La pista del Arthur Ashe Stadium presenció una de las sorpresas más impactantes de la historia reciente del tenis. Novak Djokovic cayó eliminado en la primera ronda del US Open tras una extenuante batalla de más de cuatro horas frente al argentino Mariano Navone, quien firmó la noche más deslumbrante de su carrera al imponerse con parciales de 7-6, 5-7, 4-6, 6-2 y 6-1.
El encuentro dio un giro drástico en el cuarto set, cuando el físico de Djokovic colapsó por completo debido al extremo calor y la humedad neoyorquina. Afectado por náuseas, deshidratación y severos calambres en la espalda, el serbio vio cómo su ventaja de dos sets a uno se esfumaba ante el empuje incesante de Navone, dejando una imagen atípica de vulnerabilidad en el 24 veces campeón de Grand Slam.
Las consecuencias deportivas de este tropiezo son inmediatas y devastadoras para la clasificación del serbio. Al no poder defender los puntos acumulados en la edición anterior, Djokovic perderá 790 unidades en el ranking ATP, lo que provocará su salida del selecto grupo de los diez mejores tenistas del mundo. Caerá al menos hasta la undécima posición, marcando la primera vez en 8 años que su nombre no figura dentro del Top 10.
Este resultado rompe además un expediente impecable. Djokovic ostentaba un balance perfecto de 17 victorias y cero derrotas en sus debuts en Nueva York, acumulación que formaba parte de una racha aún más impresionante: 78 victorias consecutivas en primeras rondas de torneos de Grand Slam.
Para encontrar un antecedente de su última despedida en una fase tan temprana hay que remontarse al Abierto de Australia de 2006, cuando tropezó en su debut frente al estadounidense Paul Goldstein.
La jornada adquiere un matiz nostálgico adicional para el circuito. Con el retiro de Roger Federer y Rafael Nadal, la despedida prematura del balcánico significa que, por primera vez en más de dos décadas, la segunda ronda de un torneo Major no contará con la presencia de ningún integrante del legendario Big Three.
En rueda de prensa, Djokovic reconoció la amargura del momento al confesar lo que experimentó: «No disfruté nada en la pista. Fue una sensación horrible. Todo mi cuerpo empezó a colapsar con calambres y dolor; la espalda simplemente no dio más”, sentenció.





