- La caída del precio internacional profundiza la crisis del productor nacional.
La reciente disminución en el precio del arroz que perciben los consumidores costarricenses no responde a una decisión interna aislada, sino a un reacomodo del mercado internacional que plantea oportunidades, pero también riesgos estructurales para la seguridad alimentaria del país.
Según datos del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC), entre el 1.º de agosto de 2022 y el 31 de diciembre de 2025, el precio del arroz registró una variación porcentual acumulada de -4,58 %. En términos prácticos, esto implica que un producto que en 2022 podía costar ₡1.000 hoy ronda los ₡954, una rebaja moderada para el consumidor, pero significativa cuando se trata de un alimento básico presente en casi todos los hogares del país.
La tendencia negativa comenzó a hacerse visible desde setiembre de 2025, cuando el INEC reportó una variación acumulada de -2,03 %, lo que marcó un punto de inflexión tras más de tres años de aumentos sostenidos en el precio al consumidor.
Un mercado internacional que presiona a la baja
El comportamiento local está directamente ligado a la dinámica internacional. De acuerdo con Conarroz, el precio del arroz granza de los principales países exportadores de América Latina cayó un 47 % en los últimos 18 meses, lo que significa que el grano que antes se adquiría, por ejemplo, a $600 la tonelada hoy puede comprarse cerca de los $320.
A esto se suma que el índice de precios del arroz de la FAO se ubica actualmente un 35,2 % por debajo del nivel registrado en 2024, reflejo de una sobreoferta global, mayor competencia entre exportadores y una reducción en las compras de algunos países importadores asiáticos.
Uno de los factores determinantes fue la reapertura de las exportaciones de la India en octubre de 2024. Este país, que es el mayor productor mundial de arroz, había restringido sus ventas externas en años anteriores, lo que impulsó al alza los precios internacionales en 2023 y parte de 2024. Su regreso al mercado incrementó la oferta global y empujó los precios a los niveles más bajos de la última década.
¿Quién gana y quién pierde en Costa Rica?
Mainor Cruz, director ejecutivo de Conarroz, explicó que el impacto en el consumidor es reciente y que debe leerse dentro de un periodo más amplio.
“En Costa Rica tenemos 41 meses desde que se dio un cambio drástico en las políticas públicas del sector arrocero. De esos 41 meses, 37 fueron de aumento en los precios al consumidor. Solo en los últimos cuatro meses hemos visto una disminución, que se explica principalmente por el mercado internacional”, señaló.
Cruz advirtió que, aunque la tendencia podría mantenerse durante el 2026, el arroz es un producto altamente sensible a factores externos.
“Hace 18 meses teníamos los precios internacionales más altos de los últimos 14 años. Hoy tenemos los más bajos de los últimos diez. Esto demuestra que el arroz es un grano político, que reacciona a decisiones geopolíticas y eventos climáticos”, afirmó.
Actualmente, Costa Rica depende en un 85 % del arroz importado, mientras que solo un 15 % proviene de la producción nacional. En términos de volumen, esto significa que de cada 100 sacos de arroz que se consumen en el país, apenas 15 se producen localmente, cuando antes de agosto de 2022 la producción nacional cubría cerca del 40 % del consumo.
Competencia y beneficio al consumidor
Desde el sector importador, Juan Carlos Sandoval, gerente general de La Maquila Lama, considera que el nuevo esquema ha favorecido al consumidor.
“Hoy hay mucha más competencia que antes, cuando el precio se fijaba por ley y el consumidor tenía una sola opción. A pesar de la crisis de precios internacionales en 2023 y 2024, el consumidor no resintió alzas importantes”, indicó.
Sandoval aseguró que el país vive actualmente el momento de precios más bajos para el consumidor en más de una década.
“Hoy tenemos el arroz más barato de los últimos 15 años, con mayor calidad y más opciones en el mercado”, añadió.
No obstante, reconoció que esta mayor competencia también transformó el panorama productivo, al reducir la participación del arroz nacional en un mercado ahora dominado por importaciones.
El dilema de fondo: precio versus seguridad alimentaria
El sector arrocero insiste en que la discusión no puede limitarse únicamente al precio en góndola. A nivel mundial, solo el 10 % del arroz producido se comercializa internacionalmente, lo que convierte al grano en un producto vulnerable ante cierres de exportaciones, conflictos geopolíticos o eventos climáticos extremos.
En Costa Rica, se mantiene un inventario promedio de entre cuatro y cinco meses de consumo, lo que refuerza la necesidad de no depender exclusivamente del mercado externo.
En ese contexto, Conarroz defiende la importancia del proyecto de ley FONARROZ, como una herramienta para sostener la producción nacional y evitar la desaparición de esta actividad estratégica.
Este medio consultó al Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG) sobre las acciones previstas para equilibrar el bienestar del productor nacional con el beneficio del consumidor. Al cierre de edición, la institución no había remitido respuesta.





