Aunque la Encuesta Nacional de Hogares 2025 muestra una baja importante, expertos advierten que el aumento de ingresos no se explica con la actividad económica reciente.
La pobreza en Costa Rica sigue bajando. Según los resultados de la Encuesta Nacional de Hogares (ENAHO) 2025, el 15.2% de los hogares del país vive en condición de pobreza. Eso significa una disminución de casi tres puntos porcentuales con respecto al año pasado.
El estudio, realizado por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC), también muestra que la pobreza extrema pasó de 4.8% a 3.8%. En total, son más de 15.000 hogares que salieron de esa condición.
En promedio, los hogares costarricenses tienen un ingreso mensual de 1.200.000 colones, lo que representa un aumento del 8% respecto al 2024.
En cuanto a regiones, la Central mantiene los niveles más bajos de pobreza: 10.8% y 2.2% la extrema.
Mientras tanto, las regiones con mayor pobreza son la Huetar Caribe, con un 24.9% y la Brunca, con un 23.8%, aunque en esta última se registró una reducción significativa de -6.8 puntos porcentuales.
Para el economista, Gerardo Corrales, es necesario contar con la información de cómo se dieron mayores ingresos en dichas zonas, ya que no se explican por la actividad económica que se registra mes a mes.
«A la hora de desagregar por regiones, llaman la atención las variaciones significativas en la pobreza total y extrema en regiones como la zona Brunca y la zona Pacífico Central, lo cual no guarda concordancia con el comportamiento del nivel de actividad económica de esas regiones.
Hay que esperar un mayor detalle de parte del INEC donde se publiquen, por deciles de ingresos y por regiones, las fuentes de ingresos que han provocado estas variaciones para entender más realmente las causas de esta reducción de la pobreza. En términos generales es una buena noticia, pero mientras no se tengan claro el origen de los fondos, hay preocupación sobre los mismos», manifestó Corrales.
En la misma línea se refirió el economista y ex viceministro de Hacienda, Fernando Rodríguez.
Para el experto, la disminución de la pobreza se explica por un aumento en los ingresos mensuales de las familias; sin embargo, señaló que persisten dudas sobre el origen de dichos fondos y las actividades económicas que más aportaron para reducir el indicador.
«Parece, según los datos del INEC, que principalmente lo que hubo fue un aumento en los ingresos producto del salario y, según el mismo INEC, indica otros ingresos provenientes de transferencias distintas a las ayudas públicas que reciben muchas familias, particularmente las que están en condición de pobreza. Quiere decir que, dado el entorno en el que estamos, básicamente sin inflación, el movimiento en los niveles de pobreza se debió a una mejora en los ingresos familiares.
Este dato, no obstante, no deja de ser llamativo en virtud de que en los últimos meses más bien menos personas han encontrado trabajo, o sea, hay menos personas laborando, menos personas dentro de la fuerza de trabajo; lo cual, además en un entorno sin inflación, genera alguna pregunta sobre el origen de estos ingresos adicionales producto de mejoras en las rentas salariales.
¿De dónde están saliendo estos recursos? Porque hay una parte de los asalariados de este país que tiene sus ingresos congelados, en el caso propiamente de los funcionarios del sector público y para que se diera un aumento tan importante, pues tiene que haber habido un crecimiento en los ingresos en el sector privado, lo que no parece que corresponda con el ritmo de actividad económica que se está presentando en muchas actividades de este país, particularmente el sector turístico, el sector agrícola e incluso la actividad de construcción», señaló el exjerarca.
Por su parte, la coordinadora del Observatorio Económico y Social (OES) de la Escuela de Economía de la Universidad Nacional (UNA), Roxana Morales destacó que, según la encuesta, hay cambios en los hogares que explican el aumento en los ingresos.
No obstante, indicó que hay números contradictorios en el estudio del INEC, en comparación con la última Encuesta Continua de Empleo (ECE), también del INEC.
«Una de las causas principales es que dentro de los hogares hay más personas ocupadas, en este caso con trabajo asalariado o trabajo independiente y además hay un mayor ingreso per cápita del hogar, producto tanto de más personas ocupadas como por una reducción en el número de personas que componen cada uno de los hogares, principalmente en los primeros quintiles de la población, es decir, en los hogares más pobres del país.
Es un resultado que llama la atención, puesto que si analizamos los datos de la Encuesta Continua de Empleo, correspondientes al trimestre junio – julio – agosto, que es el más reciente, y comparamos los resultados de la ENAHO, que se realiza entre julio y agosto de cada año, pues los resultados nos parecen un poco contradictorios. Por ejemplo, la Encuesta Continua de Empleo nos da la información de que en el último año hay cerca de 80.000 personas menos ocupadas en el país, pero la ENAHO nos indica que hay más personas ocupadas por hogar. Entonces, parecen contradictorios algunos de estos datos», añadió la académica.





