Diversos aspirantes confían en llegar al balotaje y defienden que «las encuestas nos dan la posibilidad».
La mayoría de candidatos de oposición adoptó el discurso de que son la única fuerza que puede vencer al oficialismo en una segunda ronda.
Expresiones como las de Claudia Dobles, de la Coalición Agenda Ciudadana, y Juan Carlos Hidalgo, del Partido Unidad Social Cristiana, son ejemplos de estos casos.
«Vengan, súmense, porque, según las estadísticas, somos la única opción que puede vencer al oficialismo en segunda ronda. Ah, y sí, podemos ganar», dijo Dobles.
«No solo me veo en segunda ronda, sino que me veo ganando esa segunda ronda. Tenemos la menor resistencia, las encuestas dicen que el candidato con menos rechazo soy yo y eso es algo que me va a permitir forjar acuerdos, forjar alianzas de cara a esa segunda ronda, que parece el escenario más probable que tenemos frente a nosotros», señaló Hidalgo.
Para el politólogo Alejandro Molina esta actitud demuestra una especie de resignación ante los resultados del 1 de febrero.
«Pareciera ser que ya la mayoría de campañas de los distintos partidos políticos dan por sentado el triunfo que doña Laura Fernández va a ser la candidata más votada en primera ronda. El principal objetivo que tienen los demás partidos políticos es evitar que ese triunfo, eventualmente, sea en primera ronda, y forzar una segunda ronda te permita unir fuerzas de varios partidos políticos», aseguró.
Pese a lo afirmado por algunos candidatos, la politóloga Vanessa Calvo aseguró que es prematuro considerar si existe alguna opción que pueda derrotar al oficialismo en un balotaje.
«Si contáramos con datos, se podrían proyectar posibles combinaciones y así determinar cuál candidatura, eventualmente, tendría más apoyo para una posible segunda ronda, pero no se tienen datos. Y esto lo afirmo porque si una encuesta o estudio es la fotografía del momento, y el momento no es el día de las elecciones, entonces todo queda en especulaciones con base en preguntas elaboradas por las encuestadoras en un momento específico», explicó.
Finalmente, Molina agregó que la llegada a una segunda ronda electoral cambia el panorama de cara a los votantes.
«Ya en una segunda ronda cambia el enfoque desde votar por el candidato que yo prefiero hacia votar en contra del candidato que yo más rechazo, porque opciones en la papeleta electoral tenemos unas 20, pero solo solamente avanzan dos, es decir, avanzan y compiten en segunda ronda dos opciones que no son o no fueron la alternativa principal para que quienes votaron por las 18 candidaturas restantes», analizó.





