin imágenes explícitas
- En caso de temor, validar su sentimiento y estar atentos a cambios en su conducta
- Buscar ayuda profesional en casos más graves
- Mantener rutinas y analizar espacios seguros para resguardarse
La especialista también pide a las autoridades educativas revisar los protocolos, practicarlos y ajustarlos al contexto nacional.

Por su parte, el fundador de la Clínica de Adolescentes del Hospital Nacional de Niños, Alberto Morales, comentó que los adolescentes viven en desventaja y que la incertidumbre fuera del entorno educativo también les puede impactar.
“Este malestar existencial que viven nuestros adolescentes se junta con una incertidumbre característica del momento actual que vivimos todos, en donde hay cosas que no sabemos qué va a pasar, y nosotros desde el mundo adulto tenemos más herramientas para gestionar esa incertidumbre, pero los adolescentes que apenas están construyéndose esto es más difícil manejarlo”, comenta, aludiendo a temas como inteligencia artificial, cambio climático y violencia e inseguridad.
Desde el Ministerio de Educación Pública
Consultado por Columbia, el ministro de Educación, Leonardo Sánchez, comentó que los centros educativos siguen siendo lugares seguros para los estudiantes.
El ministro reconoció que han aumentado las amenazas de tiroteos, que superan los 60 casos este 2026, pero que se mantienen por debajo del 1% del total de escuelas y colegios.
Según dijo, cada caso es investigado y se mantienen los protocolos respectivos, incluyendo la atención psicológica a los estudiantes afectados.
“Este año implementamos el nuevo protocolo para situaciones de crisis como esta, que tiene varios cambios: incorpora ya al OIJ, al 911, la policía y al PANI; lo segundo es que están obligados los centros educativos a hacer simulacros, que permiten al centro educativo experimentar y conocer qué podría pasar si ocurre una una situación de esta y preparar al estudiante y al docente, ya estamos haciendo simulacros, se incorpora a la Fuerza Pública, perros especializados y demás; lo tercero es que obligamos a una revisión de bultos más exhaustiva y revisión de las personas que ingresan al centro educativo, así como una atención psicológica a los estudiantes cuando hay una amenaza de tiroteo, algunos estudiantes se han visto perjudicados porque obviamente esto genera pánico, estrés y demás”, expresó.






