Por primera vez en la historia costarricense, gran parte de puestos de representación están o estarán ocupados por mujeres simultáneamente.
A propósito del Día Internacional de la Mujer: ¿qué han alcanzado las costarricenses en política y qué falta por alcanzar?
Por primera vez en la historia costarricense, una gran parte de puestos de representación están o estarán ocupados por mujeres: desde la Asamblea Legislativa hasta la Presidencia de la República, y desde el máximo tribunal electoral hasta organizaciones internacionales.
En el caso de los Poderes de la República, una mujer vuelve a la Presidencia de la República luego de cuatro procesos electorales.
Además, la Asamblea Legislativa tendrá, por primera vez, una mayoría de mujeres diputadas, y es probable que la presidencia legislativa recaiga en una de ellas, luego de un cuatrienio completo sin liderazgo femenino.
Marlene Mora, presidenta del Foro Mujeres Políticas por Costa Rica, celebró este contexto, pero hizo un llamado a los desafíos que conlleva una mayor representación.
“Para nosotras esto es un gran éxito, pero también es un gran reto, porque conforme las mujeres avanzamos en posiciones de poder, conforme se avanza se sufre más violencia política, así que estaremos atentas, vigilantes de lo que pueda suceder, hemos tenido un periodo de una Asamblea Legislativa donde se ha generado mucha violencia política, nosotras esperaríamos que para el próximo periodo eso se supere, no volvamos a ver esas discusiones, sobre todo entre las mismas compañeras, y que esto sea un éxito de verdad para todas las mujeres”, comentó.
En el ámbito judicial destaca la participación de una mujer liderando la Sala de Casación Penal. En el ámbito electoral, el Tribunal Supremo de Elecciones (TSE) también es liderado por una mujer.
Fuera de Costa Rica, las presidencias del Banco Centroamericano de Integración Económica (BCIE) y de la Corte Interamericana de Derechos Humanos recaen en una mujer, y hay una candidata costarricense para la Secretaría General de Naciones Unidas.
Eso sí, para la doctora Gabriela Arguedas-Ramírez, catedrática de la Escuela de Filosofía y del Centro de Investigación y Estudios de la Mujer (CIEM) de la Universidad de Costa Rica, estos puestos deben verse en un contexto mayor, pues no necesariamente significan victorias para todas las mujeres.
“Lo primero que hay que preguntarse es a quiénes están representando, por ejemplo, cuáles son los principios políticos, las agendas políticas de los partidos políticos que llevan a estas mujeres, por ejemplo, a representación en el Congreso, cuáles son las narrativas, cuáles son las políticas del partido político que lleva a Laura Fernández a la presidencia de la República, y así uno puede evaluar si se trata de un avance o no, porque sería un error pensar, y un horror también, que basta solo con que una mujer se electa para que estemos hablando de avance en los derechos de las mujeres; lo único que podemos reconocer es que los cambios culturales institucionales y políticos que fueron impulsados por el el movimiento feminista y los movimientos de derechos de las mujeres desde el siglo pasado han dado resultados, en el sentido de que se han levantado obstáculos para la participación de sujetos que son mujeres”, apuntó.
Pese al contexto, aún quedan desafíos por enfrentar, a criterio de la presidenta ejecutiva del Instituto Nacional de las Mujeres (INAMU), Yerlin Zúñiga.
Entre ellos, está la participación de las mujeres en los gobiernos locales.
“Hoy el INAMU está feliz de tener una segunda mujer presidenta electa, e inclusive la más joven, por otra parte, es la primera vez en la historia que logramos la paridad de género a nivel de la Asamblea Legislativa, también parte de las muchas que habíamos tenido en el año 2022: logramos que las alcaldías estuvieran representadas por mujeres, pero hemos logrado el 26%; a nivel municipal todavía nos queda bastante trabajo por hacer, aunque a nivel de vicealcaldías sí alcanzamos el 57%; lo vemos con muy buenos ojos, porque apostamos de que todas estas mujeres líderes que han roto también techos de cristal van a avanzar con esta agenda de género, para que muchas mujeres sigan abriendo espacios y para que siga avanzando porque ocupamos un país con un rostro de mujer”, alegó.
La licenciada Adriana Ramírez, coordinadora técnica de la Red Costarricense de Mujeres Municipalistas (RECOMM), se refirió a las barreras en el ámbito municipal.
“En muchas municipalidades todavía observamos una ausencia real de mujeres en las alcaldías y en otros cargos de decisión, lo cual evidencia que aún existen barreras importantes para el liderazgo femenino; uno de los factores que más influye es la dinámica interna de los partidos políticos, aunque existen reglas de paridad en las papeletas municipales, en la práctica muchas veces los primeros lugares o las candidaturas a alcaldía siguen siendo ocupados mayoritariamente por hombres, lo que reduce las oportunidades reales de elección para las mujeres, a eso se suman otros desafíos estructurales, como el acceso desigual a financiamiento para campañas, las redes de poder político que históricamente han estado dominadas por hombres, las cargas de cuidado que recaen principalmente en las mujeres y, en muchos casos, situaciones de violencia política que buscan legitimar su liderazgo; el reto, entonces, no es solo legal, sino también cultural y político”, expresó.





