- El aumento en gasolina, diésel y transporte impulsó la inflación de mayo, aunque el país continúa en un escenario de variación interanual negativa.
Los combustibles volvieron a presionar el costo de vida en mayo, pero no lograron revertir una tendencia que ya suma dos años de inflación interanual negativa en Costa Rica.
Los datos divulgados este viernes por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC) muestran que el Índice de Precios al Consumidor (IPC) aumentó un 0,27% durante mayo, impulsado principalmente por el encarecimiento de la gasolina, el diésel y los boletos aéreos.
Sin embargo, detrás de ese incremento mensual se esconde una realidad más compleja: los precios continúan siendo, en promedio, más bajos que hace un año. La inflación interanual se ubicó en -0,97%, mientras que la variación acumulada entre enero y mayo alcanzó -0,62%.
El combustible empuja, los alimentos frenan
El principal motor del aumento de mayo fue el transporte.
Esta división registró un incremento mensual de 5,10%, convirtiéndose en el rubro con mayor incidencia sobre el índice general. El alza responde principalmente al encarecimiento de la gasolina, que aumentó 15,08%, y del diésel, cuyo precio subió 25,71%.
No obstante, el impacto de los combustibles fue parcialmente compensado por una reducción significativa en los precios de los alimentos.
La división de alimentos y bebidas no alcohólicas cayó 1,62% durante mayo, la mayor disminución entre todos los grupos analizados. Productos de consumo cotidiano como tomate, papa, huevos, vainica, arroz, carne molida y posta de cerdo registraron rebajas importantes.
Esta combinación revela dos fuerzas que actualmente conviven en la economía costarricense: por un lado, los precios internacionales de los combustibles siguen transmitiendo presiones a los consumidores; por otro, la oferta de alimentos mantiene una tendencia que ayuda a contener el costo de la canasta básica.
Una inflación negativa que persiste
Más allá del comportamiento de mayo, el dato que llama la atención de los economistas es la persistencia de la inflación negativa.
El INEC señala que, al analizar los últimos diez años, únicamente tres meses de mayo han presentado variaciones interanuales negativas: 2024, 2025 y 2026.
Esto significa que Costa Rica acumula tres años consecutivos con una inflación por debajo de cero durante ese periodo, una situación poco habitual en economías latinoamericanas, donde históricamente el desafío suele ser controlar aumentos acelerados de precios.
Aunque para los consumidores una inflación negativa puede interpretarse como una reducción en el costo de vida, los especialistas suelen advertir que períodos prolongados de baja inflación también pueden reflejar una demanda interna débil o un crecimiento económico moderado.
No todos sienten el mismo alivio
El informe también evidencia que la percepción ciudadana sobre el costo de vida puede diferir de los datos generales.
De los 289 bienes y servicios que integran el IPC, un 38% aumentó de precio durante mayo, mientras que un 44% disminuyó y un 18% permaneció sin cambios.
Esto explica por qué muchas familias pueden sentir que algunos gastos cotidianos siguen aumentando, especialmente aquellos vinculados al transporte o a servicios específicos, aun cuando el indicador general muestre una inflación negativa.
En otras palabras, la inflación promedio no necesariamente refleja la realidad de todos los hogares por igual.
Un escenario con señales mixtas
Los datos de mayo muestran una economía donde los combustibles vuelven a generar presiones inflacionarias, pero donde la caída en alimentos y otros bienes sigue predominando.
La pregunta para los próximos meses será si el repunte del transporte representa un fenómeno temporal asociado a ajustes en los precios internacionales del petróleo o si marca el inicio de una tendencia más sostenida que pueda cambiar el panorama inflacionario del país.
Por ahora, Costa Rica mantiene una particularidad poco común en la región: los precios subieron en mayo, pero siguen siendo más bajos que hace un año.





