La Federación Tunecina de Fútbol anunció este martes la destitución de Sabri Lamouchi y apenas un día después la contratación inmediata del experimentado entrenador francés Hervé Renard, en un movimiento de emergencia destinado a rescatar las aspiraciones de las ‘Águilas de Cartago’ en la Copa del Mundo.
La decisión llegó apenas dos días después de la contundente derrota por 5-1 frente a Suecia en el debut mundialista, un resultado que dejó a Túnez en el fondo del Grupo F y provocó una reacción inmediata de los dirigentes. Lamouchi, quien había asumido el cargo en enero con un contrato hasta 2028, se convirtió en el primer entrenador despedido durante el Mundial 2026.
Para sustituirlo, la federación recurrió a Renard, de 57 años, quien firmó inicialmente hasta el final del torneo, aunque ambas partes acordaron evaluar una posible continuidad una vez concluya la participación tunecina en la competición. El francés se incorporará de inmediato a la concentración del equipo y dirigirá su primera práctica en las próximas horas.
La llegada de Renard supone un golpe de autoridad para una selección que necesita reaccionar rápidamente si quiere mantenerse con vida en el torneo. Los tunecinos aún deben enfrentarse a Japón y a Países Bajos en sus dos últimos compromisos de la fase de grupos, por lo que cualquier margen de error prácticamente ha desaparecido.
El currículo del nuevo seleccionador ofrece razones para la esperanza. Renard es uno de los entrenadores más exitosos de la historia reciente del fútbol africano, tras conquistar la Copa Africana de Naciones con Zambia en 2012 y con Costa de Marfil en 2015. Además, dirigió a Marruecos, a la selección femenina de Francia y dejó una huella imborrable en Arabia Saudita al conducir la histórica victoria sobre Argentina en el Mundial de Catar 2022.
Ahora, el francés tendrá la misión de devolver la confianza a un equipo golpeado por la dura caída ante Suecia y por las tensiones internas que se han reportado en los últimos días. Con apenas dos partidos por disputar, el margen es mínimo, pero Túnez confía en que la llegada de un técnico acostumbrado a los milagros futbolísticos pueda cambiar el rumbo de una campaña que comenzó de la peor manera posible.





