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Reuniones, sí, pero ¿y los resultados?

Óscar Ugarte - 24 de junio de 2026
Reuniones, sí, pero ¿y los resultados?

Los Poderes de la República cumplieron un ciclo de encuentros para atender temas de seguridad y ambiente, aún con la esperanza de que el impacto sea positivo.

18 de mayo de 2026: reunión entre el Poder Ejecutivo y el Judicial.
19 de mayo de 2026: reunión entre el Poder Ejecutivo y las fracciones legislativas.
29 de mayo de 2026: reunión entre el Poder Ejecutivo, Legislativo y Judicial.
19 de junio del 2026: gira a Crucitas en el Poder Ejecutivo y diputados de la República.

En un mes, los Poderes de la República tuvieron cuatro reuniones para ver temas de seguridad y medioambiente. Los encuentros fueron de varias horas y, al finalizar, parecía que las coincidencias eran menos que los puntos en común.

Entonces ¿Estamos viviendo una época de reuniones infructuosas entre Poderes? Para analizar, conversamos con los politólogos José Andrés Díaz y Kattia Benavides.

La primera pregunta que surge es a qué se debe que se estén realizando reuniones entre Poderes para diversos temas durante las últimas semanas.

Díaz: Bueno, es normal que entre los Poderes de la República se generen reuniones para tratar de coordinar acciones, especialmente a los inicios de de las gestiones o de las administraciones del Ejecutivo donde se deben conocer posiciones, afinar objetivos, identificar vínculos… entonces es algo que se puede catalogar como normal.

Benavides: Lo primero que hay que entender es que Costa Rica atraviesa por un momento en que los actores políticos están buscando su espacio para medir la capacidad de imponer por sí solo su agenda. El Poder Ejecutivo necesita al Legislativo para aprobar proyectos. La Asamblea requiere coordinación con otras instituciones para sacar adelante reformas y temas complejos como seguridad, una demanda de acción articulada del Estado.

En este contexto, el diálogo deja de ser una opción y se convierte en una necesidad. Sin embargo, también hay una lectura política importante. Estamos entrando en una etapa preelectoral para comicios donde todos los actores buscan proyectar una imagen de responsabilidad y capacidad de gestión. Sentarse a dialogar envía una una señal positiva a la ciudadanía que está cansada de enfrentamientos y espera soluciones concretas.

Más allá de si la cantidad de reuniones aparece la pregunta de cuánto tiempo se puede esperar para evaluar si las reuniones tuvieron, o no, algún impacto en los temas discutidos.

Díaz: Bueno, es que eso dependerá de los temas de la reunión y las políticas y las soluciones que se deben implementar. En algunos casos podrían ser de muy corto plazo, cambiar algunos protocolos de acción, pero en otros tal vez requieren formular políticas públicas que necesiten mover recursos, cambiar procesos, establecer metas de impacto a largo plazo… eso va a depender mucho entonces de los temas y los problemas que la reunión se estén abordando.

Benavides: ¿Sirvieron de algo las reuniones? La respuesta es muy sencilla y solo el tiempo lo dirá; no por la cantidad de encuentros que se realicen, sino por los resultados que se produzcan. Los próximos meses vienen a ser vitales: deberíamos de ver acuerdos específicos, proyectos en corriente legislativa avanzando, decisiones conjuntas o mecanismos de seguimiento. Si esto no ocurre, las reuniones terminan siendo visitas únicamente como ejercicios protocolarios.

Finalizadas las reuniones, los discursos han sido de un tono confrontativo. Entonces ¿Se están buscando acuerdos reales o simplemente se quiere confirmar las posiciones que las partes ya llevan predeterminadas?

Díaz: Ciertamente que este tipo de reuniones ayudan a a las partes a colocar sus posiciones y también buscan enviar un mensaje a la ciudadanía para legitimar las posiciones de las partes. Si pueden alcanzar acuerdos reales va a depender de la flexibilidad que estos tengan y de su capacidad de negociación, también de cómo operacionalicen los acuerdos de forma tal que la ciudadanía pueda visualizar ser fácilmente los logros, sean esos de corto o mediano o largo plazo.

Benavides: Sobre si existe una verdadera voluntad de acuerdo, la percepción es mixta. Por un lado, parece haber conciencia de que los grandes problemas del país requieren cooperación, pero por otro persiste una fuerte desconfianza entre los actores políticos. Muchas veces las partes llegan a la mesa con posiciones ya definidas y con poco margen para ceder.

Entonces ¿estamos cayendo en reuniones sin contenido y sin impacto real?

Díaz: No sabría todavía si se está cayendo en un ciclo de reuniones sin resultados reales, necesitaríamos dos cosas: primero, evaluar la metodología con la cual se están llegando a los acuerdos y cómo se van a operacionalizar esos acuerdos y, posteriormente, esperar que se implementen.

Benavides: Hay un punto importante: dialogar es relativamente fácil, lo difícil es negociar. Los acuerdos implican concesiones en un ambiente político cada vez más influenciado por la cercanía a las elecciones.

Pocos quieren asumir el costo de ceder ante sus adversarios. Por eso, el principal riesgo es caer en un ciclo de reuniones que generan titulares, fotografías, comunicados, pero que no produzcan resultados reales. Costa Rica tiene antecedentes de mesas de diálogo que despertaron expectativas y luego fluyeron sin resultados concretos.

Aquí la prueba de fuego llegará en los próximos meses, si los temas que hoy motivan estas reuniones siguen exactamente donde estaban antes de que empezarán los encuentros aumentará aún la percepción de que se trató más de un ejercicio simbólico que de una búsqueda real de soluciones. Pero si empiezan a surgir acuerdos concretos, avances viables, entonces podríamos decir que el diálogo entre los poderes está contribuyendo a fortalecer la gobernabilidad del país.

Hablan los sectores

Pero ¿Qué piensan actores relacionados con los sectores en los cuáles se han realizado este tipo de reuniones?

En materia de seguridad, la encargada de la Carrera de Ciencias Policiales de la UNED, Karen Jiménez Morales, duda de que se haya avanzado en este aspecto.

«Es loable esos espacios para conversar sobre temas de seguridad con distintos poderes. Sin embargo, a la fecha no se observa un resultado concreto que haya nacido de esas reuniones. Al parecer, no existe una ruta crítica o una estrategia de cómo poder abordar el tema de seguridad entre los distintos poderes al haber una carencia de una ruta.

Es evidente que no hay un norte en esas reuniones y, en especial, el tema del liderazgo de esas reuniones, ya que al no haber una escucha activa, no haber un entendimiento entre las partes, resulta muy difícil que exista un consenso y lograr articular de forma conjunta ese trabajo tan indispensable que es el el trabajo interinstitucional y sobre todo entre los distintos poderes», dijo.

Para las reformas en el Poder Judicial, el secretario general del Sindicato de la Defensa Pública, Hugo Solís, asegura que se carece de acuerdos.

«Siento que se ha perdido mucho el tiempo. El tiempo de las reuniones ha sido de muy poca calidad porque existe mucho desgaste en la relación entre poderes. Los mismos se achacan responsabilidades, sobre todo el Ejecutivo al Judicial, confundiendo cuáles son las funciones. Es decir, la seguridad del país es una función del Poder Ejecutivo, la administración de justicia lo es del Poder Judicial.

Sin embargo, perdemos mucho el tiempo en las reclamaciones sin sentido y que no tienen claros esos conceptos y esas atribuciones y funciones que establece la Constitución Política. Además, si se trata de un diálogo, el mismo no puede ser impositivo. Tiene que ser un diálogo propositivo que le permita a ambas partes, o a ambos poderes, ubicar cuáles son las necesidades desde sus distintas perspectivas para efectos de llegar a un acuerdo sobre cuáles son las prioridades en el tema de reforma», afirmó.

Y para Crucitas, el presidente del Colegio de Geólogos, Néstor Chamorro, tampoco observa un panorama alentador.

«No ha habido mucho avance, solo que con la visita (a la zona) han tomado más consideración a la tremenda destrucción ambiental, social y económica y que la la definición de Crucitas sigue siendo un problema más ideológico que técnico. Deben tomar las consideraciones técnicas de lo que se debe hacer y no ideológicas», cuestionó.

Poder reunirse es un primer paso, importante en todos los ámbitos de la vida. ¿Estarán nuestras autoridades reuniéndose para, realmente, dialogar y llegar a acuerdos que mejoren su vida y la mía? El tiempo avanza y para recuperarlo, no habrá reunión que valga.

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