Fernando Rodríguez asegura que el nuevo sistema TRIBU-CR ayudará en la gestión tributaria, pero que la verdadera solución pasa por reformas legales y un mejor control de los grandes contribuyentes.
Costa Rica presenta un deterioro en su balance fiscal, según cifras del Ministerio de Hacienda correspondientes al 2023.
El país no registra un balance positivo desde hace 16 años. Este indicador se alcanza cuando el Gobierno Central cuenta con los recursos suficientes para cubrir sus gastos.
Con la entrada en vigor del nuevo sistema de recaudación fiscal TRIBU-CR, surge la pregunta: ¿podrá Costa Rica evitar los grandes problemas de evasión fiscal?
Así lo analiza el exviceministro de Hacienda y economista Fernando Rodríguez.
“En realidad, los problemas de evasión fiscal no dependen del uso de uno u otro sistema informático para cobrar impuestos. Ojalá fuera solo eso. La evasión se sostiene, principalmente, en un mal diseño de la legislación o en los vacíos que la misma normativa permite. A partir de ahí, los problemas se agravan con las deficiencias en los mecanismos de control sobre los impuestos que deben pagarse”, explicó Rodríguez.
El exviceministro señaló que los principales desafíos para reducir la evasión fiscal están relacionados con la legislación nacional, y no con los sistemas informáticos.
“La transformación de un sistema informático como este aporta relativamente poco a la solución del problema. No existe evasión cero en ningún país del mundo. Sin una reforma a la legislación que cierre los vacíos actuales, las grandes reducciones en la evasión no se lograrán solo con cambios tecnológicos. Hay que ajustar las expectativas”, añadió.
Rodríguez indicó que existen varios puntos de atención en la recuperación de recursos, especialmente en el control de los grandes evasores.
“Normalmente, la mirada se ha puesto en los grandes contribuyentes que eluden impuestos. En esos casos hay un volumen de dinero importante por recuperar, por lo que debe existir un control más riguroso”, afirmó.
Finalmente, el economista destacó que los mecanismos de control deben aplicarse de forma diferenciada, según el tipo de contribuyente, incluyendo a los trabajadores independientes.
“En el caso de las grandes empresas que no pagan, se deben aplicar controles intensivos y una fiscalización más estricta. En cambio, para el resto de los contribuyentes se pueden usar mecanismos de control extensivo, que permitan identificar brechas en el pago y hacer un seguimiento posterior. Los sistemas tecnológicos ayudan, pero también se requieren reformas legales para evitar que algunos aprovechen los vacíos para dejar de pagar impuestos”, concluyó Rodríguez.





