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Tras fuertes críticas a diseño de nueva cárcel, esto responde la exministra de Justicia

by Alejandro Arley

En entrevista con Noticias Columbia, Fiorella Salazar, se refirió a los múltiples cuestionamientos que las nuevas autoridades hicieron al proyecto del centro penal Terrazas 2.

La estructura se construirá en el Complejo Occidente que se ubica en San Rafael de Alajuela. Consta de dos torres de cuatro pisos para albergar a 624 privados de libertad. Fue adjudicada en firme el 6 de mayo pasado y su valor es de ¢5.800 millones.

Salazar asegura que el proyecto contempló economizar recursos al Estado pero no sacrificar temas de seguridad como advirtieron los jerarcas de la nueva administración el pasado 11 de julio en una conferencia de prensa.

El ministro de Justicia, Gerald Campos y la viceministra de Gestión Estratégica, Carolina Castro informaron que el diseño del inmueble tiene una serie de deficiencias que no lo harían apto para ser utilizado como cárcel, al punto de que se está considerando destinarlo para toda el área administrativa y de Policía Penitenciaria. Esto requeriría incluso de una reforma legal para concretarse.

Lea también: Esta es la extensa lista de defectos que impedirían a Justicia usar costoso edificio como cárcel

Salazar respeta la decisión de Campos de hacer una investigación administrativa y calificó esas revisiones como normales. Espera que el proceso permita a los nuevos jerarcas conocer mejor el proyecto y que finalmente se use como un centro penal.

“Me parece que eso les va a ir ampliando y ensanchando la visión que tienen del proyecto y probablemente puedan comprender por qué tiene las características que tiene. Me parece que en este momento de necesidad hacia el Sistema Penitenciario donde no se cuenta frecuentemente con recursos es importante aprovecharlos donde más se necesiten”, expresó.

“Pero además hay un punto muy importante y es el hecho de que los recursos con los que se financia este proyecto, provienen de una ley que los diputados dejaron claramente estipulado que el uso de esos recursos solo podía ser para infraestructura penitenciaria”, añadió.   

La exministra indicó que no es su intención entrar en conflicto o polémica con las actuales autoridades de Justicia.

Su versión

Salazar aseguró que el proyecto no contempla ninguna pared hecha de estereofón como algunas personas han pensado luego de la conferencia de Justicia.

Las nuevas autoridades criticaron que ese material sí se incluyera en el diseño de las estructuras porque permitiría a los privados de libertad acceder y ocultar artículos electrónicos, armas o drogas.

“Lo que tiene el proyecto son separaciones entre las vigas, entre las paredes, de acuerdo a lo que establece el código sísmico de Costa Rica. No es que se dejaron espacios en las paredes, que luego se pueden llenar como el propio código define con algunos materiales, podría ser estereofón, espuma, algunos tipos de metales, según entiendo, sino que lo importante es saber que eso está previsto de esa forma justamente para poder resistir (un sismo)”, dijo.    

La exjerarca también se refirió al señalamiento de que el proyecto incluye ventanas de vidrio, que se considera un material de riesgo en una cárcel pues al quebrarse puede ser usado como arma.

Aseguró que no existen ventanas de vidrio en la parte de los dormitorios de la población privada de libertad y que esos aposentos son iguales a los que actualmente hay en la cárcel Terrazas 1.

Señaló como diferencia que en Terrazas 2, las ventanas tendrían una especie de parasoles, que, además de la ventilación cumplen con la función de limitar la visibilidad.

Así se diseñó Terrazas 2. Foto: Ministerio de Justicia.

Otra de las críticas fue que se contemplara la instalación de camas de madera pues se trata de un material que se puede incendiar. A este punto respondió que se usan en todos los centros penales y que tiene la ventaja de que se pueden trasladar según la necesidad.

“Es el de más bajo costo. Esta es una variable muy importante porque tanto las camas de metal como las de concreto tienen un costo más elevado y a veces en la estrechez de recursos que tiene la institución, hay que tomar decisiones sobre cuáles opciones cumplen el objetivo sin aumentar los costos”, aseveró.

Dijo además que las camas de madera se fabrican dentro del Sistema Penitenciario, hecho que suma un ahorro en mano de obra. En el caso de las de concreto, alegó que pondrían un peso adicional en una estructura que es vertical.       

Sobre los sistemas mecánicos, como las tuberías de agua, considera que no hay centro penal en el cual se anule por completo el riesgo de vandalismo.

“Es una realidad en cualquier tipo de estructura penitenciara que tengamos, no solo en una vertical, en una horizontal a veces se dan este tipo de situaciones. Es inevitable que suceda, es algo de la dinámica normal de cualquier centro penitenciario. Lo que hay que hacer es buscar, dentro del trabajo operativo que se hace en los centros, que esto no se dé”, comentó.

¿Faltan espacios?

Una de las críticas que se hicieron al diseño de la cárcel Terrazas 2 se centra en los problemas de espacio en escaleras, zonas de lavado de ropa, secado y la ausencia de zonas de cocina, visita íntima y alojamiento policial.

La exministra dijo que este será un centro para personas indiciadas no para sentenciadas.  Tal es el caso de las que tienen medidas cautelares y podrían pasar una estancia corta en el sistema.

“Al haber una alta rotación de esta gente en los centros, no todos demandan o necesitan, por ejemplo, espacios de visita íntima. Justamente la capacidad instalada que ya tenía Terrazas era idónea para poder absorber estas dinámicas propias de una población indiciada. Ahí es donde aprovechar lo que ya existe nos permitía bajar los costos”, respondió.

“La cocina de Terrazas (uno) es lo suficientemente grande y tiene la capacidad suficiente para cocinar para más población y en el proyecto están previstos los espacios en los cuales se despachan los platos para que puedan comer en los comedores de las torres. Es la suma de una economía de escala, buscando maximizar todo lo que se podía, los recursos que estaban disponibles porque las necesidades en temas de infraestructura penitenciaria son infinitas”, añadió.  

Salazar manifestó que Terrazas contempla patios para lavado y secado de ropa y que son áreas distintas a las que se destinan con el fin de que los privados de libertad reciban sol, como se conoce popularmente.

“Frente a cada módulo en terrazas, existe un gimnasio y es ahí, tanto como en las áreas verdes que tiene cada módulo, como en el comedor que tiene cada módulo, donde sale la población a recrearse, hacer ejercicio,  a ir a las clases que tengan o al taller industrial”, recalcó.

Plazas pendientes

La actual administración señaló que el proyecto de la cárcel se adjudicó sin que se contemplaran las plazas de policías penitenciarios que trabajarían ahí. La exministra alega que tanto esas posiciones como las de personal técnico se debían gestionar después. 

“Esa es parte de la tarea que continúa. El Ministerio no puede gestionar la creación de plazas de un inmueble que no existe, digamos, el Estado todavía no ha recibido el inmueble que se piensa construir, entonces todavía no tendría la posibilidad de pedir de manera real esas plazas porque es una expectativa”, respondió.  

Señaló como una ventaja el hecho que, al albergar población indiciada,  hay una menor demanda de personal técnico en otras áreas.

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