La exdiputada, y vocera del oficialismo en los últimos cuatro años, retomó su actividad en las redes sociales, luego de una ausencia voluntaria desde inicios de mayo.
Luego de un mes de silencio, la exdiputada Pilar Cisneros retomó, con fuerza, su presencia en redes sociales.
La exlegisladora publicó varios videos en sus redes sociales, haciendo críticas sobre diferentes temas de la política nacional: el proyecto de armonización del sistema eléctrico, el accionar del Poder Judicial y el trabajo de la oposición.
Cisneros fue una de las principales voceras del oficialismo, durante la campaña de Rodrigo Chaves y la Asamblea Legislativa 2022-2026.
Durante la campaña de Laura Fernández, la exdiputada acompañó y asesoró a la ahora presidenta de la República, pero en un perfil más bajo.
Ante esta reaparición, dos analistas políticos, expertos en comunicación, difieren de las razones que llevaron a Cisneros a mostrarse nuevamente ante el ojo público.
Mientras Ignacio Azurdia lo justifica a posibles razones estratégicos, Gustavo Araya considera que es un movimiento meramente personal.
Azurdia: La reaparición de Pilar Cisneros en sus redes sociales puede tener múltiples explicaciones. Desde una decisión meramente personal, de volver, por ejemplo, tras un descanso después de haber sido diputada, hasta razones estratégicas de fortalecer la comunicación de un proyecto político personal que actualmente lidera la presidenta Laura Fernández, pero que obviamente depende de las figuras de Rodrigo Chaves y la misma Pilar. Por esa razón, Pilar Cisneros ha prestado su voz voz para diversos videos transmitidos en las conferencias de prensa de la actual presidenta.
Araya: Pilar Cisneros significa, en este momento, más bien una debilidad para el chavismo. Ella no es una figura de autoridad pública, lo que tiene es solamente su propia reputación, tiene su propia imagen, está hablando a título personal, no está hablando como funcionaria del Partido Pueblo Soberano, no está hablando como funcionaria de gobierno, no está hablando como asesora real de gobierno, no está hablando como diputada, no está hablando como nada, está hablando como Pilar Cisneros y eso la convierte solamente en una persona que aprovecha sus propias plataformas para poder hablar, pero no tiene ninguna validez formal del chavismo que la ampare.
El país, no aguanta más
Sobre el peso de la exdiputada en el Gobierno, Azurdia considera que es una parte más del engranaje oficialista; por su parte, Araya asegura que ambas partes carecen de relación.
Azurdia: La imagen de Pilar Cisneros sí es una imagen fuerte para el gobierno, pero no es la única. Así como ha sido una pieza fundamental para el proyecto personalista de Rodrigo Chaves durante los últimos cuatro años, lo seguirá siendo con Laura Fernández de presidenta. Su peso dependerá de la coyuntura política y la necesidad de Pilar como vocera en los temas que más le necesiten y cómo, obviamente, el gobierno distribuya sus vocerías en cada momento.
Araya: No puede ser la imagen fuerte de gobierno por la sencilla razón de que ella no es una figura de gobierno. Ella no es una figura del chavismo en el poder, del ‘laurismo’ por lo menos o del -porque a ellos les da por poner el nombre- del ‘fernandismo’ si es que tal cosa existe. Entonces ella no, no es una figura relevante, tan es así que ha buscado tener un debate con una diputación y esta diputación ha hecho lo que corresponde y es no darle espacio a alguien que no representa al chavismo».
Finalmente, sobre la importancia de Cisneros para la actual administración, los analistas difieren en el impacto que puede tener su presencia.
Azurdia: La importancia de Pilar Cisneros para el gobierno de Laura Fernández, así como será con el mismo Rodrigo Chaves, dependerá de los temas que se discutan en la opinión pública, de lo que las encuestas le señalen y en general de la lectura política que tengan. El gobierno actual deberá, evidentemente, tener a Chaves y Cisneros cerca y en buenos términos durante los próximos cuatro años. Ya se verá el rol comunicacional que tengan, en función de la coyuntura política y cómo se les necesite para sostener la narrativa oficialista y, por ende, cohesionar a los públicos rodigochavistas.
Araya: Su presencia ahorita es irrelevante para el chavismo porque lo contrario sería la posición que ella misma ha señalado. Si ella llega a ser una figura importante del chavismo, lo haría con un partido que no le gusta, con una candidata en la que no cree, con un proyecto político con el cual no conoce a más del 80% de las personas que están en Asamblea Legislativa. Entonces, me parece que ahí el espacio que tiene en este momento es el espacio que debería seguir guardando, su distancia, y más bien volverse una figura crítica de la estructura del partido, de las personas que lo conforman, de una Asamblea Legislativa que no no conoce y de una candidata, hoy presidenta, de la cual ella tiene dudas formales y y explícitas, las ha hecho públicas, de su capacidad.





