A cinco meses de las elecciones de 2026, la encuesta del CIEP de la Universidad de Costa Rica muestra que no hay un claro opositor del oficialismo entre los candidatos y partidos inscritos.
Expertos destacan que los discursos de los actuales aspirantes a la presidencia no son lo suficientemente fuertes ni representan un cuestionamiento significativo al gobierno. Aunque critican, la voz más fuerte y con mayor aceptación sigue siendo la del presidente Rodrigo Chaves y, por consiguiente, la de su candidata, Laura Fernández.
Un aspirante que rompe el molde
Un personaje que podría cambiar este panorama, aunque aún no haya oficializado su candidatura, es el exministro de Obras Públicas y Transportes, Luis Amador. Él se ha dirigido directamente al presidente Chaves y a su aspirante, lo que genera la pregunta: ¿es Amador el principal opositor del oficialismo?
Opiniones de expertos
Para el analista político Sergio Araya, de ingresar a la campaña, Amador podría convertirse en el candidato con la narrativa más confrontativa:
“Que llegue a ser el candidato de la oposición, pues lógicamente ese es su objetivo, intentará venderse como tal para articular a los sectores que no comulgan con el chavismo. Que lo consiga, solo el tiempo lo dirá”.
No obstante, José Andrés Díaz, experto en comunicación política, no lo ve como un opositor consolidado:
“Amador ha mostrado descontentos y críticas con la administración de la cual formó parte, pero actualmente no tiene una plataforma política ni un plan de gobierno claro para considerarlo un verdadero opositor”.
Una postura similar tiene Alejandro Molina, investigador del Observatorio de la Política Nacional de la UCR:
“Luis Amador no es ni de lejos el principal opositor del oficialismo. Hoy por hoy no sabemos si más adelante podría cambiar, pero aún no es un candidato formal”.
Por su parte, el politólogo Ignacio Azurdia añade:
“Difícilmente vaya a ser el principal opositor. Actualmente no lo es. Basta ver los datos de las diferentes encuestas más recientes. Tendría que crecer durante los próximos meses. Y para eso, no sólo necesitaría contar con un partido político que le permita ser candidato, sino definir cuáles serían los públicos, dentro del electorado, que le apoyarían; y ahí es donde está el principal dilema: ¿Quiénes le votarían? ¿Qué puede representar él ante el electorado? Sobre todo, teniendo en cuenta su historia y reputación política”.





