- Las brechas también se reflejan en seguros, pensiones, banca para el desarrollo y participación en el mercado de valores.
Tener un buen historial de pago no garantiza las mismas oportunidades de financiamiento.
Un informe sobre inclusión financiera y autonomía económica de las mujeres revela que, aunque las mujeres costarricenses muestran un mejor comportamiento crediticio que los hombres, continúan recibiendo menos recursos por parte del sistema financiero.
A diciembre de 2024, las mujeres representaban el 45,7% de las personas con créditos activos, frente al 54,3% de los hombres. Sin embargo, el monto promedio de los préstamos otorgados fue de ₡11,8 millones para ellas y ₡13,7 millones para ellos. Además, por cada colón prestado a un hombre, las mujeres recibieron en promedio ₡0,73.
La economista de la Asociación Bancaria Costarricense, Daniela Gutiérrez, afirmó que la diferencia no se explica por un mayor riesgo financiero femenino.
«La explicación principal de la brecha en el monto promedio de los créditos entre hombres y mujeres no se debe necesariamente a un peor comportamiento de pago. De hecho, los datos muestran que tienen un mejor comportamiento las mujeres», señaló.
El informe respalda esa afirmación. El 91,1% de las mujeres mantiene sus créditos al día, mientras que entre los hombres la cifra es de 89,4%.
Un problema que comienza antes de solicitar un préstamo
Los hallazgos apuntan a que las barreras aparecen mucho antes de llegar a una entidad financiera.
Según Gutiérrez, factores como menores ingresos, una menor participación laboral, la brecha salarial y la carga de trabajo no remunerado reducen la capacidad formal de endeudamiento de las mujeres.
«Si las mujeres tienen una menor participación en el mercado laboral, más desempleo, subempleos o menores ingresos, el monto máximo al que pueden asumir tiende a ser menor», explicó.
A esto se suma que muchas mujeres concentran su actividad económica en sectores de menor escala y tienen menos acceso a propiedades, activos o garantías que suelen exigir las entidades financieras para aprobar créditos de mayor monto.
La abogada constitucionalista y especialista en derechos humanos y género, Larissa Arroyo, considera que los datos evidencian una distancia entre la igualdad reconocida por la legislación y la realidad económica.
«Aquí nos damos cuenta de que esos indicadores macroeconómicos positivos no necesariamente nos dicen que esa supuesta prosperidad llega de igual manera a todas las personas», manifestó.
Para Arroyo, el hecho de que las mujeres paguen mejor y aun así accedan a menos financiamiento demuestra que se trata de una desigualdad estructural.
La brecha se repite en otros sectores financieros
El crédito no es el único ámbito donde aparecen diferencias.
El informe identifica una menor participación femenina en seguros de accidentes, salud y seguros empresariales. En estos últimos, la presencia masculina supera a la femenina por hasta 36 puntos porcentuales.
La situación también se observa en las pensiones.
En el Régimen de Invalidez, Vejez y Muerte (IVM), las mujeres reciben una pensión promedio de ₡285.105, mientras que los hombres perciben ₡372.777. La diferencia supera el 30%.
Según el estudio, estas brechas responden a trayectorias laborales más interrumpidas por responsabilidades de cuido, menor participación en empleos formales y diferencias salariales acumuladas durante décadas.
Más acceso, pero no necesariamente más autonomía
El documento reconoce avances en programas públicos dirigidos a mujeres emprendedoras.
En el Sistema de Banca para el Desarrollo, el 52% de los proyectos beneficiados con capital semilla corresponde a mujeres. Asimismo, la Unidad de Fomento y Desarrollo Empresarial del INA destinó más del 80% de sus recursos de apoyo empresarial a mujeres durante 2024.
No obstante, cuando se analizan los créditos productivos, las diferencias persisten. Solo el 27% de los recursos colocados por el Sistema de Banca para el Desarrollo se dirigió a mujeres.
La ministra de Economía, María del Milagro Solórzano, señaló que el desafío no se limita a ofrecer educación financiera.
«La autonomía económica de las mujeres es fundamental para construir una Costa Rica con más oportunidades. Aunque cada vez más mujeres participan activamente en la economía, todavía enfrentan barreras para acceder a financiamiento y hacer crecer sus proyectos», indicó.





