Estudio de la UCR planteó las problemáticas encontradas alrededor de la ausencia del país en el Mundial de Fútbol, que van más allá del plano deportivo.
La fiesta mundialista avanza, entre amplios espacios del día llenos de futbol, celebración, fiesta y hasta quinielas con amigos y familiares.
En medio de este ambiente, nuestro país sufre por la ausencia de La Sele en el Mundial de México, Estados Unidos y Canadá. Más allá de lo deportivo, Costa Rica siente ya los efectos a nivel económico
psicológico y social de la ausencia.
Así lo encontró el investigador Francisco Navarro, de la Escuela de Administración de Negocios de la
Universidad de Costa Rica, a través de 17 entrevistas a profundidad realizadas a diversos perfiles entre
el 20 de mayo y el 12 de junio de 2026.
Impacto económico
A nivel económico, el estudio encontró que el mercado alrededor del futbol es altamente competitivo, dada la inversión de tiempo, recursos y compromiso emocional que acompañan al consumidor.
«Al no clasificar Costa Rica, se produce un vacío que el consumo del evento deportivo por sí solo (ver el Mundial sin la participación de la selección) no logra sustituir. La emoción colectiva actúa como el verdadero motor de gasto; sin ella, el interés decae y el comportamiento de compra se contrae de forma generalizada, demostrando el carácter insustituible de la representación país en este escenario global», encontró el análisis.
Además, el estudio destaca que el Mundial funciona como un acelerador económico temporal impulsado
por el «consumo emocional». Al no participar la selección, hay una caída en el consumo de la
experiencia colectiva como en bares, restaurantes, supermercados y comercios minoristas.
«Hay un golpe a la economía informal y emprendimientos, la venta estacional de camisetas,
banderas, artículos alusivos y productos personalizados —que representa una fuente de ingresos
para muchos hogares— desaparece por completo sin la presencia del equipo nacional. También se
reduce la industria publicitaria y de patrocinios», se encontró.
Plano social
En lo social, el futbol permite establecer conversaciones, rutinas y relaciones, por lo que no participar del mundial afecta, directamente, la convivencia nacional, al convertirse en una «excusa válida» para socializar y acompañar a otros.
«Sin ella (la participación en el mundial), se registra una drástica reducción en la frecuencia e intensidad de reuniones en hogares, encuentros en bares y celebraciones colectivas. Además, el Mundial facilita la conexión entre personas de diversos contextos sociales, generaciones y niveles de afinidad con el deporte. Al no jugar «La Sele», las reuniones se vuelven menos convocantes y se pierde un importante mecanismo de integración y unión colectiva», indica el informe.





