- Este 26 de setiembre se conmemora el Día Nacional de la Prevención del Embarazo Adolescente y el Día Mundial de la Anticoncepción.
En el 2024 ocurrieron más de 140 embarazos en niñas menores de 13 años, de acuerdo con datos del Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA).
Nueve niñas menores de trece años se convirtieron en madres en 2023. Además, ocurrieron 198 nacimientos en niñas de entre 10 y 14 años, manteniendo un promedio de casi cuatro a la semana, indican datos de la institución.
«En el año 2024 se presentaron 146 nacimientos en niñas menores de 13 años y esto también es algo sumamente importante reflexionar porque significa que cada semana tres adolescentes menores de 14 años están teniendo un nacimiento en nuestro país», declaró la analista en Género y Salud Reproductiva del UNFPA, Evelyn Durán Porras, .
Los embarazos de niñas y adolescentes se redujeron un 11% entre 2023 y 2024, según datos del Ministerio de Salud. No obstante, el país mantuvo una cifra de 3 mil embarazos de menores de edad durante el año pasado.
De acuerdo con la analista los nacimientos en adolescentes se redujeron en un 20,1% en los últimos 4 años. Se pasó de 4850 nacimientos en el 2021 a 3909 en el 2024.
«Para el año 2000, en Costa Rica nacían 15 999 bebés de adolescentes madres y ahora pasamos a 3 909. Eso es un dato sumamente importante, pero que también nos pone en la mesa de discusión que todavía en nuestro país todos los días hay más de 10 adolescentes que están teniendo un nacimiento en nuestros hospitales», afirmó Durán.
En el 2012, los embarazos adolescentes representaban 1 de cada 5 nacimientos en el país (20%).
Para el 2021, las niñas y adolescentes pasaron a representar 1 de cada 10 madres.
El director ejecutivo de la Fundación Paniamor, Oscar Valverde, relaciona la disminución de embarazos con las guías de educación sexual y afectividad implementados por el Ministerio de Educación Pública (MEP).
«Nuestra perspectiva es que la eliminación de los programas de afectividad y sexualidad es un retroceso en materia de política pública. Los programas de estudio de afectividad y sexualidad que se venían ejecutando el 2012, que se reformaron en el 2018 y se ampliaron, tenían un enfoque de derechos. Además, eran tremendamente integrales, amplios es decir, no solamente se hablaba del tema de la reproducción, de aspectos biológicos. También se hablaba, por ejemplo, de las relaciones violentas o del abuso del poder en las relaciones, se hablaba de la la conciencia del cuidado, del autocuidado, pero también del cuidado de los otros», explicó el director ejecutivo.
Durán también relaciona la reducción en las cifras con cambios legislativos y mejoras en la salud sexual.
«Algunas de las razones para esta disminución están vinculadas justamente pues con la incorporación de métodos anticonceptivos. Aprovechando también que hoy es el Día Mundial de la Anticoncepción y que sin duda alguna la incorporación del implante subdérmico ha tenido un impacto muy importante en esa reducción, pero también a la aprobación de la ley 9406, que es la ley de penalización de las relaciones sexuales con personas menores de edad, lo que llamamos como relaciones impropias, ha tenido un impacto importante», mencionó la profesional.
En enero del 2025, el Ministerio de Educación Pública (dirigido por Anna Katharina Müller) eliminó el Programa de Estudio de Afectividad y Sexualidad alegando que su enfoque era el erotismo y solo un tercio de las personas estudiantes asistían a las clases.
Se propuso como reemplazo el Programa de Estudio de Educación para La Paz y la Convivencia.
De acuerdo con un criterio técnico interno del MEP, la nueva versión no aborda aspectos científicos y de salud pública esenciales ni incluye información detallada sobre métodos anticonceptivos, consentimiento o prevención de enfermedades de transmisión sexual. Tampoco posee enfoque de género (igualdad) ni aborda la diversidad sexual y la identidad de género.
«[Necesitamos] continuar con el proceso de divulgación, de prevención, continuar con los esfuerzos que nos permitan visibilizar que las relaciones sexuales entre personas adultas y personas adolescentes son dañinas que pueden propiciar más rápidamente un embarazo no planeado, que pueden propiciar también una mayor vulneración de los derechos de las personas menores de edad, reconocer que esas situaciones ponen en riesgo a nuestras niñas y adolescentes son sumamente importantes», recomendó Durán.
La especialista también indicó que es necesario eliminar el tabú de la sexualidad para promover que las personas adolescentes puedan hablar de este tema tranquilamente.
«Hay suficiente evidencia que respalda que cuando las personas adolescentes tienen educación sexual tienden a retrasar el inicio de relaciones sexuales y es muy importante, por lo tanto, que les demos la información de calidad que requieren para que puedan tomar las decisiones de postergar el inicio de esa vida sexual de la mejor forma posible», declaró.





