- Periodo sería la menos activa de la última década.
Costa Rica entra desde este 1.º de junio a una temporada de huracanes menos intensa de lo habitual, pero no necesariamente más tranquila.
El Instituto Meteorológico Nacional proyecta que durante este 2026 se formarían entre nueve y 12 sistemas tropicales en el Atlántico norte, la cifra más baja de los últimos diez años en la cuenca que más influencia tiene sobre el país.
El pronóstico está por debajo del promedio histórico anual de 16,5 ciclones y responde principalmente al fortalecimiento del fenómeno de El Niño, que durante el segundo semestre modificará el comportamiento de las lluvias y de la actividad ciclónica en la región.
El meteorólogo del IMN, Juan Diego Naranjo, explicó que la presencia de El Niño tiende a reducir la formación de huracanes en el Atlántico.
“Estamos previendo entre nueve y 12 sistemas tropicales para este año. Entre cinco y seis serían tormentas tropicales, tres o cuatro huracanes menores y entre uno y dos huracanes mayores. Cuando el fenómeno del Niño está presente, los huracanes tienden a aparecer menos”, detalló.
Sin embargo, la menor cantidad no elimina el riesgo para Costa Rica.
El IMN recordó que el país suele resentir más los efectos indirectos que el impacto directo de los ciclones: lluvias intensas, saturación de suelos, crecidas de ríos e inundaciones, incluso cuando los sistemas se forman lejos del territorio nacional.
“Que haya menos huracanes no significa que el país se libre del impacto de alguno de ellos”, advirtió Naranjo.
La influencia de El Niño también cambia el mapa entre océanos.
Mientras el Atlántico se proyecta menos activo, en el Pacífico la expectativa es distinta. El director de pronósticos del IMN, Eladio Solano, explicó que las temperaturas más altas del océano Pacífico favorecen la formación ciclónica en esa cuenca.
“Durante los eventos del Niño los huracanes en el Atlántico tienden a disminuir, pero en el Pacífico aumentan porque el océano está más caliente y eso vuelve más probable la formación de bajas presiones”, señaló.
El otro efecto preocupa por igual: el agua.
El climatólogo de la Universidad Nacional de Costa Rica, Ricardo Orozco, advirtió que una temporada menos activa podría traducirse en menos recarga hídrica para el país.
Los ciclones tropicales, explicó, también funcionan como una fuente importante de precipitación para Centroamérica y el Caribe.
“Si tenemos una cantidad menor de ciclones, eso puede convertirse en un problema para las recargas acuíferas, para los ríos y para el abastecimiento de agua potable”, indicó.
Ese escenario coincide con la previsión climática del segundo semestre: menos lluvias, temperaturas más altas y canículas más prolongadas, especialmente en el Pacífico norte, el Valle Central y la zona norte-occidental.
En esas regiones incluso se prevén déficits de lluvia de entre 20% y 30%.





