Desde Nogui Acosta hasta Rodrigo Chaves, los cuestionamientos a la forma de actuar de los diputados de otros partidos vuelve a aparecer en el discurso del Ejecutivo y Pueblo Soberano.
Durante los últimos días, el Gobierno y el oficialismo retomaron un discurso de crítica y cuestionamiento hacia la oposición, pese al apoyo a iniciativas y las negociaciones que establecieron entre las partes.
Por ejemplo, durante la firma que permite las alianzas público – privadas con la Junta de Administración Portuaria y de Desarrollo Económico de la Vertiente Atlántica (Japdeva), el ministro de la Presidencia, Rodrigo Chaves, puso en dudas el apoyo de algunos legisladores a la propuesta.
«Y antes de que salgan los mercaderes de la verdad (que) les van a decir ‘todos los diputados que estuvieron ahí votaron de forma unánime, así es que nos deben a la oposición’… Jetones, jetones mentirosos, no tenían una opción política más que votar porque sino hoy no estarían más que muertos en el corazón y en la conciencia de esta patria», reclamó.
Para el analista político Daniel Calvo estas actitudes complican las relaciones entre Poderes, en favor de un discurso que cala entre la ciudadanía.
«Lo que sorprende es que el oficialismo, que el ministro de la Presidencia en este caso, satanice o más bien critique el propio respaldo a los proyectos de ley, poniendo en una situación realmente compleja a los diputados de oposición, a quienes se les critica si no aprueban los proyectos que el Ejecutivo somete a su discusión, pero también se les critica cuando apoyan y que le corrigen y que le permiten que los proyectos del Ejecutivo puedan ser aprobados.
Eso me parece que genera un ambiente de confrontación, en este caso, innecesario, pero que me parece el Ejecutivo sigue apostando a él porque genera popularidad, pero que no generará el ambiente, el clima necesario para que muchos proyectos, sea que requieran mayoría simple o mayoría calificada, puedan avanzar más adelante en el Congreso», dijo.
Calvo agregó que estas actitudes pueden, incluso, atrasar proyectos que el oficialismo podría apoyar con solo sus votos.
«Eso realmente complica el ambiente para lo que viene, inclusive para los proyectos de mayoría simple, porque si bien algunas personas pudieran pensar que con los 31 votos que tiene hoy el oficialismo son suficientes, ya hemos visto casos como el de Crucitas, que es un proyecto que requiere 29 votos, pero que si la oposición no permite que los proyectos se puedan discutir fácilmente, por la presentación de mociones, por el uso y referendo de la palabra, o por consultas constantes al proyecto, los proyectos no van a caminar.
Yo pensaría, o quisiera creer, que el más interesado en el que los proyectos avancen y caminen, y ojalá de la forma más expedita, sea el Poder Ejecutivo, pero bueno, con declaraciones en esta línea me parece que no irán a avanzar», añadió.
Una crítica similar se dio por parte del jefe de la fracción oficialista, Nogui Acosta, hacia los diputados de oposición, sobre el tema de Crucitas, pese a que la semana anterior se había iniciado una negociación del tema.
«Convenimos en que el día lunes (semana anterior) iban a estar listas las mociones que tenían interés, pero hoy no tenemos ningún tipo de información. Entonces, la pregunta es: ese día, si todos entendimos que la confianza era el elemento básico sobre el cual nos íbamos a sentar, pero no, tenemos claridad de que aquí no hay un interés genuino de avanzar. Aquí no hay un interés genuino de decirle a Crucitas que les vamos a dar una solución.
Aquí no hay ningún interés genuino de que, efectivamente, este país pueda contar con la riqueza que ya hoy existe. Y lo peor de todo, no hay un interés genuino de proteger el ambiente, de proteger a las personas, de decirle a los costarricenses que tenemos la posibilidad de resolver», reclamó.
Para el politólogo Calvo, el ambiente indica que hay desconfianza o temor alrededor de una relación entre las partes.
«Yo creo que estamos entrando, tanto de parte de la oposición como del propio Gobierno, en pensar que coincidir le resta valentía a uno o a otro bando. En algún momento van a requerir tanto unos como de otros. Probablemente la oposición tenga una necesidad aún mayor del Ejecutivo, pero el Ejecutivo también, en aquellos casos donde ya tienen los votos, van a necesitar sí o sí una colaboración para que permita que esas mayorías puedan manifestarse, puedan hacerlo de manera oportuna y dar así respuesta a muchas de las demandas que tiene la población costarricense en el tema ambiental, en el tema laboral, cuando, ejemplo, venga más adelante el proyecto de jornadas flexibles, cuando venga la discusión de eurobonos…
Así yo creo que podemos seguir hablando de una agenda de temas que está pendiente y que no parece que vaya a avanzar rápidamente justamente por estar en estos enfrentamientos, muchos como el del día de ayer (criticas en Limón) que me parecen a todas luces innecesarios», finalizó.





