Ante la suspensión de las negociaciones, el presidente Rodrigo Chaves trazó los puntos innegociables para el presupuesto universitario. Expertos y movimiento estudiantil analizan estas posibilidades y cómo se adaptan a la realidad.
El presidente de la República, Rodrigo Chaves, trazó tres líneas rojas en la negociación por el Fondo Especial para la Educación Superior (FEES).
Estos son los cambios que el mandatario exige para llevar adelante las negociaciones para el presupuesto universitario. Chaves habló de temas económicos como los puntos más importantes.
«En mi administración hay tres líneas rojas con respecto al FEES. La Universidad de Costa Rica se lleva el 50% de todo el FEES, la UNA el 30 y la diferencia se le reparten en las universidades que más valor agregado están haciendo, que más le están dando al país. Si eso no cambia, de aquí al 8 de mayo, el FEES es cero y el mini FEES, que son 7.800 millones, también va a ser cero. Punto.
Si las universidades siguen insistiendo y tratando de interpretar una obra de arte de confusión de la Sala IV sobre si ellos son empleados públicos o no, que si les aplica la Ley de Empleo Público o no y se tratan de salir diciendo que los choferes de las universidades son exclusivos y excluyentes con respecto a los choferes de el Ministerio de Seguridad Pública del MAG, del Ministerio de Agricultura, etcétera, para mí eso es otra línea roja.
Por último, los 20 y pico de mil de milloncitos que, sobre todo, Carlos Araya, el rector de la Universidad de Costa Rica, dice que va a pagar en anualidades retroactivamente desde hace 4 o 5 años porque ellos son especiales. No, señores. Para mí es así de claro, esas tres líneas», detalló el mandatario.
La representante de los estudiantes en la Comisión de Enlace de la negociación del FEES, y presidenta de la Federación de Estudiantes de la UNA, María Ortega, cuestionó esta posición del presidente.
«Respecto al tema de la distribución del presupuesto del FEES, ya en reiteradas ocasiones se ha mencionado que por parte de CONARE ya se está trabajando en esto. Sabemos que no se pueden hacer recortes, no se puede hacer una redistribución de la manera en que el señor presidente está solicitándolo.
Se tiene que hacer de una forma escalonada, gradualmente, con estudios que permitan a la administración tomar decisiones clave para asegurar que no hayan afectados, en este caso, hablando directamente, al menos de nosotros desde la representación estudiantil que nuestros compañeros y compañeras no se vean afectados en ninguna medida.
Con respecto al tema de eh remuneraciones y el tema la ley de de empleo público y demás, las personas, también están amparados por la ley y demás y las universidades están haciendo los ajustes necesarios también para atender esos temas y hacer lo necesario, por ejemplo, para que se puedan trasladar al salario global, donde no se vean afectadas», defendió.
¿Cómo ven estas posturas los expertos en educación? Para el exministro de la rama, Francisco Antonio Pacheco, las consideraciones de Chaves son decisiones que dependen únicamente de las universidades.
«Para que las negociaciones fructifiquen se necesita que haya apertura, que haya una actitud positiva. No tiene nada que ver esto con la división interna de los recursos. Eso es una polémica de las universidades que posiblemente pueda resolverse aumentando el número de proyectos que en común realizan las instituciones. Me parece que este asunto de la división de los recursos entre las distintas universidades no tiene que ver directamente con el financiamiento.
En cuanto a la definición de si las universidades están sometidas o no a la Ley de Empleo Público y en qué medida, me parece que es un asunto técnico jurídico que debería resolverse con base en esos criterios. No conozco en detalle las implicaciones jurídicas, pero me parece que en todo caso es un asunto que debería resolverse objetivamente y que tampoco pues debería interferir en el asunto del financiamiento», argumentó.
Por el contrario, Rommel Porras, empresario educativo y director de Kamuk School, consideró que el presidente lleva razón en sus consideraciones.
«Hay que entender que la asignación de recursos a las universidades se le suma al presupuesto en educación y, lógicamente, entre más recursos se le asignen a las universidades, menos recursos hay para resolver el el problema de infraestructura, para mejorar la calidad de la educación a nivel país; esa es otra disyuntiva que hay que hablar.
El tema de la asignación de los recursos al FESS tiene que ser un tema país y de reflexión, de opinión, de consulta, porque en el fondo no pueden ser que las universidades se lleven la mayor cantidad de recursos dejando desprovistas otras necesidades que tienen que ver con el desarrollo en la calidad de la educación.
Hay variables de eficiencia que deben de tomarse en cuenta, variables como la regionalización, es decir, el desarrollo o el aporte de las universidades a los programas de desarrollo regional es importantísimo; esa variable no se considera.
Entrar a lo específico de si tiene una universidad que tener más recursos que la otra es hilar muy fino, eso es algo interno, pero también eso tiene que ver con variables desde el punto de vista de la planificación del desarrollo. Yo voy a meter más plata a partir de los intereses que tengo para desarrollar regiones específicas y en ese sentido hay una mayor asignación a las universidades que tengan un mayor aporte a ese desarrollo», finalizó.





