Las actividades estuvieron dirigidas a pacientes, padres y funcionarios, como muestra de agradecimiento por más de seis décadas de atención especializada.
Con actividades recreativas, presentaciones artísticas y personajes infantiles, el Hospital Nacional de Niños Carlos Sáenz Herrera celebró esta semana su aniversario número 61.
Las actividades estuvieron dirigidas a pacientes, padres de familia y funcionarios del establecimiento de salud, como muestra de agradecimiento por más de seis décadas de atención especializada y compromiso con la salud infantil.
La agenda inició el jueves con el Hospi-Tope, con la participación del grupo “Hospisonrisas” y funcionarios y niños que montaron caballitos de palo, incluyendo al director del centro médico, el Dr. Carlos Jiménez.
Este viernes, se celebró una misa en agradecimiento a María Auxiliadora por el aniversario del centro médico.
La misma fue presidida por Monseñor José Rafael Quirós, quien resaltó la importancia de la labor de este Hospital.
“Sabiendo que aquí en este hospital hay niños que requieren atención especial para su enfermedad sin duda alguna invocar la intercesión de la Santísima Virgen María para que el Señor siga fortaleciendo esta institución, que el Señor siga salvaguardando toda la hermosísima labor que aquí se realiza y que esta institución antes que disminuir más bien que avance en todo lo que implica la atención especializada hacia los niños”, expresó.
Tras la eucaristía, la entrada principal del Hospital de Niños se adaptó para celebrar el aniversario con un queque y la ilusión de muchos niños.
Esa es la razón de ser del centro médico, de ahí que su director, el Dr. Carlos Jiménez, celebrara la importancia del Hospital para la salud de los más pequeños.
“Gracias a Dios, gracias a todo el pueblo de Costa Rica que en todo momento han volcado ante la solicitud de ayuda de este hospital, siempre han dicho sí a estar presentes y nosotros hemos tratado de retribuir en la medida de los recursos que tenemos para hacer un impacto, un cambio en la salud de la población infantojuvenil de este país, yo creo que el impacto del cambio de la mortalidad infantil del 64, donde se nos morían cerca de 78.6 menores de cada 1.000 que nacían, el año pasado se nos murieron 10.2, pero habíamos alcanzado alrededor del 2008 cifras impensables de 7.6 por 1.000 nacidos vivos, yo creo que ese impacto, reducir en esa magnitud la mortalidad infantil, habla de la repercusión no solamente en atención directa sino también en el proceso de educación que aquí se imparte”, dijo.
Además de los profesionales en salud y los trabajadores administrativos, los pacientes del Hospital de Niños son acompañados por voluntarios.
Yamileth Arias, presidenta del Grupo Voluntario del centro médico, detalló las acciones que realizan alrededor de 60 personas.
“Ha sido una labor muy tenaz, donde las compañeras cumplen un verdadero apostolado, donde ellas cuidan a los niños, les dan la comidita cuando no tienen a la mamá cerca, los entretienen contándole cuentos, los alzan, le llevan juguetes, fuera de eso trabajamos en ropería, en farmacia, en todo lo que se ocupe y nos den permiso nosotros trabajamos, les ayudamos con las compras de aparatos ortopédicos y le damos ropa a los papás y a ellos cuando se quedan en los albergues y después les damos pasajes si van largo, porque a veces no traen nada de dinero, pañales, aparatos ortopédicos y tenemos una bodega donde hay cajitas mortuorios también, entre otras cosas, artículos de limpieza, es decir, nuestra labor es constante aquí en el Hospital de Niños”, detalló.
Un testimonio de esperanza
El Hospital Nacional de Niños ha significado para muchos motivo de agradecimiento, por el trabajo de sus funcionarios y la dedicación en pro de la niñez.
Uno de esos testimonios gira en torno a dos reconocidos artistas de nuestro país.
Esta es la entrevista con German Valverde, mejor conocido como “Maromero”, y su hijo, David Valverde, músico de la agrupación Chillax.










