- Expertos vinculan presas con aumento de muertes en carretera.
El aumento en el congestionamiento vial incide en el incremento de mortalidad en carretera. Así concluyeron los participantes a un foro organizado por el Colegio Federado de Ingenieros y Arquitectos.
Especialistas en transporte advierten sobre la transformación a un problema de salud, potenciado por el debilitamiento institucional, falta de planificación y reducción de recursos para vigilancia y educación vial.
Las cifras reflejan la magnitud del problema. Costa Rica registra entre 15 y 18 muertes en carretera por cada 100.000 habitantes. La tasa cuadruplica el promedio de países de la Unión Europea. En esos países el indicador ronda entre 4 y 5 fallecidos por cada 100.000 habitantes. El país cerró 2025 con 903 muertes en carretera. En 2026 ya se contabilizan 113 fallecidos. Sesenta y tres corresponden a motociclistas.
El congestionamiento agrava el escenario. Más vehículos circulan en carreteras diseñadas para menor volumen. La saturación aumenta el riesgo de accidentes y reduce la eficiencia de los controles.
Mario Durán, ingeniero experto del Colegio Federado de Ingenieros y de Arquitectos de Costa Rica (CFIA), afirmó que el debilitamiento del sistema de seguridad vial responde a decisiones presupuestarias que afectan a las instituciones responsables.
“El COSEVI fue creado para financiar ingeniería de tránsito, la Policía de Tránsito y educación vial. Con la regla fiscal los ministros tienen discreción para quitar recursos a los consejos. En los últimos años se ha priorizado la obra pública. Se le quitan recursos al Consejo de Transporte Público y al COSEVI se le autoriza solo la mitad del presupuesto”.
Durán señaló consecuencias directas en la capacidad operativa del sistema.
“La Policía de Tránsito pasó de más de mil oficiales a cerca de 600. Las patrullas no tienen repuestos y los oficiales no tienen uniformes. En educación vial la última gran campaña fue en 2021, aquella dirigida a motociclistas que decía que el cuerpo es el chasis. Después de eso no se ha visto nada”.
El especialista indicó que las campañas de educación resultan claves para modificar conductas en carretera.
“Las personas estudian para el examen teórico y aprueban. Luego olvidan muchas cosas. Las campañas sirven para reforzar comportamientos seguros”.
A los problemas de financiamiento se suma la ausencia de auditorías sistemáticas en seguridad vial. Jamie Allen, ingeniero del Laboratorio Nacional de Materiales y Modelos Estructurales (Lanamme), afirmó que el país perdió herramientas técnicas para detectar riesgos en las carreteras.
“Las auditorías de seguridad vial son fundamentales. En Costa Rica no están institucionalizadas. Históricamente se hacían auditorías al diseño de proyectos y auditorías posteriores para identificar puntos negros o problemas constructivos. Actualmente no se realizan”.
Allen explicó que otros países desarrollaron estructuras técnicas especializadas para analizar accidentes y corregir fallas de diseño.
“En Chile existe un organismo equivalente al COSEVI con un cuerpo técnico de cerca de 50 personas. Ese equipo realiza auditorías para proyectos nuevos y analiza accidentes para identificar problemas sistemáticos y corregirlos”.
Los especialistas también advierten que el crecimiento del parque vehicular superó la capacidad de la infraestructura. José Manuel Sáez, ingeniero y miembro de la Asociación de Carreteras y Caminos de Costa Rica, considera que la red vial ya no soporta la demanda actual.
“Cuando vemos la situación de las carreteras tenemos que concluir que la capacidad no da. El país necesita ampliar la red vial para dar capacidad al tránsito”.
Sáez también criticó la forma en que se gestionan los proyectos de infraestructura.
“Los proyectos deben cumplir procesos completos de preingeniería. Deben incluir seguridad vial y señalamiento. También debemos mejorar los procesos de licitación. Hoy muchos proyectos avanzan con lentitud porque se exigen requisitos que no corresponden con las licitaciones que se promueven”.
Ante este panorama, los especialistas proponen medidas tecnológicas y cambios normativos para mejorar el control del tránsito. Mario Durán señaló que el país debe avanzar hacia sistemas inteligentes de transporte.
“La acción número uno es el uso de tecnología. Los sistemas inteligentes de transporte existen desde hace décadas y funcionan. Un ejemplo es la vigilancia automática o fotomultas”.
Durán indicó que el país debería ampliar el uso de cámaras para controlar distintas infracciones.
“No deberían limitarse solo al exceso de velocidad. También se puede controlar el uso exclusivo de carriles para autobuses y el cumplimiento de la restricción vehicular. Hoy es posible combinar software con inteligencia artificial”.
El ingeniero también propuso eliminar los peajes manuales para reducir cuellos de botella en carretera.
“Debemos pasar a peajes sin parar. Existen tecnologías para hacerlo. En Londres se usa lectura automática de placas desde hace años”.
Durán agregó otra propuesta vinculada a cambios en la legislación de tránsito.
“La ley de tránsito permite una holgura de 20 kilómetros por hora. En una calle urbana con límite de 40 kilómetros por hora alguien puede circular a 59 y no recibe multa. En una autopista con límite de 100 alguien puede ir a 119 sin sanción. Esa holgura debe eliminarse”.
Los especialistas coinciden en un diagnóstico. El congestionamiento, la falta de controles y la debilidad institucional elevan el riesgo en carretera. El problema supera el ámbito del transporte. La seguridad vial se convirtió en un tema de salud pública.





