La reducción de recursos en el sistema de conservación amenaza la protección de ecosistemas clave y debilita la capacidad del país para enfrentar la cacería, la tala ilegal y los efectos del cambio climático
El déficit presupuestario y la reducción de personal en el Sistema Nacional de Áreas de Conservación (SINAC) están afectando seriamente la protección de los parques nacionales, reservas y refugios de vida silvestre del país.
Así lo advirtió Allan Josué Fernández Hernández, encargado de la Cátedra de Políticas de Conservación de la UNED, quien explicó que la falta de recursos limita la presencia de funcionarios en el campo, debilitando las labores de control, vigilancia y respuesta ante amenazas como la cacería, la tala ilegal y la contaminación.
Fernández señaló que esta situación también impacta las tareas de investigación y mantenimiento de infraestructura, lo que compromete la seguridad tanto del personal como de los visitantes en las áreas protegidas.
“Cada restricción presupuestaria se traduce en menos presencia en campo y, por ende, en una menor efectividad en la conservación”, explicó el especialista.
Además, advirtió que la masificación turística podría agravar los problemas existentes, ya que cuando se sobrepasa la capacidad de carga, los ecosistemas se degradan y las especies alteran su comportamiento. En cuanto al cambio climático, Fernández subrayó que los ecosistemas marinos son los más vulnerables ante el aumento del nivel del mar y las variaciones en la salinidad.
Piden fortalecer la gobernanza ambiental
Para revertir esta situación, Fernández hizo un llamado a respetar los estudios de capacidad de carga y a aplicar planes de manejo basados en criterios científicos, que definan claramente las zonas donde se pueden desarrollar actividades turísticas.
También enfatizó la importancia de una coordinación institucional y comunitaria sólida, así como la creación de alianzas público-privadas, fideicomisos y pagos por servicios ambientales, mecanismos que permitirían diversificar el financiamiento y garantizar la sostenibilidad del sistema.
“La conservación de la biodiversidad no es solo una tarea ética o estética, es una necesidad ecológica y social”, concluyó Fernández.
Falta de guardaparques agrava la situación
El profesor de Geografía y de los programas de Kioscos Socioambientales de la UCR, Mauricio Álvarez, coincidió en que el déficit de personal es uno de los principales problemas que enfrenta el SINAC. Según explicó, actualmente el país necesita entre 700 y 1.500 guardaparques adicionales para cubrir de manera adecuada las áreas protegidas.
Álvarez señaló que muchos funcionarios deben vigilar zonas de hasta 6.000 kilómetros cuadrados, sin transporte ni recursos básicos, lo que hace imposible un monitoreo efectivo.
“El gobierno tiene claro que esta no es una de sus prioridades, pues está enfocado en temas que no tienen nada que ver con el ambiente ni con las áreas de conservación”, cuestionó.
El académico advirtió que este abandono provoca una pérdida de liderazgo internacional y un menor interés de la cooperación externa, además de contribuir al deterioro de los parques más visitados, como Manuel Antonio y Corcovado, donde ya se ha evidenciado una presión para aumentar la capacidad de carga sin estudios técnicos.
Álvarez concluyó que la falta de inversión y planificación ambiental, sumada al impacto del cambio climático, está poniendo en riesgo el equilibrio de los ecosistemas y la imagen de Costa Rica como referente mundial en conservación.





