Mientras tanto, familias más pobres utilizan casi el 50% de sus ingresos en gastos de alimentos y vivienda.
La Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los Hogares 2024, realizada por el INEC, confirmó que los hogares del país destinan en promedio 687.000 colones al mes para consumo.
Los alimentos y bebidas no alcohólicas siguen siendo el rubro más importante, con un 19%. Le siguen el transporte, con un 17% y los gastos de vivienda, cerca de un 13%, los cuales también aparecían entre los más destacados en el anterior informe, correspondiente al año 2018.
El estudio también muestra cambios en los hábitos de gasto. Los alimentos bajaron su peso en el presupuesto, mientras que aumentaron los gastos en transporte, salud, comunicaciones y cuidado personal, en comparación a la medición del 2018.
La encuesta revela fuertes diferencias según el nivel de ingreso, tal como detalló la coordinadora del informe, Annia Chávez.
«El ingreso del hogar es el factor más determinante. El 20% de los hogares con menores ingresos gasta en promedio 305.000 colones mensuales, de los cuales destina el 32% a alimentos. Mientras tanto, el 20% de los hogares de mayores ingresos gasta en promedio 1.360.000 colones mensuales, siendo el transporte el rubro con mayor concentración del gasto, el 22.5% compuesto en su mayoría por la compra de vehículos», indicó Chávez.
En conversación con Noticias Columbia, el economista Gerardo Corrales analizó los datos compartidos por el INEC con relación a las diferencias entre los hogares con mayores ingresos y aquellos con menos recursos.
El experto destacó las diferencias en cuanto a los gastos mayores, a nivel porcentual, en los que deben incurrir las familias más pobres, en comparación con las que cuentan con más capacidad de compra.
«A la hora de comparar el quintil 1 de ingresos más bajos, con el quintil 5 de ingresos más altos, se ve que los patrones de consumo son diferentes. Por ejemplo, en alimentos pesa más el gasto de consumo en las familias pobres, 32% de sus gastos en alimentos, mientras que en las familias de los ingresos altos apenas el 13%. Es decir, 2.4 veces más gastan las familias pobres en alimentos.
En vivienda, de igual manera, la importancia relativa es mucho mayor en las familias de quintiles bajos donde dedican el 17% a los gastos de vivienda y servicios públicos, mientras que las familias de los quintiles altos, el quintil 5, solo el 10%. 1.6 veces más se gasta en los quintiles de hogares pobres en vivienda. En vestido y calzado igual, las familias de los quintiles más bajos dedican el 5.4% de su gasto de consumo en prendas de vestir y calzado, mientras que las familias de ingresos altos solo 3.7%. Es decir, el quintil de ingresos más bajo gasta uno y medio veces más en vestido y calzado», explicó Corrales.
Además, las familias con mayores ingresos gastan más en otros rubros, como en cuanto a la recreación, según afirmó el economista.
«En el rubro de transporte, que incluye el consumo de combustibles, diesel, gasolina, compras de carros nuevos, boletos aéreos, etcétera; las familias de los quintiles altos dedican el 23% de su gasto de consumo mensual, mientras que las familias de ingresos bajos apenas el 10%. Es decir, las familias más ricas dedican 2.3 veces más en gastos relacionados al transporte. Al haberse caído el precio del petróleo, prácticamente un 50% de 120 dólares el barril a 60 dólares el barril, pues los grandes beneficiados con una inflación negativa por ese elemento son las familias de los quintiles de ingresos altos.
También, en los rubros de recreación, en los rubros de restaurantes, comidas y alojamiento, son más importantes los gastos de consumo para las familias de los quintiles altos que dedican prácticamente dos veces más la proporción de gastos de consumo en recreación, restaurantes, comidas y alojamiento que realizan los quintiles más pobres», añadió el experto.





