Líderes de la Iglesia Católica emitieron un pronunciamiento tras finalizar su asamblea ordinaria este viernes.
«Costa Rica necesita redescubrir el valor del diálogo como camino privilegiado para construir juntos. La historia de nuestra democracia demuestra que los momentos de mayor progreso han surgido cuando hemos sabido escucharnos, respetarnos y buscar juntos soluciones a los desafíos nacionales», dice parte del mensaje publicado por la Conferencia Episcopal de Costa Rica (Cecor).
Los obispos emitieron un extenso pronunciamiento con respecto a temas como renovar el compromiso por el bien común y la cercanía con los jóvenes. Además, en el documento hay dos apartados que se refieren directamente a las tensiones que vive el país en el ámbito social y político.
Diálogo
La Cecor ve un contexto marcado por la «polarización y la desconfianza». Por eso, hace «un llamado a todos los sectores de la sociedad a cultivar una cultura del encuentro que privilegie el interés del país sobre los intereses particulares».
«Exhortamos a que los grandes temas nacionales sean afrontados mediante procesos de diálogo amplios, transparentes y participativos, donde prevalezcan la búsqueda de la verdad como construcción conjunta, el respeto a la dignidad de las personas, el cuidado de la creación y el bien común en búsqueda de una paz social.
«Ningún problema nacional encontrará soluciones duraderas desde la confrontación. Desterremos posturas que pretenden el monopolio de la verdad y de los relatos mediáticos polarizantes. Necesitamos escucharnos y trabajar juntos por el futuro que anhelamos para las nuevas generaciones».
Colaboración y altura
Los obispos comsideran que el fortalecimiento de la institucionalidad democrática exige «una relación de respeto, independencia y colaboración entre los poderes Ejecutivo, Legislativo y Judicial».
«Cada uno posee responsabilidades propias e irrenunciables, pero todos están llamados a cooperar lealmente para responder a las necesidades de la población y fortalecer la confianza de los ciudadanos en las instituciones. Es una condición indispensable para fortalecer nuestra institucionalidad democrática y responder eficazmente a las necesidades de la población, por encima de cualquier interés particular», agrega el pronunciamiento.
Desde la óptica de la Iglesia Católica, siempre es posible mejorar las estructuras y los mecanismos de servicio que prestan los poderes e instituciones públicas.
«Les invitamos a suscitar una actitud de autocrítica sobre el propio desempeño como parte de la responsabilidad inherente a la función pública y la disposición a adaptarse a los cambios sociales apelando a procesos serios de análisis y reformas», cita.
Dirigimos una palabra especial a nuestros gobernantes, legisladores, jueces, servidores públicos, empresarios, educadores y comunicadores sociales. El servicio que prestan a la sociedad es una noble vocación. Nuestro pueblo espera de todos sus líderes altura moral, capacidad de escucha y la valentía necesaria para construir consensos que favorezcan especialmente a los más vulnerables.





