Apoyo de menos del 4% de la ciudadanía y pérdida de alcaldías parecen no ser elementos para que políticos desistan de puestos de elección popular con verdiblancos.
¿Por qué un partido como Liberación Nacional que vive sus horas más bajas encuentra tantos aspirantes a la Presidencia?
El Partido Liberación Nacional (PLN) mantiene una tendencia a la baja. Los ejemplos son claros: lleva tres periodos lejos de Casa Presidencial, perdió 14 alcaldías, al pasar de 43 a 29 municipalidades en el proceso de este año, y, según la última encuesta de opinión pública del Centro de Investigación y Estudios Políticos (CIEP) de la Universidad de Costa Rica (UCR) únicamente un 4% de la ciudadanía simpatiza con la agrupación.
Pese a estos antecedentes, ya son cuatro las personas que anunciaron su precandidatura: Enrique Castillo, Marvin Taylor, Carolina Delgado y Gilberth Jiménez.
Además, otras tres personas podrían sumarse a la contienda, ya que aún están analizando la posibilidad. Hablamos del expresidente ejecutivo de la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS), Álvaro Ramos; el economista Gerardo Corrales, y la diputada Monserrath Ruiz.
¿Por qué tantas personas aspiran por un partido en decadencia? Para el analista político Mario Quirós este es un reflejo de los problemas internos que vive el PLN.
«Muestra una fragmentación en la visión de liderazgo dentro del partido, lo que ya viene desde hace varias elecciones dificultando la posibilidad de construir una propuesta única y atractiva para el electorado que se diferencie de la que se tuvo en las últimas tres elecciones que el PLN no ha sido favorecida con el voto popular», indicó.
Además, para el analista «hay figuras políticas dentro del partido que están observando una debilidad de los liderazgos tradicionales, esto lo perciben como oportunidades para apropiarse de un partido que todavía tiene cierta estructura importante y una base de apoyo que también puede servir para candidaturas».
Quirós agregó que la gran cantidad de precandidatos también demuestra ausencia de liderazgos centrales fuertes, como los que tuvo el partido en el pasado.
«No hay una figura o un movimiento, a hoy, que logre aglutinar las distintas corrientes internas del partido. Esto para un partido que no fuera Liberación Nacional uno podría decir que tal vez sería una fortaleza, en el caso del PLN podría ser una debilidad porque se vienen generando muchas divisiones y esto podría convertirse en una competencia más personalista que ideológica y de visión del partido, lo que podría acabar en una lucha interna que estará marcada por una lucha por divisiones y terminará de erosionar aún más una cohesión interna dentro del partido ya de por sí muy débil», afirmó.
Finalmente, el analista recordó que actualmente cualquier candidato liberacionista tendrá que remar contra la mala marca actual del PLN.
«La marca Liberación Nacional ha venido enfrentando, definitivamente, un desgaste significativo entre la ciudadanía, que lo percibe más que como una solución política como un partido que es central como causa de los problemas históricos del país y de los problemas actuales que enfrentamos; esto sí, hace que se reste valor a la imagen de un candidato, especialmente si el candidato no logra distanciarse de las prácticas y percepciones negativas que se ha sido que se asocian al partido y esto hemos visto que en las últimas elecciones», aseguró.





