La CCSS confirmó que ya utilizó el 100% de los fondos disponibles para pagar licencias extraordinarias durante el 2025.
La Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS) informó que ya ejecutó el 100% de los recursos disponibles en 2025 para pagar los subsidios de licencias extraordinarias.
Estas son utilizadas por personas para el cuido de menores gravemente enfermos o pacientes en fase terminal.
Estos fondos provienen del 0,5% del Fodesaf, según la Ley 7756, y para este año representaron ₡3.952 millones, transferidos por el Ministerio de Trabajo y Seguridad Social (MTSS) a través de la Dirección de Desarrollo Social y Asignaciones Familiares (DESAF).
A partir de ahora, la CCSS seguirá otorgando las licencias, pero sin pago económico, ya que el dinero asignado se agotó y la ley impide usar otros recursos institucionales para cubrir estos subsidios; es decir, las personas que necesiten el permiso podrán ausentarse de su trabajo, pero no recibirán remuneración mientras dure la licencia.
«Es desesperante»
Esta situación ha generado serias afectaciones a cientos de familias que, en muchos momentos, dependen de estos recursos.
Tal es el caso de Alejandro Chaves. Él cuida a su abuelo, quien atraviesa una fase terminal por cáncer y cuenta con el subsidio desde hace tres meses. Todo cambió cuando, a través de redes sociales, se enteró que no hay más recursos para pagar las licencias.
«Con el subsidio puedo pagar mis gastos, la pensión de mi hija, la buseta que la lleva al kínder, tengo que aportar a la casa de mi mamá y no tengo ninguna alternativa. Puede que le pidan la casa a la mamá de mi hija, ya que soy el que paga el alquiler. Tengo un atraso en la tarjeta y tampoco he podido ayudar económicamente a mi casa. Esto es desesperante porque ya no cuento con recursos desde hace un mes. El problema es que si renunciamos a esta licencia, nuestros familiares van a quedar a la deriva, sin quien se haga cargo de ellos y seguir sin esta licencia nos morimos de hambre», narró Chaves.
Redes de apoyo han sido fundamentales
Sara Chaves cuida a su hija Sol, quien padece de anquiloglosia, una afección de nacimiento que evita una movilidad adecuada en su lengua, lo cual afecta su calidad de vida.
Ella cuenta que, debido a que su hija no podía tomar chupón y debía tomar pecho, no le fue posible regresar a su trabajo, por lo cual le fue asignado un subsidio.
Chaves tampoco se enteró que dejaría de recibir los fondos, ya que asegura no haber tenido comunicación de la Caja.
Gracias a una red de apoyo, ha logrado ir saliendo adelante sin su salario y el subsidio; sin embargo, afirma que han tenido dificultades serias en su familia.
«Las consecuencias yo creo que es que se están violando derechos fundamentales. Derecho a una vida digna, derecho a la salud, a la alimentación, a una buena nutrición, o sea, todo eso se ve completamente desbalanceado. Yo tengo conocimiento y también es mi caso, en donde uno se limita a comprar ciertas cosas, a que el presupuesto que hay para comprar comida no es el mismo que habría normalmente si se estuviera recibiendo este dinero, por ejemplo, mi salario de mi parte. Por ejemplo, mi hijo viaja en buseta, hay que pagar la buseta.
Los recibos hay que pagar. hay que pedir prestado y sé de familias que ya no tienen a quien pedirle prestado. En nuestro caso tenemos una cuenta abierta en la pulpería, le debemos al verdulero, que por cierto es amigo de la familia, pero hay familias en donde no son amigos, no tienen un pulpero que dé fiado. No son amigos del verdulero, no tienen una red de apoyo, no tienen a sus papás, no tienen a sus abuelos, que en nuestro caso nos han ayudado bastante. Hay familias que no tienen de donde subsistir y yo, la verdad, no sé cómo están haciendo, no me imagino la situación tan difícil y tan angustiante.
Es demasiado complicado, ansiedad, insomnio, o sea, como si no fuera ya lo suficientemente difícil el posparto esta situación de estar en este estrés constante y y sobre todo no tener una respuesta. Fuera que le digan a uno como, «Este mes no se va a pagar, pero el dinero se va a a depositar, no sé, en noviembre», entonces ya uno hace un plan, pero es que uno está aquí de brazos cruzados sin saber hasta cuando. En mi caso, yo entro a trabajar el 27 de octubre, entonces ya yo sé que la quincena de mediados de noviembre ya yo recibo mi salario porque ya entré a trabajar, pero hay personas que tienen esta licencia por tiempo indefinido y este es su único ingreso», detalló la afectada.
Una situación similar vive Adriana Morales, quien tiene una licencia para cuidar a su hija Victoria desde hace un año y medio.
Luego de varios días sin recibir los recursos, decidió asistir a una sucursal de la Caja, donde se llevó la sorpresa de que la respuesta fue: “no lo estamos pagando”.
Adriana aseguró que ya viven las consecuencias de haberse quedado sin el pago por la licencia de cuido.
«El subsidio me ayuda para lo que son los pagos básicos, las terapias que necesita mi hija, los pañales, la alimentación, los medicamentos y para el transporte para acudir a las citas en el hospital de niños. Afecta que mi hija no ha podido regresar a sus terapias, afecta en la alimentación, afecta en los atrasos de los pagos básicos, luz, agua, alquiler. Las consecuencias que ya están afectando a diferentes familias son muchas, ya que del subsidio muchos dependemos como si fuera un salario donde tenemos que pagar todos los recursos básicos y todo lo que necesita la persona que está bajo nuestro cuido bajo esta licencia», indicó Morales.
Acciones en favor de los afectados
Mía Morales es una niña de tres años, quien tiene una malformación adamatosa pulmonar y espera ser apta para dos cirugías, adicionales a otra operación que ya tuvo.
Su madre, Ivon Brenes, la cuida desde abril del 2023 y gracias a la licencia ha podido llevarla a citas y llevar sus controles en el hogar.
Ella, junto con otro grupo de afectados, acudió este jueves a la Sala Constitucional luego de haber presentado un recurso de amparo grupal.
Ivon señaló que las afectaciones narradas por quienes gozan de estas licencias son diversas.
«Hay familias con desahucios, hay personas que no han pagado el alquiler, recibos de luz cortados, recibos de agua cortados. Esto va a generar un gasto adicional el próximo mes con el pago de reconexiones, líneas telefónicas cortadas, internet cortado, familias sin comida. Entonces, creo que hemos tenido muchas consecuencias. Hay familias que no tienen red de apoyo y hay muchos cuidadores que han regresado a trabajar para poder tener el sustento. Esto genera que, al renunciar a la licencia e incorporarse a trabajar, no pueden volver a tenerla porque la licencia se otorga solamente una vez y pueden tener consecuencias al dejar de cuidar a un paciente en estas circunstancias», contó Brenes.
Ante este panorama, los diputados de la Comisión de Asuntos Hacendarios analizan la posibilidad de incorporar recursos en el tercer presupuesto extraordinario que se discute actualmente, con el fin de transferir fondos a la CCSS y garantizar los pagos pendientes.





