Johnny Rodríguez Oporta conversó este viernes con Noticias Columbia. Agradece a las personas que lo buscaron en aguas del Pacífico Norte.
El pescador, de 32 años de edad, está con su familia en Masachapa, Nicaragua, tras pasar por una experiencia que le marcó la vida. Vía telefónica, atendió nuestras consultas.
Su historia fue ampliamente divulgada esta semana pues logró sobrevivir al vuelco de una embarcación en el área de playa Negra, cantón de Santa Cruz, Guanacaste. Los hechos ocurrieron la madrugada del lunes 8 de junio.
Rodríguez relató salió a pescar el sábado a las 5:00 a.m. desde Quepos junto a dos compañeros y el capitán. «Todo se miraba bien, no se miraba nada… de que talvez se iba a poner feo», dijo con respecto al tiempo y el oleaje.
La tarde del domingo, comenzó a soplar el viento con más fuerza y el oleaje cambió. En ese momento envió un par de videos a su compañera sentimental para explicarle que las condiciones en el mar se estaban poniendo muy complicadas.
A pesar de eso, en los mensajes que intercambiaron le dijo que todo iba a estar bien para no preocuparla más de la cuenta.

La noche del domingo, la lancha se movía tanto que decidieron no hacer la cena sino comer algo rápido. «Cuando son las 10 de la noche, nos cae la primera ola».
«Hicimos fijo a la lancha a un costado y ella logró acomodarse. Prendimos la bomba de achique, sacó agua y acomodamos las cosas rápido adelante para hacer el peso a un lado. Logramos estabilizar todo. Pero de ahí para allá, nosotros estábamos presintiendo que nos iba a pasar algo peor», relató.
Aproximadamente a las 2:00 a.m., ocurrió la emergencia mayor. El fuerte oleaje embistió la embarcación. «Eso fue un solo volteón, un tumbo que pegó en el costado de la lancha y de un solo le dio vuelta», recodó.
Después de tragar agua salada, logró salir a la superficie. Incialmente perdió de vista a uno de sus compañeros pero después perdió contacto. La Cruz Roja reportó que los otros tres ocupantes lograron salir del agua.
De esa forma comenzó su travesía aferrado al casco de la lancha volcada.
Escuche aquí la entrevista completa:
Aferrado a la fe
Sin dormir, sin comer ni poder tomar agua, Johnny se mantuvo a flote aferrado a la esperanza de que alguien lo estuviera buscando. Por eso, se propuso resistir a la espera del rescate.
Calculó que podía estar sin comer unos tres días pero tenía mucha sed. Beber agua de mar no era una opción porque es perjudicial para la salud.
«En dos días no miré costa. Solo estaba yo y mi Señor, que es mi Dios… y las olas, la lluvia, el viento, la marejada. Yo ni sabía si estaba ahí mismo o ya la corriente me llevaba para otro lado», comentó.
La tarde del martes 9 de junio, pescadores que se mantenían en la búsqueda encontraron a Rodríguez en el área de playa Lagarto y lograron rescatarlo.
«Esa es la parte donde lo que yo le pedía a Dios se me reflejó. Le pedí a Dios, le pedí un milagro. Cuando miré que venía la panga no me lo creía.», detalló emocionado.
«Agradecerle a las tres personas (que lo rescataron) y a la persona que me logró ver (desde un mirador). Pusieron de su parte, de su corazón (…) Vea que cosa más linda lo que hace Dios con su poder», agregó.
Tras recibir atención médica por la deshidratación, Johnny volvió a Nicaragua donde le hicieron un recibimiento. Ahora, afirma que no desea volver de pesca al mar y espera dedicarse a otro tipo de trabajos.





