El hombre, investigado por presunta legitimación de capitales, estuvo en prisión preventiva durante un año y nueve meses.
El caso conocido como «Shark» (Tiburón) estalló el 17 de setiembre del 2024 cuando agentes judiciales y fiscales realizaron 23 allanamientos en lugares como Ciudad Colón, Agua Zarcas, Pital, Escazú, Alajuela y La Palmera.
Según los informes de ese día, el objetivo de las acciones judiciales era desarticular un grupo presuntamente dedicado al tráfico internacional de drogas y a la legitimación de capitales o lavado de dinero.
La operación recibió su nombre porque el supuesto cabecilla es conocido como uno de los «siete tiburones del Pacífico». Se trata de un hombre, de apellido Meléndez, requerido por las autoridades de los Estados Unidos y actualmente en proceso de extradición.
Una de las personas detenidas en el 2024 fue un pastor de apellidos Barboza Pilarte quien predicaba en una iglesia cristiana en Aguas Zarcas de San Carlos.
La tesis del OIJ es que parte de la fachada de la organización era utilizar dinero para depositarlo como si fuera parte de la congregación. Se investigaba además un supuesto crecimiento patrimonial injustificado del pastor.
El abogado Mario Alberto Quesada Marín, quien defiende a Barboza Pilarte, informó que el Juzgado Especializado en Delincuencia Organizada, sede de San José, dictó el cambio de la medida cautelar la noche de este lunes, de modo que su cliente podrá salir de la cárcel.
En lugar de cumplir prisión preventiva, le dictaron impedimento de salida del país, deberá firmar una vez por semana en una sede judicial, no podrá tener contacto con testigos o imputados ni acercarse a los sitios que fueron allanados. La liberación estaba condicionada a la entrega del pasaporte.
Quesada aseguró que, con el avance del caso, se concluye que la «probabilidad de la comisión del ilícito» que se le ha atribuido a su representado, «ha ido disminuyendo a través del tiempo». Agregó que el juez tomó la decisión con base en el análisis de las pruebas presentadas tanto por la defensa como por el Ministerio Público.
El abogado alegó que Barboza, además de ser pastor evangélico en San Carlos, es un empresario que logró acumular una cantidad importante de recursos por sus actividades.
El negocio consistía en proveer de mano de obra (peones agrícolas) a una compañía que contaba con varias fincas para proyectos piñeros. Esa empresa está bajo investigación.
Quesada manifestó que su cliente no figura como sospechoso de tráfico de drogas sino que fue señalado en las investigaciones por presunto lavado de dinero.
«Ni le iglesia maneja cuentas… y todo se canalizaba a través de las cuentas de don Juan Luis y en las cuentas de don Juan Luis, que fueron todas auditadas por la Sección de Legitimación de Capitales, no se verificó ni un solo depósito, ni una sola transacción de egresos o egresos, dirigidos o provenientes den ninguna de las personas que han sido señaladas como el núcleo que se dedica al tema del narcotráfico», expresó.
Escuche aquí las declaraciones completas:
Noticias Columbia solicitó información a la Fiscalía sobre el estado del expediente del caso «Shark» y el proceso de extradición del presunto líder. La consulta está en trámite.





