El Mecanismo Nacional de Prevención de la Tortura (MNPT) dio sus conclusiones, luego de la visita al hotel donde se encuentras las personas migrantes enviadas desde Estados Unidos.
El Mecanismo Nacional de Prevención de la Tortura (MNPT) encontró mejoras en las condiciones en la que se atiende a las personas migrantes deportadas desde Estados Unidos, en comparación con las situaciones registradas en el Centro de Atención Temporal para Migrantes (Catem) en el 2025, cuando ingresó un grupo en similares condiciones.
Sin embargo, el organismo alertó sobre una serie de condiciones que ponen en riesgo la dignidad humana y la integridad de las personas que se encuentran en esta condición.
Avances positivos
Según el comunicado de prensa, emitido por la Defensoría de los Habitantes y el MNPT, a diferencia de lo sucedido durante el 2025, en esta ocasión las personas deportadas no tienen privación de libertad en el lugar en que se encuentran, el Estado no les retiene sus documentos y tienen un estatus migratorio regular.
A su vez, las opciones migratorias con las cuales cuentan son más claras (aquellas como retorno voluntario, solicitud de refugio o visa humanitaria) y hay mayor disponibilidad de intérpretes.
«Se constató que hay equipos interdisciplinarios de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) atendiendo y se verificaron condiciones adecuadas en el lugar en cuanto a alojamiento, privacidad y
alimentación. También, las personas expresaron una sensación de bienestar ante el trato en Costa Rica, el
cual enunciaron como adecuado y cuidadoso, a diferencia del trato previo en EEUU», indica el comunicado.
Preocupaciones
Pese a estas mejoras, también existe una serie de preocupaciones sobre riesgos que podrían vulnerar la dignidad humana y la integridad personal.
Por ejemplo, la MNPT considera que la cantidad actual de 25 personas es manejable para garantizar la atención, pero la viabilidad para dar un trato personalizado y humano a cada persona se hará difícil conforme aumente la cantidad de personas que ingresen, especialmente si están en condiciones de
vulnerabilidad, como menores de edad, adultos mayores, mujeres embarazadas.
Además, se hizo énfasis en aquellas personas con complejidad para sus procesos de movilidad, como personas sin documentos, de otros continentes, con otros idiomas, en “limbos” legales, entre otros.
«Asimismo, no es claro el futuro para las personas que permanecerán en Costa Rica, en particular con respecto a cuáles serían sus espacios de alojamiento, medios de subsistencia o plan de vida. No se pudo constatar la presencia de otras instituciones del Estado para un abordaje integral, tales como el INAMU, la CCSS o el IMAS; durante la visita tampoco se recibió información de la DGME sobre un sobre un plan interinstitucional al respecto», cita el informe.
Tratos crueles
Un punto que destaca el informe es el relato de las personas deportadas que repiten sus quejas sobre los tratos recibidos en Estados Unidos, a partir de la detención, encierro y traslado.
«(Se indican) aspectos como haber sido privadas de su libertad en espacios hacinados; recibir comida en estado inadecuado; incertidumbre de hacia dónde se dirigen o de su futuro; uso de grilletes en pies, caderas y manos durante traslados (incluido el vuelo hacia Costa Rica); la no devolución de objetos personales como celulares, relojes o ropa; tratos verbales que consideraron que afectan su dignidad», se enumera.
Según el Mecanismo, estas son formas de criminalización de la migración y sus efectos dañinos a los Derechos Humanos están documentados, por lo que «Costa Rica no solo se debe de preocupar por el momento de llegada al país, sino que le deben ser relevantes las condiciones de trato en el país de origen, ya que se puede estar formando parte de una cadena internacional de vulneración de derechos humanos».





