Vocero de la Conferencia Episcopal de Costa Rica se refirió a la encíclica «Magnifica Humanitas» recientemente publicada por el pontífice León XIV. Foto: AFP.
En un documento de 130 páginas, dado a conocer hace apenas una semana, el papa pidió luchar contra el «dominio» de la inteligencia artificial y denunció la «deshumanización» y el concepto de «guerra justa». Además, abordó temas como el retraso de la Iglesia en condenar la esclavitud o el impacto de la inteligencia artificial (IA) en el medio ambiente.
Las encíclicas son dirigidas a todos los fieles. Los textos fijan la posición de referencia de la Iglesia sobre cuestiones sociales, morales, políticas o teológicas.
Noticias Columbia conversó con el padre Mario Segura, vocero de la Conferencia Episcopal de Costa Rica (Cecor) para conocer los alcances del documento y cómo se lleva a la práctica en la vida cotidiana.
¿Qué es una encíclica y cuál es su impacto en la posición de la Iglesia Católica en cuanto a temas sociales, éticos y políticos?
«Una encíclica es uno de los documentos más importantes que un santo padre puede ofrecer a la iglesia y en muchas ocasiones también a toda la humanidad.
«A través de ella, el papa comparte una reflexión profunda sobre temas que tocan la vida de las personas, familias y pueblos, iluminando esas realidades desde el Evangelio y la doctrina social de de la Iglesia.
«Cuando una encíclica aborda asuntos sociales, éticos o temas que tienen incidencia en la vida pública, la Iglesia no entra en una lógica partidaria ni ideológica. Su aporte nace de una convicción muy profunda, la defensa de la dignidad humana, la promoción del bien común, la solidaridad, la justicia social y la construcción de una cultura del encuentro y de la paz».
¿Cómo «bajan» los enunciados del papa a todas comunidades católicas del mundo para que los fieles los conozcan?
«Estos mensajes del santo padre llegan a la comunidad a través de la vida misma de la Iglesia, los obispos, las conferencias episcopales, parroquias, procesos de formación, catequesis, movimientos eclesiales, las universidades católicas y también, los medios de comunicación tienen un papel importante para acercar estas enseñanzas a las personas.
«No se trata únicamente de transmitir un documento, se trata de ayudar a comprenderlo, dialogarlo y llevarlo a la vida concreta. Cada Diócesis, cada iglesia particular, desde su realidad y contexto va acogiendo esas orientaciones para convertirlas en caminos pastorales y espacios de reflexión comunitarias.
«La riqueza de una encíclica no está solamente en su lectura, está en la capacidad de mover la conciencia y fortalecer el compromiso con los desafíos de nuestro tiempo».

El papa habla de «superar la teoría de la ‘guerra justa’» y lamenta que la humanidad esté «cayendo en la cultura violenta del poder» que normaliza la guerra como «instrumento de política internacional». ¿qué reflexión se puede hacer en torno a eso?
«El santo padre León XIV nos invita a una reflexión muy profunda sobre el momento histórico que vive la humanidad. Vivimos tiempos donde existe el riesgo de acostumbrarnos a la confrontación, a la polarización y a pensar que la fuerza o la violencia son caminos inevitables para resolver los conflictos.
«La Iglesia reconoce la complejidad de los escenarios internacionales y el legítimo derecho de los pueblos a proteger la vida y la seguridad de su ciudadanos, pero al mismo tiempo recuerda que la paz no puede construirse únicamente desde la lógica del poder o de la capacidad de imponer sobre otros.
«La paz requiere diálogo, justicia, escucha, responsabilidad política, una voluntad sincera de construir caminos de encuentro. Cuando la guerra se normaliza, cuando la violencia deja de sorprendernos o de dolernos, como humanidad, corremos un riesgo muy serio, perder sensibilidad frente al sufrimiento humano. La preocupación del papa es profundamente humana y profundamente cristiana.
«Detrás de cada conflicto existen familias que sufren, personas desplazadas, vidas truncadas y heridas que pueden permanecer durante generaciones. Por eso la Iglesia insiste en seguir promoviendo una cultura de paz, de fraternidad y de encuentro entre los pueblos, convencida que la dignidad humana siempre debe estar en el centro de toda decisión».
El papa advierte de riesgos sobre el uso inadecuado de la Inteligencia Artificial y también de situaciones asociadas a su desarrollo. Mencionó que «en algunas regiones del mundo, adolescentes y niños trabajan en condiciones peligrosas en la trituración de los materiales de los que se obtienen las tierras raras», un grupo de metales esenciales para la tecnología moderna.
¿Cómo podemos interpretar este mensaje sobre la tecnología?
«La iglesia reconoce el enorme valor que tiene en la ciencia, la tecnología y la innovación para el desarrollo de la humanidad. No estamos ante un mensaje de rechazo al progreso, estamos ante una invitación a poner el progreso al servicio de la persona humana. La inteligencia artificial abre oportunidades importantes en campos como la educación, salud investigación y muchos otros ámbitos.
«Sin embargo, el papa León XIV nos recuerda que todo desarrollo tecnológico también debe ser acompañado por una reflexión ética profunda.
«Cuando se mencionan realidades como condiciones laborales indignas o explotación humana vinculadas a cadenas de producción tecnológicas, se nos invita a mirar más allá de la herramienta que utilizamos y preguntarnos: ‘¿cómo estamos construyendo ese desarrollo?’ El verdadero progreso no puede medirse únicamente por la velocidad de los avances tecnológicos, también debe medirse por nuestra capacidad de proteger la dignidad humana, cuidar a los más vulnerables y construir una sociedad más justa.
«La tecnología debe servir a la persona y nunca sustituir aquello que nos hace profundamente humanos, la conciencia, la responsabilidad, la solidaridad y el valor irrenunciable de cada vida humana«.





