Aunque en ambas actividades hubo también expresiones de apoyo al presidente, su reacción frente a los reclamos vuelve a llamar la atención, ya que no es común verlo enfrentarse a escenarios de abierta desaprobación.
Por segundo año consecutivo, el presidente de la República, Rodrigo Chaves, fue abucheado por un grupo de personas que participaron en los actos de conmemoración de la abolición del ejército, realizados este lunes en la Plaza de la Democracia.
Durante su discurso, el mandatario fue interrumpido por gritos de “fuera”, lo que lo llevó a detener su intervención y solicitar apoyo a la Fuerza Pública.
“Le ruego a la Fuerza Pública que aplique la ley como se debe, respetando nuestra Constitución. A ver, caballero, ¿se va a respetar al resto de sus compatriotas que quieren escuchar este discurso? Tenga la bondad… se lo pido humildemente viéndolo a los ojos. Deje que haya paz.”, expresó el presidente.
Una escena que se repite
El año anterior, la actividad coincidió con el banderazo de inicio del Festival Internacional de las Artes, y también se escucharon gritos contra el mandatario, como “¡Fuera! ¡Fuera!”.
Aunque en ambos eventos se registraron mensajes de apoyo y respaldo hacia Chaves, llama la atención la forma en que el mandatario reacciona ante escenarios adversos, pues no es algo a lo que se enfrente con frecuencia.
Cisneros respalda al presidente
La diputada oficialista Pilar Cisneros afirmó que lo ocurrido este lunes “no refleja el sentir del pueblo” y aseguró que la reacción de Chaves fue la correcta.
“Llegó un puñadito de gente, cuatro gatos, a quejarse contra Rodrigo Chaves. Sin tomar en cuenta que eso estaba lleno de gente que apoya al gobierno y que tiene un sentimiento cívico. Si querían armar un desorden, era lógico y natural que el presidente dijera: ‘Fuerza Pública, pongan orden’. ¿Cuál es el problema?”, sostuvo.
“No entiendo qué es lo que la oposición critica. Eso es lo normal, lo natural y lo que manda la ley.”
Oposición advierte sobre señales de autoritarismo
Por el contrario, la diputada liberacionista Monserrat Ruiz aseguró que la situación genera profunda preocupación.
“Por segundo año consecutivo, el presidente utiliza la Fuerza Pública para intentar silenciar a personas que simplemente expresan su desacuerdo, y eso es una señal gravísima para nuestra democracia.”
“Costa Rica se construyó sobre la libertad de expresión, el derecho a disentir y el respeto a la ciudadanía. Mandar a callar a la gente en una fecha cargada de simbolismo es una contradicción ética y política. Un gobierno seguro de sí mismo respondería con diálogo, no con intimidación.”
“Cuando la Fuerza Pública se usa para callar a quienes pensamos distinto, no es un acto aislado: es un patrón que normaliza el autoritarismo. Mi llamado es a proteger la democracia respetando la voz de la gente.”
Expertos: el clima político se cuela en los actos cívicos
El analista en comunicación política, Mario Quirós, advirtió que el ambiente político actual está influyendo incluso en ceremonias históricas.
“Los abucheos al presidente en una ceremonia que debería ser un espacio solemne y de consenso simbólico muestran cómo el clima político se está filtrando en actos cívicos.”
“Quienes asisten —a favor o en contra— no necesariamente representan a toda la ciudadanía. Suelen ser grupos más movilizados, y sus expresiones reflejan el sentir de un segmento, no del país entero.”
“En una democracia es esperable que existan manifestaciones de apoyo y crítica, incluso en espacios de gran visibilidad.”
“Estos episodios no permiten concluir nada definitivo sobre la opinión pública, pero sí son síntomas a los que hay que poner atención y ver cómo los procesamos como sociedad.”





