Tasa preocupa a especialistas, al venir en crecimiento durante los últimos meses, además de las principales causas de los decesos.
El Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC) dio a conocer que, durante el primer semestre del 2024, se han presentado 236 defunciones infantiles de bebés de menos de un año.
La mayor parte de estos casos se presentaron en San José, con un total de 70 fallecidos.
Dentro de las causas con más impacto destacan la inmaturidad extrema (nacidos con menos de 28 semanas de gestación) y la atelectasia primaria del recién nacido (un problema pulmonar).
La pediatra del Hospital Nacional de Niños (HNN) y exministra de Salud, María Luisa Ávila, aseguró que estos números son alarmantes por el aumento que se ha registrado en los últimos meses.
«Son preocupantes y, sobre todo, por las causas de muerte que esto amerita, que habla mucho del periodo del embarazo de la mamá y de la atención alrededor del parto. Cosas que hay que analizar son la edad materna, condiciones de la madre de fondo, ¿Recibió el número de consultas prenatales durante el embarazo? ¿Fueron estas consultas bien dadas? ¿Se siguieron los diferentes protocolos y lineamientos que existen? En fin, son una serie condiciones necesarias de investigar. ¿Fueron estos nacimientos que fallecieron, lamentablemente, en el primer día de vida, niños que vivían en zonas alejadas del país? Hay una serie de condiciones como esas que primero hay que analizar y si uno ve la cifra, desde enero hasta la fecha, la cantidad de niños que fallecen ha venido aumentando. Eso es muy preocupante porque siempre nos habíamos mantenido por debajo de 10, durante mucho tiempo, y ahora para este mes estamos superando esa cifra. Sin lugar a dudas, hay que entrar a hacer un análisis muy profundo de esto y es una muy buena alerta, tanto para el Ministerio de Salud, como para la Caja Costarricense de Seguro Social», afirmó Ávila.
Para la especialista, esta situación preocupa aún más considerando la tasa de fecundidad en el país.
En Costa Rica, las mujeres tienen 1.23 niños, en promedio, mientras que para el 2031 esta tasa podría bajar hasta 1.14.
«Sobre todo en un país que la tasa de natalidad ha venido cayendo, cada vez nacen menos niños que, por ejemplo, una década atrás y por supuesto que esto amerita que todas las acciones que se hagan por salvar una vida de un niño de estos debe ser considerado prioritario. Otra cosa que importante es eso, cómo se ha venido invirtiendo la pirámide poblacional. Así es que cada niño que nace en cualquier lugar del mundo, porque todos los países andan parecidos, debería ser un niño preferencial», agregó la pediatra.
El investigador del Centro Centroamericano de Población de la Universidad de Costa Rica (UCR), Gilberth Brenes, también se refirió a la situación con la natalidad.
Según el experto, si bien esta cifra no es alta a nivel porcentual, sí sería esperable que las autoridades tomen medidas para disminuir las defunciones infantiles.
«Es cierto que la tasa de fecundidad es bastante baja, pero estas 236 defunciones infantiles todavía equivalen a una tasa de mortalidad infantil por debajo del 1%, o del 10 por 1.000, lo cual significa que todavía es baja. Aunque hay una tendencia hacia el estancamiento, uno podría esperar que si la fecundidad es baja, los sistemas de salud más bien fortalezcan lo que son las políticas de atención prenatal obstetricia y atención postnatal para tratar de evitar más muertes infantiles», explicó Brenes.
De los 236 fallecimientos, 144 corresponden a bebés de madres que no forman parte de la fuerza laboral.
El investigador de la UCR mencionó que este dato habla de lo que ocurre en el mercado laboral en el país.
«Se han hecho distintas investigaciones que reportan que, en general, la mortalidad infantil es más prevalente en estratos de ingreso bajo, en donde las mujeres de ese estrato típicamente no tienen tanto acceso a ocupaciones formales, sino a ocupaciones informales. Cuando están embarazadas, tienen mayor riesgo de quedar cesantes, así que, posiblemente una buena parte de esas mujeres cuyos hijos e hijas fallecieron y que estaban fuera de la fuerza laboral, posiblemente era por esa combinación, de que al estar embarazada no tenían suficiente acceso a la seguridad social y a un trabajo estable», destacó el investigador.





