Rebeca Grynspan emerge como una de las principales figuras en la carrera por liderar la ONU, tras la salida de la candidata argentina y el reacomodo de apoyos.
La carrera por la Secretaría General de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) sumó un nuevo giro este jueves por la noche, luego de que la candidata argentina Virginia Gamboa anunciara su retiro de la contienda.
Gamboa participaba en el proceso sin el respaldo oficial del gobierno de su país, ya que su postulación fue impulsada principalmente por Maldivas, en un movimiento poco habitual en este tipo de elecciones internacionales, donde el apoyo estatal suele ser determinante.
La falta de respaldo de Argentina ya había quedado en evidencia semanas atrás. El pasado 12 de enero, el presidente Javier Milei manifestó públicamente su apoyo a la candidatura del diplomático Rafael Grossi, pese a que esta no fue presentada de manera conjunta ni oficial por el gobierno argentino.
En medio de este escenario, el analista internacional Carlos Cascante cuestionó el rumbo que ha tomado el organismo internacional y señaló que la elección del próximo secretario general se da en un contexto de críticas al desempeño de la ONU en los últimos años.
“Hay que empezar a cambiar este perfil que ha tomado Naciones Unidas, que ha sido un fracaso tras otro. Iniciativas como los Objetivos del Milenio o la Agenda 2030 no han logrado los resultados esperados”, afirmó.
Además, el experto advirtió sobre la necesidad de replantear el funcionamiento del organismo, al considerar que ciertos enfoques han incrementado la burocracia sin generar mejoras concretas en la calidad de vida de la población.
La decisión de Gamboa se da en medio de divisiones internas y estrategias diplomáticas cruzadas, lo que podría reconfigurar las alianzas de cara a la elección del próximo líder del organismo.
En este contexto, Cascante señaló que se abre una oportunidad que Costa Rica debería analizar con atención dentro del escenario internacional.
El analista también explicó que el panorama de candidaturas sigue en movimiento. Indicó que factores políticos en la región han debilitado, aunque no descartado, la eventual aspiración de Michelle Bachelet, quien estaría valorando apoyos internacionales, particularmente de países como Brasil y México.
En paralelo, otras figuras han tomado impulso, como el propio Rafael Grossi y la exvicepresidenta costarricense Rebeca Grynspan. Según Cascante, en un contexto donde se impulsa la posibilidad de que una mujer lidere la organización, la candidatura de Grynspan cobra fuerza.
Finalmente, el analista indicó que esta elección marcará el rumbo de una nueva etapa en la política internacional, en medio de un contexto global complejo.
“Es una de las contiendas más opacas y menos cubiertas mediáticamente en los últimos años, debido a que conflictos como la guerra en Ucrania o las tensiones en Medio Oriente concentran la atención internacional”, explicó.
Añadió que quien asuma el cargo enfrentará retos significativos, entre ellos la supervivencia y renovación de la organización en un mundo donde el multilateralismo enfrenta crecientes d





