- La melancolía navideña puede avanzar a cuadros más graves si no se acompaña adecuadamente a adultos mayores y personas con discapacidad, advierten profesionales.
Especialistas en salud mental advirtieron que las celebraciones de Navidad y fin de año generan mayores niveles de estrés, desorientación y aislamiento en adultos mayores y personas con discapacidad. Los cambios de rutina, el ruido, las modificaciones en la alimentación y la presión por participar en actividades familiares elevan la probabilidad de afectación emocional en estas poblaciones.
El director de Psicología de la Universidad Fidélitas, Álvaro Solano, señaló que muchas reuniones familiares no garantizan la participación activa de los adultos mayores.
“En esta época de Navidad es muy común ver cómo las familias se reúnen en las casas de las personas adultas mayores… Sin embargo, es muy lamentable cómo a veces la reunión se enfoca más en las anécdotas o las experiencias de las personas adultas, dejando de lado el sentir o la atención que le brindamos a las personas adultas mayores”, afirmó.
Indicó que es fundamental “prestar atención, validar sus emociones y escucharlos”.
Las personas con discapacidad también enfrentan barreras adicionales debido a entornos poco accesibles o dificultad para integrarse a las dinámicas familiares. Solano explicó que “nuestros adultos mayores tienen una discapacidad, y necesitamos considerar esa discapacidad para incluirlos en la conversación… para que ellos se sientan parte de ese momento”.
El especialista recomendó adaptar las actividades festivas según las necesidades de cada persona.
“La adaptabilidad de las actividades familiares festivas tiene que ir mucho en el marco del respeto… Hay adultos mayores que disfrutan quedarse más tiempo, y otros prefieren descansar antes. Independientemente de la decisión, se le respeta”, señaló.
La doctora Marianella Monge, del Colegio de Psicólogos, advirtió que diciembre puede generar melancolía, aunque no necesariamente depresión.
“Lo importante siempre va a ser reconocer nuestras propias emociones… Pero si estamos en un período constante de tristeza, no hay razón para vivir o ya no queremos hacer lo que antes nos encantaba, ahí sí estamos frente a una situación”, explicó.
Añadió que en esos casos “hay que buscar ayuda profesional”.
Los especialistas pidieron a las familias realizar ajustes simples para reducir riesgos psicosociales y garantizar que adultos mayores y personas con discapacidad se mantengan incluidos durante las celebraciones.





