Al cumplirse 25 años del asesinato que marcó a Costa Rica, la Universidad Latina develó un busto del periodista en presencia de su familia y allegados.
El sábado 7 de julio del 2001, el periodista y productor radiofónico, Parmenio Medina Pérez, de 62 años, fue atacado a balazos cuando se dirigía a su casa en San Miguel de Santo Domingo de Heredia. Pese a los esfuerzos por salvarlo, falleció en el Hospital Calderón Guardia en San José.
El atentado, precedido de múltiples amenazas, apagó su voz pero no logró derrumbar su legado. Un cuarto de siglo después sigue siendo una referencia para muchos comunicadores y estudiantes.
Medina, colombiano de nacimiento, desde los años 70 abrazó a Costa Rica como su patria. Su voz grave, la elocuencia al hablar y la creatividad, eran un sello inconfundible.

Su paso por Radio Columbia es muy recordado por las transmisiones deportivas y el programa La Patada, en el cual mezclaba el humor con la crítica, denuncia e investigación. Parmenio sabía encontrar la noticia y darla con el respaldo de documentos o testimonios.
El programa pasó posteriormente a la emisora colega Monumental. Precisamente, el día del ataque había entregado el que fue su último programa.
El homicidio de Parmenio Medina ocurrió mientras se vivía una intensa polémica por sus revelaciones sobre los manejos de la extinta Radio María. Seis años despúes del crimen, un empresario de apellido Chaves, quien fue vinculado con el proyecto radiofónico, recibió una condena como autor intelectual del hecho.
A él se sumó un sujeto conocido con el alias de «El indio» quien fue condenado por ser uno de los autores materiales.
Recuerdos
La mañana de este martes, las instalaciones de la Universidad Latina, en San Pedro de Montes de Oca, fueron sede de un homenaje para el comunicador fallecido.
La Familia develó el busto de Parmenio Medina en el Campus Creativo. «Se trata de un reconocimiento a su legado en el periodismo deportivo costarricense y a la inspiración que continúa representando para las nuevas generaciones de profesionales de la comunicación», indicó el centro de estudios.
Al homenaje asistieron hijas, nietos y quien fuera la esposa del comunicador, Marta Castrillón. A ellos se sumaron amigos, excompañeros y personal de la Universidad. Las lágrimas fueron inevitables para muchos al momento de mostrar la obra de arte.
«A todos los amigos que están aquí, que son amigos de él y siguen creyendo que llegó un hombre honrado y decente a este país a amarnos a querernos. Estos hijos los traemos de allá (Colombia) y aquí formamos una familia tan grande, tan lida. Tengo tantos nietos, gracias a Dios tengo bisnietos… tenemos tataranieta. Si Parmenio estuviera vivo estaría loco con la tataranieta que tiene cinco años», expresó Castrillón.
«Muchas gracias por recibirnos en este país, por darnos tantos reconocomiento, a mis hijos, a mi esposo, que para mí sigue vivo y nunca, nunca morirá. Desde los nueve años lo amé, éramos vecinos en Medellín y desde lo nueve años lo amé y lo sigo amando hasta que yo me muera», recalcó.
Patricia Medina, hija del periodista se mostró muy conmovida con el homenaje. «De verdad que en el corazón de nosotros no cabe más agradecimiento. Muchas gracias a todos… los sobrinos que siempre se han mantenido firmes, dándole el lugar que se merece a papá y a mamá», expresó
Tras la actividad, ella conversó con Noticias Columbia para recordar a su padre y repasar la forma de ser más allá del periodismo.

Vínculo
Desde hace varios años, a través del podcast ¿Qué pasó con Parmenio?, producido por los nietos del comunicador, la Universidad Latina de Costa Rica ha hecho un esfuerzo para que la historia del comunicador esté presente entre sus estudiantes.
«En la Escuela de Periodismo de la Universidad Latina, nos hemos comprometido con mantener vivo su legado. Hace tres años lanzamos la Cátedra de Periodismo Deportivo ‘Parmenio Medina Pérez’, que reconoce la trayectoria del comunicador y ahora con este busto mantendremos viva la llama de sus enseñanzas”, dijo Cristian Bonilla, decano del Campus Creativo del centro de estudios.
Trabajo minucioso
El busto en honor a Parmenio Medina fue elaborado por el escultor costarricense Arnoldo Salazar en madera de cedro. El proceso, completamente artesanal, inició con el modelado en arcilla para definir las facciones y proporciones del comunicador.
«Trasladar la expresión de una persona a partir de fotografías hacia una obra tridimensional representó uno de los principales retos del proyecto, por lo que el trabajo se desarrolló en estrecha coordinación con la familia Medina Castrillón, que acompañó el proceso y realizó observaciones para afinar los detalles del rostro», informó la Universidad.

La pieza definitiva fue tallada íntegramente a mano utilizando gubias y lijas, sin maquinaria, y está conformada por tres secciones de madera de cedro ahuecadas internamente. Esta técnica permite reducir las tensiones naturales del material provocadas por los cambios de humedad y temperatura, favoreciendo su conservación a lo largo del tiempo.
«Cada escultura tiene su propio proceso, pero en este caso el mayor desafío fue lograr que la esencia de Parmenio estuviera presente. Trabajamos paso a paso junto con su familia hasta conseguir una obra con la que todos se sintieran identificados», explicó Salazar.





