- El análisis presentado por la Universidad Latina revela que la conversación digital se centró más en confrontaciones, denuncias y estilos personales que en planes de gobierno.
El debate presidencial organizado por Noticias Columbia y la Universidad Latina se consolidó como uno de los eventos con mayor impacto digital de la campaña, según explicó Cristian Bonilla, vicerrector de Innovación del campus de la U Latina, durante su participación en el programa Por Tres Razones.
Bonilla señaló que el principal valor del debate radicó en que rompió con los formatos tradicionales, ya que permitió observar no solo las propuestas, sino también el estilo de liderazgo, la capacidad de improvisación y el manejo del tiempo de cada candidatura, elementos que suelen quedar ocultos en esquemas rígidos de preguntas cortas.
De acuerdo con el vicerrector, el debate alcanzó un promedio de 52.517 dispositivos conectados y un pico máximo de 73.343, cifras que superan ampliamente otros eventos políticos recientes, lo que evidencia el alto nivel de expectativa ciudadana en la semana previa a la elección nacional.
Bonilla explicó que el evento adquirió mayor relevancia debido a que fue el primer debate de esta etapa final en el que participó la candidata oficialista Laura Fernández, circunstancia que incrementó el interés del público y concentró buena parte de la conversación digital.
El análisis del Observatorio Digital de la Universidad Latina registró más de 68.000 comentarios durante la transmisión, de los cuales cerca de 13.000 fueron eliminados tras ser identificados como generados por bots o cuentas troll, lo que dejó un volumen real superior a las 55.000 menciones.
Según Bonilla, la conversación en redes sociales se enfocó principalmente en los momentos de confrontación, en los cruces directos entre candidaturas y en los episodios polémicos, mientras que las propuestas programáticas tuvieron menor presencia, lo que confirma que el debate digital privilegia el conflicto y la emoción.
El vicerrector indicó que el 53 % de los comentarios analizados tuvo un tono negativo, mientras que solo el 30 % fue positivo, un comportamiento que, según explicó, refleja la tendencia de los usuarios a interactuar en redes más para criticar que para respaldar.
Bonilla también destacó que varios fragmentos del debate se viralizaron incluso antes de que finalizara la transmisión en vivo, lo que demuestra que la conversación política actual se construye en tiempo real y se amplifica a través de clips, memes y reacciones inmediatas, algunas de las cuales incluso trascendieron el ámbito nacional.
¿Cómo le fue a cada candidato en redes sociales tras el debate?
El análisis de la conversación digital del debate Costa Rica Elige 2026, presentado por el vicerrector de Innovación de la Universidad Latina, Cristian Bonilla, evidencia que ningún candidato logró un saldo positivo neto, aunque sí se observan diferencias claras en impacto, apoyo y nivel de rechazo.
Laura Fernández
La candidata oficialista fue una de las dos figuras que dominaron la conversación digital, con alto volumen de menciones durante el debate.
Bonilla explicó que Fernández contó con una base de apoyo movilizada y real, que destacó momentos puntuales de su desempeño, validó sus respuestas y reforzó la narrativa de cambio y orden.
Sin embargo, su exposición también generó un saldo negativo de -19,4, marcado por burlas, cuestionamientos a su capacidad de respuesta y una fuerte polarización por su asociación con el presidente Rodrigo Chaves.
La denuncia presentada durante el debate elevó su visibilidad, pero también abrió un riesgo reputacional, con cuestionamientos sobre el momento en que se hizo pública y una ola de memes que desplazaron el fondo de las propuestas.
Fabricio Alvarado
Fue el candidato con mayor rechazo neto del debate, con un saldo de -49, el más alto entre todas las candidaturas.
Según Bonilla, la mitad de los comentarios dirigidos a Alvarado fueron negativos, concentrados en denuncias previas, controversias personales y una alta polarización moral.
En el plano positivo, el análisis destaca una base dura y muy fiel, que defendió activamente al candidato y valoró su manejo del discurso, su claridad verbal y su experiencia frente a cámaras.
No obstante, el choque directo con Laura Fernández y la denuncia planteada durante el debate concentraron la conversación en lo personal y desplazaron cualquier discusión programática.
Claudia Dobles
La candidata de Agenda Ciudadana mantuvo un apoyo de nicho, especialmente en sectores vinculados a ambiente, feminismo y votantes jóvenes.
Bonilla señaló que su conversación positiva estuvo marcada por reconocimientos a su perfil técnico, preparación y capacidad argumentativa, con menos mensajes de barra y más valoraciones sobre contenido.
Aun así, cerró el debate con un saldo negativo de -19,7, influido por una narrativa persistente de rechazo asociada al PAC, que se activó independientemente de sus intervenciones.
El análisis identifica además violencia digital estructural, con descalificaciones constantes y uso reiterado de etiquetas como “PAC nunca más”.
Álvaro Ramos
Fue uno de los candidatos menos golpeados en términos de rechazo, con un saldo de -4,9, el más bajo del debate.
Bonilla aclaró que este resultado se explica por dos factores: menor volumen de conversación y, en consecuencia, menor exposición a comentarios negativos.
Su desempeño pasó relativamente desapercibido en redes sociales, sin grandes picos de apoyo ni de rechazo, lo que lo ubica como un candidato con bajo impacto digital, pero también con menor desgaste reputacional.
Ariel Robles
Al igual que Ramos, Robles registró bajo volumen de menciones, lo que se tradujo en un saldo negativo moderado de -9,7.
El análisis indica que no fue foco central de la conversación y que su menor presencia digital limitó tanto los ataques como la visibilidad positiva.
José Aguilar Berrocal
Aunque no fue protagonista del debate en términos de conversación, Aguilar cerró con un saldo negativo de -24,4.
Bonilla explicó que, pese a no concentrar la atención, su balance refleja que la visibilidad sin control narrativo puede generar más rechazo que apoyo, especialmente cuando no se logra imponer temas propios en la discusión digital.





