Un convenio entre la Universidad de Costa Rica y la Federación Costarricense de Fútbol permitirá poner la ciencia al servicio del deporte, con el propósito de aportar información para mejorar el rendimiento de los futbolistas, cuidar su salud e identificar posibles factores de riesgo de lesiones.
La iniciativa pretende beneficiar paulatinamente a todas las selecciones nacionales de esta disciplina, tanto masculinas como femeninas, aportando datos que les permitan tomar buenas decisiones para la salud de las personas futbolistas.
¿Qué tan fuerte es una pierna en comparación con la otra? ¿Cómo se distribuye la masa muscular en el cuerpo de un futbolista? ¿Existen diferencias físicas que podrían aumentar el riesgo de una lesión? Estas son algunas de las preguntas que la Universidad de Costa Rica (UCR) buscará responder desde el ámbito científico para aportar al fútbol nacional.
Mediante un convenio marco de cooperación con la FCRF firmado este martes 3 de noviembre, la UCR pondrá a disposición sus capacidades académicas, científicas y tecnológicas para desarrollar iniciativas conjuntas en investigación, docencia y acción social vinculadas con el deporte.
La iniciativa estará a cargo de la Escuela de Educación Física y Deportes, unidades que cuentan con profesionales especializados en el estudio del ejercicio y el rendimiento físico.
La colaboración contempla el análisis de datos, la aplicación de pruebas físicas, la elaboración de recomendaciones, capacitaciones y pasantías para estudiantes de grado y posgrado. También permitirá sumar, según las necesidades de los proyectos, el conocimiento de especialistas en inteligencia artificial, análisis de video y otras áreas académicas relacionadas con la salud y la tecnología.
El Dr. Carlos Araya Leandro, rector de la UCR , celebró la firma del convenio y el aporte que, una vez más, la educación pública le brinda a la sociedad. «Muy satisfechos de la firma de este convenio con la Federación Costarricense de Fútbol (FCRF), por medio del cual pretendemos poner a disposición del deporte y el fútbol costarricense las capacitades que la Universidad de Costa Rica (UCR) ha venido desarrollando durante varias décadas en la Escuela de Educación Física y Deporte y en el Centro de Investigación de Ciencias del Movimiento Humano», aseguró.
El primer paso será desarrollar un plan piloto con la Selección Sub-20 Masculina, cuyos jugadores participarán en la Copa Mundial Sub-20 de la FIFA 2027™ en Azerbaiyán y Uzbekistán, en septiembre del próximo año.
Las primeras evaluaciones contemplan pruebas de composición corporal y fuerza muscular. Para conocer la distribución de los tejidos y las características físicas de cada futbolista, se utilizarán dos herramientas: la densitometría ósea mediante absorciometría de rayos X de energía dual (DEXA) y la bioimpedancia eléctrica.
El DEXA permite conocer aspectos como el porcentaje de lípidos, la masa magra y la densidad mineral ósea. Además, ofrece información sobre la distribución de músculo y grasa en distintas regiones del cuerpo, lo que facilita identificar posibles diferencias entre las extremidades.
Estos datos permiten conocer mejor la condición física de cada jugador y aportan elementos para valorar ajustes en el entrenamiento y la alimentación.
“Hacer la prueba con el DEXA nos permite saber justamente cómo está su densidad mineral ósea, cómo está la distribución de músculo en las extremidades izquierda y derecha y si hay algún desbalance que tenga riesgo de lesión para apoyarlo desde la prescripción del ejercicio, así como en la nutrición para estar en mejor forma y dar un mejor desempeño al mismo tiempo que cuidamos su salud”, detalló Francisco Siles Canales, director del Cimohu.
A estas evaluaciones se sumará una prueba de fuerza mediante un dinamómetro isocinético, equipo que permite medir la fuerza, la potencia y la resistencia muscular alrededor de una articulación.
Una de sus ventajas es que permite comparar el desempeño de ambas extremidades. Si, por ejemplo, una pierna presenta niveles de fuerza considerablemente distintos a los de la otra, los resultados pueden alertar sobre la necesidad de ajustar el entrenamiento para atender esos desequilibrios.
La intención no es únicamente obtener cifras, sino convertirlas en información útil para quienes tienen a cargo la preparación de los futbolistas.
«Esto nos va a ayudar muchísimo a potenciar a nuestros jugadores, a ayudar a entender bien cómo se encuentran ellos físicamente y mejorarlos para las competencias. Hemos visto en nuestra área que rivales que antes superábamos con facilidad ahora han crecido muchísimo y es porque tienen una cualidad física la cual nosotros tenemos que trabajar. Así es como podemos competir», explicó Rónald González, director de Selecciones Nacionales de la FCRF.
Para Siles, esta colaboración representa una oportunidad para trasladar el conocimiento científico al ámbito deportivo y aprovechar las capacidades de la Universidad en beneficio de los atletas.
“Creemos que es que no se puede mejorar lo que no se puede medir”, explicó. Por eso, uno de los objetivos será obtener datos mediante procedimientos y equipos especializados, para procurar que las mediciones tengan la mayor exactitud y precisión posible.
El proyecto comenzará de manera escalonada. En esta primera etapa se trabajará con las evaluaciones previstas para la Selección Sub-20 masculina. Posteriormente, ambas instituciones podrán valorar la incorporación de nuevas pruebas, otras categorías e incluso otras disciplinas deportivas.
Además, la posibilidad de repetir las mediciones a los mismos jugadores permitiría pasar de una evaluación inicial a un seguimiento longitudinal. Esto facilitaría comparar los cambios en su condición física a lo largo del tiempo y valorar los efectos del entrenamiento y la nutrición.
Los resultados permitirán elaborar perfiles físicos individuales que se compartirán con el equipo técnico de la Selección. De esta manera, los responsables de la preparación de los jugadores tendrán información más precisa para valorar las necesidades de cada uno y tomar decisiones fundamentadas.
El convenio abre oportunidades más allá de las evaluaciones a la Selección Sub-20. La participación de estudiantes de grado y posgrado de la Escuela de Educación Física y Deportes es otro de los componentes de la iniciativa.
La intención es que puedan involucrarse en actividades prácticas, analizar planes de trabajo y aportar recomendaciones a partir de los conocimientos adquiridos durante su formación académica, bajo la coordinación de profesionales de ambas instituciones.
Para la UCR, esta vinculación le permite fortalecer sus labores sustantivas de docencia, investigación y acción social, al tiempo que acerca a los futuros profesionales a las necesidades reales del deporte nacional.
Con este convenio, el conocimiento generado en la academia tendrá una aplicación directa en el deporte. La iniciativa abre una oportunidad para que la investigación universitaria contribuya a tomar decisiones mejor fundamentadas, cuidar a quienes representan al país en la cancha y fortalecer el desarrollo del fútbol costarricense.
La iniciativa estará a cargo del Centro de Investigación en Ciencias del Movimiento Humano (CIMOHU) y la Escuela de Educación Física y Deportes.
Foto: Anel Kenjekeeva





