Este viernes es el Día Mundial de la Salud Mental.
El cuido de la salud mental, así como la ruptura de estigmas alrededor del tema, son parte de las consignas de este Día Mundial de la Salud Mental.
En Noticias Columbia conversamos con el profesor de la Escuela de Psicología de la Universidad de Costa Rica (UCR), Marco Carranza, quien explicó que, conceptualmente, el tema ha ido evolucionando.
Según el experto, se ha reconocido que factores ajenos a las personas, como individuos, son capaces de generar afectaciones.
Además, indicó que en la actualidad existe más consciencia con respecto a la salud mental; sin embargo, permanece sin ser un tema prioritario.
«Ya la salud mental no se constituye solamente por aspectos individuales, sino que existen aspectos familiares, estructurales y en términos sociales que generan la afectación en la salud mental o en algunos padecimientos que tiene la población cada vez más frecuentemente. La falta de empleo, de oportunidades educativas, el debilitamiento de la institucionalidad pública y el quehacer del Estado como garante de los derechos, de las garantías sociales que tiene pueblo, pues también afecta importantemente en la salud mental.
La violencia social que existe en el país actualmente también y la precariedad que viven muchas comunidades es un factor importante a la hora de percibir la temática. Creo que a nivel de la población, también se ha dado una mayor apertura, sobre todo a hablar ciertos temas de salud mental que antes no se tocaban, por ejemplo, en términos de ansiedad, de depresión o simplemente el tema de estrés y otras afectaciones, incluyendo lamentablemente situaciones de suicidio cada vez más frecuentes.
Sin embargo, en términos factibles, reales de acompañamiento o de oportunidades de atención, pues la gente tiene que priorizar otras cosas; la subsistencia, la seguridad. La salud mental se concibe como importante, pero no es una prioridad necesariamente dadas las circunstancias coyunturales que viven las personas, además del poco acceso que hay a la atención en ese sentido. Las citas que son a tiempos absurdos en términos de la prontitud, la premura que requieren a veces a las atenciones», detalló el experto.
Carranza señaló que la salud mental debe ser visibilizada para que las personas comprendan cómo muchos de sus problemas pueden estar relacionados con el tema.
«Es difícil a veces visibilizar esta temática porque se reduce solo a lo individual y muchas veces en lo individual pasa desapercibido que ese dolor de cabeza, esa contractura, ese malestar estomacal, esa gripe por un sistema inmune deprimido o esa alergia. Todo eso está derivado y relacionado también con aspectos de la salud mental, que también impactan en el cuerpo. Entonces, solamente quedan los registros en términos de la atención en salud y no esta correlación que a veces es tan importante», afirmó el experto.
Además, el académico se refirió a la necesidad de acudir a un profesional, más allá de cuando existen visibles problemas de salud mental.
Según el psicólogo, la ayuda debe buscarse en todo momento.
Carranza añadió que existen diferentes síntomas que pueden sugerir afectaciones en la salud mental de las personas; no obstante, suelen ser muy variados según cada individuo y la red de apoyo con la que cuente.
«Creo que las más comunes, incluso dependiendo de las etapas en que la persona tenga esta afectación de la salud mental, pueden transitar desde una experiencia sintomática más física, como tradicionalmente uno la asocia al estrés cotidiano, que ya empieza a generar un malestar y ya con el tiempo un desgaste como en términos de dolor de cabeza, dolor de espalda, musculares, gastritis, colitis, todas esas afectaciones digestivas, así como también las cuestiones inmunológicas que se han visto cada vez más vinculadas a procesos de estrés.
También, el tema de la dificultad y la poca posibilidad para la recreación y el ocio, que dicho sea de paso fue declarado como un derecho universal por parte de la Organización Mundial de la Salud, y todo se basa entonces en una dinámica productiva en la que la persona no puede tener espacios para la recreación porque las circunstancias materiales le limitan o la demanda también de consumo y de producción también le señalan ese quehacer, entre tantas cosas que, depende del contexto, se pueden presentar. La persona puede también vivir irritable, molesta. Cada vez más vemos pleitos y en las carreteras, en los barrios, la dificultad que está teniendo la población en solucionar o conversar las cosas de forma asertiva, el uso de la violencia en todas sus formas es cada vez más preocupante y principalmente la violencia de género.
Adicionalmente, también una persona puede visibilizar reacciones de afectación en salud mental en sus conductas que vaya a presentar en diferentes espacios donde se desarrolla; trabajo, escuela. Aislamiento, mayor aumento de consumo de sustancias, tanto lícitas como ilícitas, automedicación, dificultades para conciliar el sueño, un sueño intermitente, diferentes situaciones también relacionadas con el vínculo, la afectividad y el erotismo. Todo esto que puede verse inhibido en muchos espacios, por las mismas presiones, situaciones no solo individuales, sino también sociales», añadió Carranza.





