El TLC fue suscrito el pasado 8 de diciembre, y debe llegar a la Asamblea Legislativa para su eventual aprobación.
¿Cómo sería la discusión legislativa en torno al Tratado de Libre Comercio entre Costa Rica e Israel?
Fue el pasado 8 de diciembre que el Ministerio de Comercio Exterior (Comex) dio a conocer la suscripción del acuerdo comercial, luego de negociaciones desde el 29 de marzo de 2023.
Según Comex, la alianza comercial permitiría el intercambio en temas como innovación, ciberseguridad, tecnologías limpias, agrotecnología, servicios digitales y semiconductores.
El ministro de Comercio Exterior, Manuel Tovar, había comentado a Columbia en octubre del 2024 que ese intercambio rondaría, principalmente, el ámbito tecnológico.
También indicó que, pese a la tensión geopolítica, una eventual relación comercial con Israel no afectaría conexiones con otros países de la región cuya cultura es de corte árabe.
A la Asamblea Legislativa
Una vez ratificado, el Tratado debe ser aprobado por la Asamblea Legislativa; aunque aún no llega: ¿cuál sería el panorama?
El presidente de la Comisión de Relaciones Internacionales y Comercio Exterior, Luis Fernando Mendoza, comentó que el trámite posiblemente se vea en la próxima conformación legislativa.
“Tendremos que esperar la llegada de ese acuerdo comercial, después de que el Poder Ejecutivo hace la firma o logra concretar las negociaciones, pasa un tiempo porque tienen que hacer una serie de revisiones a nivel diplomático, yo creo que tardará algunos meses para que llegue acá a la Asamblea Legislativa, no estoy claro ni seguro si seamos nosotros o los próximos diputados los que les toque analizar ese acuerdo comercial, de todos modos tendrá el trámite que normalmente tiene, que es las consultas, se va a abrir el periodo de audiencias, todos los interesados tendrán la posibilidad de manifestar su posición y lo que sí puedo asegurar es que será una discusión totalmente abierta y amplia, porque muchos sectores del país están interesados en dar su opinión con respecto a este proyecto”, expresó.

Desde el oficialismo consideran que los tratados deben ir más allá de conflictos geopolíticos.
Así lo expresó el diputado Daniel Vargas, integrante de la Comisión de Relaciones Internacionales y Comercio Exterior.
“Los tratados de libre comercio siempre le han permitido a nuestros productores poder colocar sus productos en el mundo, más allá de las cuestiones políticas alrededor de los países firmantes, así tenemos tratados con Estados Unidos, con China, con Arabia Saudita y con distintos países, por lo cual un tratado con Israel también representa oportunidades relevantes para nuestra economía y para nuestros productores”, argumentó.
El diputado del Frente Amplio Antonio Ortega, también integrante de la Comisión, recordó su oposición a cualquier negociación con Israel.
Según dijo, no sería moral sostener relaciones comerciales con países a quienes se les cuestiona su proceder internacional.
“Nuestra posición sobre el TLC con Israel es firme y reiterada: negociar un tratado con un estado señalado internacionalmente por cometer crímenes de guerra y un genocidio sistemático contra el pueblo palestino es una contradicción ética, moral e histórica humanitaria que Costa Rica no puede permitirse; hoy es imposible ignorar que más de 70.000 personas, mujeres, niñas y niños, personas adultas mayores han sido asesinadas y que la Corte Penal Internacional emitió órdenes de arresto contra Benjamin Netanjahu y el exministro Joab Gaylard, por crímenes de guerra y de lesa humanidad; Costa Rica, país neutral y sin ejército y con una historia vocación pacifista, debe alzar su voz en defensa de la paz, la convivencia entre las naciones y la resolución pacífica de los conflictos, el comercio internacional no está desligado de los principios éticos ni de la conducta de las partes, a diferencia de lo que plantea el comercio, que las negociaciones sí deben tomar en cuenta la calidad ética y humanitaria de los estados involucrados, el comercio requiere confianza y es importante sostener una relación de confianza con un estado que ha mantenido por décadas una política de ocupación, violencia, sometimiento contra los pueblos, este tratado confirma una preocupante deriva de política exterior costarricense; por lo pronto, lo que podemos afirmar es que tanto la fracción saliente como la entrante asumirá un debate profundo en contra del tratado”, señaló.





