En entrevista con Noticias Columbia, el exdirector del OIJ, afirmó que no quiere seguir «malos pasos» de otras personas que salieron del Poder Judicial.
Randall Zúñiga López cumplió un año de estar fuera del cargo que ostentaba como director del Organismo de Investigación Judicial (OIJ).
Luego de que trascendieran denuncias en su contra por presuntos delitos sexuales y la supuesta revelación de informaciones sensibles o confidenciales, la Corte Suprema de Justicia lo suspendió del puesto el 29 de octubre del 2025 y prorrogó esa medida hasta el 18 de mayo del 2026 cuando acordó revocar en definitiva su nombramiento.
En entrevista con Noticias Columbia, Zúñiga aseguró que al ser una persona ordenada en sus finanzas, ha podido mantenerse desde que dejó de recibir el salario del Poder Judicial.

Durante la conversación relató que en los últimos meses, mediante terceros, lo contactaron para ofrecerle trabajar como defensor de personas con causas de narcotráfico.
«Me han buscado varios bufetes corporativos que se dedican a defender narcos. Yo evidentemente no voy a ejercer el derecho penal en ese sentido. No me veo siguiendo los malos pasos de otras personas que salieron del Poder Judicial y que se han dedicado a trabajar para gente que se ha dedicado a traficar drogas o cometer delitos atroces. He denegado de inmediato esas solicitudes», relató.
«Mi nombre, aunque lo han tratado de mancillar no se va a prestar para poder generar algún rédito a estos grupos criminales que son estos bufetes corporativos narcos», agregó.
Zúñiga afirmó que no quiere tener una etiqueta negativa sobre él y por eso, de ejercer el Derecho, optaría por el área laboral, de familia o civil.
«Yo prefiero de momento no aceptar propuestas de trabajo de estos bufetes corporativos que se dedican a defender a grupos criminales narco fuertes en Costa Rica. Eso no va conmigo y no quisiera que se me tildara después como el ‘narcodirector'», expresó.
«Cuando uno se mete en el mundo narco hay dos posibilidades: que gane el caso y que lo pierda. Si gana el caso va a tener un problema porque le van a exigir que siga ganando otros casos y si lo pierden, también es un problema. Prefiero vivir una vida sencilla, si fuese el caso, o humilde o más tranquila que tener que venderle directamente el alma al diablo», recalcó.
Zúñiga dijo que en los contactos no hubo intimidaciones ni presiones, pero contestó a los intermediarios que no le interesa dedicarse a eso.
La entrevista completa está disponible en el enlace:





