Situación generaría afectaciones en la institución, principalmente en las listas de espera, advierten sindicatos.
Un total de 689 médicos especialistas estarían dispuestos a renunciar o realizar un cese de nombramiento en la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS), para así migrar al salario global definitivo.
Así se desprende de un sondeo realizado por el Sindicato Nacional de Médicos Especialistas (Siname), realizado a 1.150 de estos profesionales, es decir, se reveló que un 60% pensarían en abandonar la institución ante lo que consideran como “pésimas condiciones laborales”.
En la actualidad, en la Caja hay unos 3.000 especialistas contratados. Sin embargo, la polémica ha surgido ya que aquellos que ingresaron luego de marzo del 2023 son remunerados bajo el salario global definitivo, el cual en muchos casos es mayor que profesionales con incluso 10 años de laborar en la institución.
El presidente del Siname, Mario Quesada, detalló parte de las razones que han complicado las condiciones de los especialistas.
«Como fue totalmente predecible desde la misma génesis de la Ley de Fortalecimiento de las Finanzas Públicas y la Ley de Empleo Público, dos lobos con pieles de cordero que buscaban evitar los disparadores del gasto público y, por otro lado, dar equidad en cuanto a salarios y remuneraciones de trabajadores de la misma línea o el mismo grupo laboral, esta ley lo que hace es un efecto completamente diferente. Primero, porque las leyes meten a todos los trabajadores y todas las instituciones en un mismo saco, cosa que no es correspondiente. En el caso particular de la Caja, ahora que ya tenemos un salario global definitivo, está presentándose una verdadera inequidad entre muchos trabajadores con salarios compuestos y aquellos trabajadores con salarios globales definitivos, lo que va a terminar en una renuncia masiva de más del 60%, según nuestros encuestados, si no se sustenta y se solventa pronto esta situación», argumentó Quesada.
El líder sindical lamentó que desde la Junta Directiva no se haya dado el visto bueno a una serie de propuestas que presentaron para evitar la renuncia de estos profesionales.
«El sindicato ha presentado dos proyectos desde el año pasado. Uno, el transitorio 16 que está en corriente legislativa, por el cual el Ejecutivo se niega completamente, que es un libre tránsito de estos trabajadores a un salario global definitivo. La otra es la política PRAME, de retención y atracción de médicos especialistas, las cuales, como muchas cosas, los tomadores de decisión en la Junta Directiva siguen dándole largas al asunto. Hacemos denuncia pública porque la afectación que puede darse, en lo que va del año, por esta renuncia masiva va a ser muy fuerte y pondría en un grave riesgo la atención de los pacientes», añadió Quesada.
Por su parte, el vicepresidente del Siname, Maikel Vargas, indicó que existen otras condiciones laborales, adicionales a temas de salario, que afectan el trabajo de los especialistas y han provocado salidas de la institución.
«Obviamente, hay también otras afectaciones laborales que ya hemos insistido muchas veces, por ejemplo, en cuanto a horarios que la gente quiere. Por ejemplo, trabajar solo medio tiempo y no los dejan, entonces la gente se va. En áreas de descanso y áreas de de trabajo, propiamente dichas, en las que la infraestructura está muy deteriorada, para muestra un botón, el hospital de Cartago que ya sobrepasó su capacidad o el hospital de Heredia que a cada rato sale en noticias que Emergencias está saturado. Entonces, ese tipo de condiciones de infraestructura, de carga laboral, de ambiente laboral son las que también, además de las restricciones económicas que producen las dos leyes citadas, tienen descontentos a los especialistas en la Caja», afirmó el vicepresidente de Siname.
Además, Vargas se refirió a las afectaciones ante esta salida de profesionales. Según el vicepresidente de Siname, podría empeorar la situación con las listas de espera.
«El impacto puede ser muy grande porque se trata de casi 700 especialistas que estarían suspendiendo nombramiento o renunciando para pasar de un salario de un1.200.000 o 1.300.000 colones, que es el que reciben ahora, a un salario de 2.800.000, que es el salario global definitivo que estableció la Caja, Imagínese usted que, por ejemplo, especialistas nuevos que han pasado a ser residentes especialistas este año están ganando más que muchos de los que están ya de asistentes especialistas, con varios años de antigüedad. Con la lista de espera va a repercutir porque, tras de que la Caja ha sufrido un éxodo o una fuga de especialistas importantísima por la falta de políticas de retención, imagínense ahora un mes entero, más las vacaciones que tengan acumuladas, que van a estar sin esos especialistas para volver a ser recontratados con el nuevo salario global», detalló Vargas.
En la misma línea, el representante de la Unión de Empleados de la Caja y la Seguridad Social (Undeca), Deivis Ovares, también lamentó las afectaciones que podrían derivarse de este movimiento.
Ovares mencionó que las condiciones salariales no solo han afectado a los especialistas, sino a la generalidad de trabajadores de la institución.
«En Undeca hemos señalado que esta legislación regresiva que fue orquestada en la legislatura anterior y en la que participaron varios partidos políticos es un plan sistemático y orquestado como una manera de sabotear la prestación de los servicios en la Caja Costarricense del Seguro Social. Desmejorar así, de esa manera tan brusca, tan grosera y tan acelerada las condiciones remunerativas para los trabajadores, en la generalidad, en la institución es simplemente una medida que atenta contra la tutela del derecho fundamental a la salud del pueblo costarricense. Hoy los especialistas se nos están yendo de la institución, provocando cada vez más que se agudice el problema de las listas de espera que ya es una situación crítica para muchos costarricenses que, incluso, ven comprometida su vida esperando recibir atención en salud. Además de eso, también es parte de la responsabilidad del Gobierno al no atender la gran deuda multimillonaria de más de 4 billones de colones que le adeuda el Estado costarricense a la Caja, con la cual se podrían dar muchas soluciones a este tipo de cosas e incluso mejorar las condiciones remunerativas del personal de la Caja», manifestó Ovares.
Las cuatro especialidades donde habría más afectación por estos movimientos serían Anestesia, Cirugía, Ginecología y Obstetricia.





