- CCSS confirma que más personas cotizan como independientes, aunque su aporte no incluye fondos esenciales como ROP y FCL.
El mercado laboral costarricense experimenta un cambio estructural que combina dos realidades: un aumento sostenido de trabajadores asegurados por planilla y un incremento paralelo en quienes cotizan como independientes. Aunque ambos grupos crecen, especialistas coinciden en que una parte del aumento de independientes se explica por la expansión de los llamados “falsos independientes”, una práctica mediante la cual empresas reducen costos trasladando cargas sociales al trabajador.
Según datos de la CCSS, el aseguramiento asalariado del sector privado aumentó un 22% entre 2021 y 2025, al pasar de 976.703 a 1.186.973 trabajadores en el Seguro de Enfermedad y Maternidad. El Seguro de Invalidez, Vejez y Muerte (IVM) creció un 21% en el mismo periodo. Paralelamente, el aseguramiento independiente también creció un 13% tanto en salud como en pensiones, llegando a más de 284 mil personas.
Esto representa una base financiera más robusta para la institución: la masa cotizante del seguro de salud aumentó ¢237.052 millones en cinco años y los independientes aportaron ¢23.091 millones adicionales. Con esta lectura, la Caja interpreta el fenómeno como un fortalecimiento institucional.
Sin embargo, la lectura laboral es distinta.
¿Por qué las empresas están migrando hacia los servicios profesionales?
La razón central es económica. El economista Daniel Suchar lo expresa sin rodeos:
“Las empresas lo que están haciendo es evitando el pago de cargas sociales y el tema de pasivos laborales. Las cargas sociales son tan altas en Costa Rica, que los empleadores pagan un 26% por encima del salario. Por eso algunos prefieren usar servicios profesionales”.
Suchar advierte que esta práctica no es nueva y no parece que vaya a desaparecer, porque es un mecanismo para aliviar los costos patronales, especialmente en sectores que operan con márgenes ajustados.
El aumento de los falsos independientes
El abogado laboralista Bernan Salazar confirma una tendencia creciente y la califica como un problema en expansión:
“Sí estamos frente a un aumento de falsos independientes en Costa Rica. Hemos visto un crecimiento sostenido en los últimos años y solo en mi oficina, en año y medio, hemos atendido unos 70 casos donde un empleado pasa a ser contratado con factura”.
Según Salazar, la mecánica se repite:
“El patrón despide al trabajador, lo recontrata con servicios profesionales y todo sigue igual: horario fijo, supervisión, metas, exclusividad, pagos quincenales y continuidad. Prima la realidad sobre el papel”.
El abogado recuerda que cuando los jueces identifican una relación laboral encubierta, el empleador debe pagar retroactivamente vacaciones, aguinaldo, cargas sociales, preaviso, cesantía y cualquier otro derecho omitido.
¿Qué pierde realmente un trabajador al pasar a servicios profesionales?
Salazar explica que la lista es amplia:
“El trabajador pierde parte del seguro social completo, pierde el Fondo de Capitalización Laboral, pierde las licencias pagadas en caso de maternidad, pierde la estabilidad y pierde una cotización plena ante el régimen de pensiones”.
A esto se suman riesgos financieros: si el trabajador independiente declara menos ingresos en la CCSS que en Hacienda o en el INS, la Caja puede aplicar cobros retroactivos, que suelen generar deudas altas.
“Muchos trabajadores no saben en qué se están metiendo”
Joseph Ugalde, de la Asociación de Trabajadores Independientes Borrón y Cuenta Nueva, advierte sobre un error común:
“En Costa Rica las garantías sociales son muy duras. Muchos patronos piden a la gente que se asegure como independiente para no pagar el 26.7%. La persona acepta sin saber que cuando termina la relación laboral debe ir a la Caja a darse de baja o la institución le seguirá cobrando mes a mes”.
Ugalde también advierte sobre inconsistencias entre declaraciones:
“Si usted reporta más en Hacienda o en el INS de lo que reportó a la Caja como independiente, la Caja le va a cobrar planilla retroactiva”.
Para él, muchas personas aceptan estas condiciones por necesidad, pero desconocen que terminan renunciando a licencias, estabilidad, protección plena y pensiones más fuertes.
Fiscalización insuficiente
Mientras estos cambios avanzan, la capacidad del Estado para vigilarlos es limitada. Salazar lo resume así:
“El Ministerio de Trabajo tiene cerca de cien inspectores para fiscalizar todo el territorio nacional. La Caja prioriza grandes evasores. Al final, muchos trabajadores deben acudir a los tribunales”.
¿Flexibilidad o precarización?

La tendencia combina varios factores:
- Empresas que buscan reducir costos en un país con cargas sociales altas.
- Trabajadores que aceptan condiciones menos protectoras por necesidad.
- Una institucionalidad que fiscaliza menos de lo que la realidad requiere.
- Una CCSS que gana más ingresos, aunque parte del aumento provenga de esquemas con menor protección.





