Según datos de una encuesta de la UCR, menos de 1 de cada 5 personas están dispuestas a cambiar hábitos alimenticios en la lucha contra el cambio climático.
Costa Rica mantiene un reconocimiento internacional como país líder en sostenibilidad y conservación ambiental. Sin embargo, pese a esta imagen y a una creciente conciencia ambiental, el país todavía enfrenta retos importantes relacionados con el cambio climático.
Esto se evidencia en una alta preocupación de los costarricenses por los impactos de este fenómeno. Así lo revela un estudio de la Encuesta Actualidades de la Universidad de Costa Rica (UCR), que analizó la percepción de la población por los efectos del cambio climático y su disposición a tomar acciones para mitigarlo.
Los resultados muestran que existe una alta preocupación ciudadana. En una escala de 0 a 10, donde 10 significa mucha preocupación, las personas encuestadas otorgaron en promedio una calificación de 8.3.
La investigadora de la UCR, Marianne Peña, detalló la forma en la cual los costarricenses consideran que afectará el cambio climático.
«La principal consecuencia que consideran las personas costarricenses que traerá el cambio climático es la afectación a la economía, ya que el porcentaje de las personas que consideran que esta afectación es probable o muy probable es de un 91.26%. Además, este porcentaje es de un 82.48% para afectación a las actividades diarias de trabajo y de ocio y un 72.83% para la afectación a la infraestructura de su comunidad u hogar», indicó Peña.
El nivel de preocupación es similar entre distintos grupos de edad, niveles educativos e ingresos. No obstante, sí se identificaron diferencias por sexo: las mujeres reportan una mayor preocupación que los hombres.
De igual manera, tienen una disposición distinta a aplicar medidas en la lucha contra el cambio climático en cuanto al uso de transporte colectivo.
«Las mujeres presentan un puntaje de preocupación por el cambio climático más alto, siendo este un 8.46 de 10 contra un 8.03 de 10 para los hombres. Además, hay un porcentaje más alto de mujeres que considera que es probable o muy probable que el cambio climático afectará a sus actividades diarias de trabajo y de ocio. También, las mujeres están más dispuestas a utilizar el transporte público», amplió la académica.
El estudio también evaluó si esta preocupación se traduce en una mayor disposición a realizar acciones individuales para enfrentar el cambio climático.
Peña destacó cuáles son algunas de esas medidas y resaltó que una de ellas es respaldada por menos de 1 de cada 5 encuestados.
«Las personas están más dispuestas a compostar o hacer abono con los desperdicios de comida con un 78.91% de las personas que consideran probable o muy probable realizar esta acción en los próximos 5 años. Este porcentaje es de un 70.95% para dejar de usar plásticos de un solo uso. Entonces, estas son las dos acciones con más disposición. Sin embargo, cuando se trata de dejar de consumir productos animales, este porcentaje es mucho menor, con un 23.30%», señaló la investigadora.





