La OCDE revisó sus proyecciones de meses anteriores para el 2025 en Costa Rica y destacó una desaceleración del crecimiento económico.
La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) disminuyó la proyección de crecimiento en la economía costarricense para este 2025.
En marzo de este año, el organismo señalaba que este indicador aumentaría un 3.8% para finales del 2025; sin embargo, en su revisión presentada este martes se bajó a un 3.1% debido, principalmente, a la afectación que traerían los aranceles estadounidenses a productos exportados por Costa Rica.
Según el economista, Gerardo Corrales, esta situación sumada a otros elementos, como la inseguridad, terminan afectando no solo el crecimiento económico del país, sino también su reputación a nivel internacional.
«La OCDE hizo una revisión a la baja de la tasa de crecimiento del producto interno bruto y de los ingresos del país, incluso más severa que nuestro Banco Central, al ubicarla en 3.1%, mientras que el Banco Central había revisado al 3.6%. Lo justifica, con lo cual yo estoy de acuerdo, por el impacto de los aranceles, de las tensiones comerciales y de la gran incertidumbre que nos va a afectar fuertemente las exportaciones y la inversión extranjera. Lamentablemente, el informe de la OCDE menciona la afectación negativa en el turismo por el aumento del crimen y de la violencia en el país. Muy lamentable que un informe mundial y del prestigio de la OCDE nos afecte la reputación y la seguridad del país en cuanto al turismo», explicó Corrales.
En la misma línea comentó el economista, Leiner Vargas, quien agregó que este fenómeno del crecimiento, al menos en cuanto a la proyección realizada por la OCDE, es también desalentador para otros países en el mundo.
Además, afirmó que el conflicto comercial entre China y Estados Unidos tendrían también una afectación a la inversión extranjera que reciba Costa Rica.
«La agudización de la guerra comercial entre los Estados Unidos y China y las consecuencias de las políticas unilaterales de comercio planteadas por los Estados Unidos podrían poner en jaque dos de los pilares fundamentales de la economía y del crecimiento de la economía costarricense. Uno de ellos, el crecimiento de las exportaciones hacia el mercado norteamericano. Y otro, el crecimiento de las inversiones norteamericanas en Costa Rica y, como tal, el desarrollo en zonas francas, que es un tema fundamental para la dinámica del comportamiento de la producción en los últimos años. En general, las predicciones que realiza la OCDE vienen a la baja, no solo en Costa Rica, sino en varios países en el globo, producto de esta mayor tensión que provoca la guerra comercial y la aún no finalización del conflicto de Ucrania y del conflicto en la zona de Gaza», detalló Vargas.
Otro de los elementos llamativos que destaca la revisión de proyecciones de la OCDE sobre Costa Rica es la inflación.
Pese a que el Índice de Precios al Consumidor (IPC) del INEC refleja una inflación negativa del 0.48% de forma acumulada durante los primeros meses del año, la OCDE espera que el país cierre el 2025 con este indicador en 1.8% y en 2.5% para finales del 2026.
Para Vargas, este aumento en la inflación para la segunda mitad del año podría depender de variaciones en el tipo de cambio.
«Me parece que, particularmente para el caso de Costa Rica, el pronóstico de inflación que tiene la OCDE podría ser muy alto comparado con la situación real de la inflación al mes de mayo. Sin embargo, podría acelerarse la inflación en la segunda parte del año si se diera una cierta tendencia hacia la devaluación del colón», añadió el experto.
Por su parte, Corrales cuestionó una aparente acción lenta del Banco Central para alcanzar la meta de inflación, la cual es entre 2% y 4%.
«En mi criterio, es más lento de lo que tuvo que haber sido .Si el Banco Central nuestro hubiese sido más agresivo, como lo fue cuando subió la Tasa de Política Monetaria, no así en la misma proporción lo ha hecho a la baja porque sigue una política de mantener el tipo de cambio relativamente controlado y bajo, a pesar de que la inflación se prolongue en alcanzar la meta o el compromiso del 3%, castigando a los sectores productores, básicamente exportadores, turismo, inversión extranjera, cosa que debería cambiarse, en mi criterio, ante el nuevo entorno incierto mundial y ante las dificultades que ya están impactando las exportaciones, la inversión extranjera y el turismo», manifestó el economista.





